Saharuis denuncian larga huelga de hambre de un preso y Marruecos lo niega

Rabat, 23 mar (EFE).- La familia de un activista saharaui, condenado a 25 años de prisión en el macrojuicio de Gdaim Izik, denunció hoy que su hijo lleva 69 días en huelga de hambre, mientras que las autoridades marroquíes lo niegan.

Miembros de la familia del activista Mohamed Lamine Haddi declararon a Efe que el activista, de 41 años de edad, 'fue obligado' el lunes a ingerir alimentos y romper así su huelga de hambre, que inició el pasado 13 de enero.

Lamine Haddi, que se encuentra en la prisión de la ciudad de Tiflet (50 kilómetros al este de Rabat), había iniciado su acto de protesta para reclamar su traslado a una prisión más cercana a su familia, que se encuentra en El Aaiún, entre otras reclamaciones.

Sin embargo, una fuente de la administración penitenciaria marroquí aseguró a Efe de que Haddi nunca se ha puesto en huelga de hambre y ha continuado recibiendo su comida en la prisión y comprando alimentos de la tienda de la cárcel, por lo que calificó sus alegatos de 'mentira'.

El hermano del activista Ali Haddi explicó a Efe que su hermano fue privado de la comunicación telefónica con su familia durante su protesta y no ha podido tampoco recibir a familiares que fueron a visitarlo el pasado 1 de este mes.

El centro penitenciario explicó que la dirección de la prisión de Tiflet no permitió esa visita debido a que los miembros de la familia del activista lo querían ver sin respetar las medidas establecidas contra el contagio de la Covid-19.

El Consejo Nacional de Derechos Humanos (CNDH, estatal), que envió a un equipo de observadores, entre ellos un médico, a visitar a Haddi en la prisión al mes de comenzar su protesta, ha apoyado la versión oficial y precisado que el estado de salud del preso es 'normal', aunque recomendó su traslado a otra prisión.

Los sucesos de Gdaim Izik supusieron uno de los momentos más críticos vivido en los últimos años en los territorios saharauis: en 2010, el levantamiento de un campamento a las afueras de El Aaiún para reclamar mejoras sociales derivó en actos violentos tras la intervención de las autoridades marroquíes para desmantelarlo.

Durante el desalojo del campamento, murieron once agentes marroquíes y dos civiles saharauis, lo que convirtió aquellos hechos en los más graves vividos en el Sáhara desde la proclamación del alto el fuego entre Marruecos y el Frente Polisario en 1991. EFE

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