Relator de pobreza de la ONU dice que el Líbano 'aún no es un Estado fallido'
Beirut, 12 nov (EFE).- El relator especial de la ONU sobre la extrema pobreza, Olivier De Schutter, dijo hoy que 'el Líbano aún no es un Estado fallido', aunque aseveró que el país, que atraviesa una de las peores crisis de su historia, va en esa dirección.
'El Líbano aún no es un Estado fallido. Pero es un Estado que va rápidamente hacia la fallida', dijo el relator de Naciones Unidas en una rueda de prensa por videoconferencia realizada al término de una visita de 12 días al país mediterráneo, donde se ha reunido con varios responsables para abordar la acuciante crisis libanesa.
De Schutter aseguró que uno de los pasos principales para la recuperación de el Líbano es obtener apoyo y financiación del Fondo Monetario Internacional (FMI), para el cual el país 'debe presentar un plan de recuperación financiera creíble'.
Este plan, según el relator, debe estar basado en el 'rescate de las pérdidas incurridas por el sistema bancario, de modo que estas pérdidas sean asumidas por los accionistas bancarios y por los mayores depositantes'.
Asimismo, advirtió sobre la necesidad de adoptar una estrategia nacional de Protección Social 'para establecer gradualmente pisos de protección social financiados, en lo que respecta al componente de asistencia social, mediante un sistema de tributación progresiva, incluido un impuesto sobre el patrimonio'.
'La adopción de una Estrategia Nacional de Protección Social debe ser una de las principales prioridades para la recuperación del país. El Líbano carece de un sistema de bienestar', aseveró.
Enumeró que el país 'carece de seguro de desempleo, prestaciones por hijos, pensiones de vejez o invalidez, prestaciones por enfermedad y maternidad o paternidad' y que 'es el único país de Oriente Medio y el Norte de África que aún no ha establecido un plan de pensiones para los trabajadores del sector privado'.
Sobre las promesas de reformas hechas por las autoridades libanesas, De Schutter deseó que 'no se queden en promesas' y que 'no deben esperar hasta las próximas elecciones', puesto que 'los donantes deben ver su implementación en tres o cuatro meses'.
La crisis económica desatada en el Líbano a finales de 2019 es ya una de las peores a nivel mundial en más de siglo y medio, y ha hecho caer el valor de la moneda local casi un 90 %, disparado la inflación y provocado una grave escasez de productos y servicios básicos como combustible, electricidad, agua y medicinas.
Como consecuencia, el índice de pobreza ha alcanzado al 80 %. EFE
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