Tormenta política en Portugal por la tibieza de Costa ante Hungría
Lisboa, 23 jun (EFE).- La tibieza de Portugal ante la carta suscrita por varios países europeos contra a legislación húngara sobre el colectivo LGBTIQ ha desatado una tormenta política en el país y un rosario de críticas contra el Gobierno de António Costa en la recta final de la presidencia lusa de la UE.
'El Gobierno portugués condena la legislación húngara, punto. Esperamos que sea rápidamente revertida', dijo hoy el ministro de Asuntos Exteriores, Augusto Santos Silva, en un intento por zanjar la polémica surgida por la decisión de Portugal de no firmar una carta suscrita por 13 países europeos contra una ley aprobada en Hungría que consideran discriminatoria para las personas LGBTIQ.
La secretaria de Estado lusa de Asuntos Europeos, Ana Paula Zacarias, justificó el martes la decisión por el 'deber de neutralidad' que Portugal mantiene como país presidente en turno de la UE.
Un deber que, insistió hoy el ministro ante la comisión parlamentaria de Asuntos Exteriores, es 'institucional' y no 'ético-moral'
Portugal, como presidente en turno de la UE hasta final de junio, 'no se suma a posiciones individuales' de los Estados miembro del bloque, agregó.
La posición ha levantado ampollas entre la izquierda y los colectivos LGBTIQ y puede amargar los últimos días de la presidencia comunitaria portuguesa.
'Hay una línea que separa la neutralidad de la complicidad y esa línea son los derechos humanos' y cuando se violan derechos, la neutralidad equivale a 'complicidad con el opresor', denunció la diputada Fabiola Cardoso, del Bloque de Izquierdas.
'Es una triste manera de terminar la presidencia portuguesa de la UE', agregó.
'No existe neutralidad cuando los derechos humanos son atacados', denunció también Catarina Martins, coordinadora del Bloque de Izquierda, convencida de que 'la presidencia de la UE no obliga al silencio'.
Precisamente como presidente en turno del bloque 'se deben reforzar la responsabilidad en defensa de los Derechos Humanos', insistió.
Las críticas han llegado también desde las filas socialistas. 'No hay deber de neutralidad ante violaciones de derechos humanos. Estamos y estaremos siempre al algo de las personas LGTB y sus derechos', proclamaba en redes sociales Miguel Matos, líder de las Juventudes del gubernamental Partido Socialista.
Iniciativa Liberal ha condenado la actuación del Gobierno por considerar que 'brinda cobertura legal' a las prácticas 'inaceptables' de Hungría, además de acusar al Ejecutivo de Costa de 'complicidad' con Chega, el partido luso de extrema derecha y simpatizante del gobierno húngaro.
La carta suscrita por 13 miembros de la UE insta a la Comisión Europea a 'utilizar todos los instrumentos a su disposición para garantizar el pleno respeto de los derechos' ante una ley aprobada en Hungría que consideran 'discriminatoria para las personas LGBTIQ' y que 'viola el derecho a la libertad de expresión sobre el pretexto de proteger a la infancia'.
La carta responde a una iniciativa de Bélgica y fue firmada por Holanda, Alemania, Irlanda, España y Suecia, entre otros estados.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, no se ha andado con rodeos y ha calificado como 'una vergüenza' el nuevo proyecto de ley húngaro que, entre otros aspectos, prohíbe hablar sobre homosexualidad en los programas escolares.
'Esta ley claramente discrimina personas en base a su orientación sexual. Va contra todos los valores fundamentales de la Unión Europea (UE)', dijo.
Según la oposición progresista húngara, colectivos de defensa de los derechos LGTBIQ y la prensa independiente, la ley aprobada es especialmente dañina porque equipara la homosexualidad con la pedofilia. EFE
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