Tokáyev refuerza sus posiciones tras un año en la presidencia de Kazajistán
Kulpash Konyrova
Nur-Sultán, 12 jun (EFE).- El presidente de Kazajistán, Kassym-Jomart Tokáyev, cumple hoy un año al timón de esta república centroasiática sin haber salido del todo de la sombra del líder de la nación, Nursultán Nazarbáyev, pero con posiciones cada vez más fuertes conforme avanza el tránsito del poder en el país.
Nazarbáyev, que gobernó el país durante casi 30 años, mantiene una destacada presencia en la vida política kazaja. No en vano es el actual líder del Consejo de Seguridad de esta nación, rica en recursos naturales, y presidente del partido oficialista Nur Otan.
¿DOS CENTROS DE PODER?
Algunos analistas creen que hay dos centros de decisión en la República: el palacio Akorda, donde está Tokáyev, y la Biblioteca Nacional, donde se sienta el primer presidente del país.
El papel al frente de la segunda economía del espacio postsoviético que representa Tokáyev, diplomático de carrera y otrora dirigente del Senado del país, en la etapa post-Nazarbáyev sigue generando opiniones encontradas, si bien varios analistas coinciden en que su rol se va reforzando poco a poco.
'Cada día que pasa Tokáyev le coge más gusto al poder', dijo a Efe el analista político Víktor Kovtunovski.
Según este experto, al revocar el mes pasado el acta senatorial a la hija mayor de su antecesor, Dariga Nazarbáyeva, Tokáyev 'rompió uno de los acuerdos' sobre el tránsito del poder en el país.
'Fue una decisión que tomó de forma independiente', opina.
Discrepa de él Andréi Chebotariov, director del centro de investigaciones 'Alternativa', porque, según considera, la renuncia de Nazarbáyeva, que presidió el Senado durante poco más de un año, fue 'impulsada y pactada' con el primer presidente.
'Elbasi (o líder de la nación, como se conoce a Nazarbáyev) controla unos asuntos, y Tokáyev, otros', resume Chebotariov.
'Pero la imposición del estado de emergencia durante la pandemia (del coronavirus) y la firma de otros decretos reforzaron la vertical presidencial y sus posiciones se van fortaleciendo', considera este politólogo.
PROMESAS Y REFORMAS
Al asumir el poder hace un año, Tokáyev, tras unas elecciones que ganó con casi el 71 % de los votos y que fueron criticadas por los observadores internacionales de la OSCE por sus 'importantes irregularidades' -algo que el presidente rechazó tajantemente-, hizo una serie de promesas, que incluían una mayor apertura del país al mundo y avances en las reformas democráticas.
Kazajistán ocupa apenas el puesto 144 de los 167 posibles en el Índice de Democracia de The Economist.
'En la realidad kazaja la gente no puede participar en la política a través de unas elecciones justas y las posibilidades de protestar en los mítines están artificialmente limitadas. Eso crea el efecto de una olla a presión (...)', sostiene el experto Dosym Satpaev, jefe del 'Grupo de Evolución de Riesgos'.
Algunas de las iniciativas adoptadas en Kazajistán en forma de leyes como la de las reuniones pacíficas y de partidos políticos buscan, según las autoridades, 'abrir una nueva etapa en la liberalización progresiva de la vida social y política'.
La ley sobre partidos, que reduce los requisitos para la aparición de nuevas formaciones políticas, fue saludada por los críticos, que esperan que dé en el futuro a la oposición, hoy prácticamente ausente en el Parlamento, la posibilidad de influir en la toma de decisiones.
'Estamos formando una nueva cultura política. La pluralidad de opiniones, los puntos de vista alternativos están pasando a primer plano. Las autoridades no consideran el desacuerdo como algo destructivo' ha asegurado Tokáyev.
SIN CAMBIOS RADICALES
Sin embargo, algunos de los expertos consideran que, a pesar de haber acometido algunas reformas y aumentado su visibilidad en la vida interna e internacional, Tokáyev sigue el curso marcado por el anterior presidente.
Kovtunovski destaca que una de las promesas importantes de Tokáyev --la de la despenalización de injurias al poder-- no ha sido aprobada aún y que las persecuciones de los activistas políticos continúan en igual medida que durante el 'régimen anterior'.
Cree que el país sigue siendo gobernado 'por las mismas personas'.
'No cabe esperar cambios revolucionarios de él', señala a su vez Eduard Polataev, director de la fundación 'El Mundo de Eurasia', quien insiste que Tokáyev 'sigue el curso estratégico iniciado por su predecesor'. EFE
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(Recursos de archivo en www.lafototeca.com cod 11454407, 11459104 y otros)