Una semana de vértigo en la política española
Alida Juliani
Madrid, 15 mar (EFE).- La política española vive desde hace una semana un auténtico terremoto que ha sacudido con fuerza a los partidos de centro-derecha y ha saltado en las últimas horas de lo regional a lo nacional, tras el anuncio este lunes del vicepresidente segundo del Gobierno, el izquierdista Pablo Iglesias, de abandonar su cargo para ser candidato en Madrid.
La salida del Iglesias del Ejecutivo central para, 'evitar que la ultraderecha consuma su asalto a Madrid', según dijo hoy él mismo, ha sido una decisión inesperada y un nuevo giro político en el cada vez más sorprendente tablero político español, que se había mantenido mas o menos en el letargo impuesto por un año de pandemia.
En apenas seis días, España ha pasado por una lucha entre socios de gobierno en la aparentemente tranquila región de Murcia (en el sureste español) al inicio de lo que se aventura como una dura batalla entre la izquierda y la derecha por Madrid, erigida en el último año como el feudo de resistencia contra las políticas del Ejecutivo socialista de Pedro Sánchez.
A la cabeza de esa resistencia, la conservadora Isabel Díaz Ayuso, del Partido Popular (PP), respaldada por el liberal Ignacio Aguado, su vicepresidente, caído ahora en desgracia tras la sospecha de una posible traición a su jefa en el Ejecutivo madrileño.
LA SOMBRA DE LA ULTRADERECHA
Con unas elecciones adelantadas al 4 de mayo, precisamente para evitar esa posible traición de Ciudadanos, que han tenido que ser ratificadas por un tribunal, la sombra de la ultraderecha comenzaba a alargarse sobre la comunidad de Madrid.
Al menos ese era el temor de la izquierda, confirmado hoy por Iglesias en un vídeo en el que anunció su candidatura a presidir el Gobierno regional madrileño.
Una sospecha, que Díaz Ayuso ha alimentado al no despreciar una posible coalición con el partido de extrema derecha Vox llegado el caso, aunque en su objetivo está conseguir una mayoría suficiente que le permita gobernar en solitario.
La candidata de Vox a la Presidencia madrileña, Rocío Monasterio, se ha mostrado optimista y 'divertida' ante un enfrentamiento con Iglesias porque a los 'comunistas' lo que más les puede doler es 'el voto de Vox'.
LA RECONQUISTA DE UN EX
Por parte de Unidas Podemos (UP), el partido de Iglesias, toca ahora conquistar a sus afines de Mas Madrid, liderados por Íñigo Errejón, uno de los fundadores de Podemos y exnúmero dos de esa formación.
Los caminos de los dos políticos se separaron a principios de 2019 después de una larga temporada de tensiones por diferencias sobre la manera de conducir el partido que culminó en las candidaturas para las elecciones a la alcaldía de Madrid ese año.
Fue un divorcio sonado que sin embargo nunca se cerró a acercamientos futuros.
Errejón, de momento, ha guardado silencio, pero la candidata de Más Madrid a las elecciones, Mónica García, ha dado la 'bienvenida' a la candidatura de Iglesias y ha asegurado que hablará con él sobre la posibilidad de concurrir juntos a los comicios.
Se mire por donde se mire, la campaña madrileña se espera intensa y ha empezado ya.
UN HUECO EN EL GOBIERNO CENTRAL
Hoy, al conocer la candidatura de Iglesias, Díaz Ayuso se atribuyó el 'haber sacado' a Pablo Iglesias del Ejecutivo central. 'España me debe una', dijo en tono de broma. Y sea o no obra de la presidenta madrileña lo cierto es que su marcha obliga al Gobierno de Pedro Sánchez a reestructurarse.
El vicepresidente segundo ha mostrado su deseo de que Yolanda Díaz, actual ministra de Trabajo, sea la candidata de Unidas Podemos en las próximas elecciones, 'si ella así lo decide'.
Apenas un año ha durado Iglesias en el Consejo de Ministros, pero en ese tiempo las tensiones con Pedro Sánchez y el resto de socios de coalición ha sido continuas.
Por eso su salida puede suponer un respiro para el presidente del Gobierno español. EFE