Zambrano y su madre, a la greña por el peso

Doha, 5 oct (EFE).- El guajiro Anthony Zambrano, primer atleta colombiano que ha ganado una medalla en velocidad en unos campeonatos del mundo -plata en 400-, tiene que acortar, a veces, las visitas a su madre para que la báscula no emita señales de alarma.

La última estancia junto a su mamá, de 15 días antes de los Mundiales de Doha, le supuso un aumento de seis kilos. Llegó con 75 y se fue con 81, según sus propias cuentas. El sobrepeso le obliga, entonces, a redoblar los sacrificios en los entrenamientos para recuperar su balance ideal.

Gracias a esos sacrificios Zambrano pudo librar -y ganar- la noche del viernes una batalla feroz por la medalla de plata en la final de 400 metros de los campeonatos del mundo.

Por delante el bahamés Steven Gardiner, subcampeón en Londres 2012, batió el récord de Bahamas con 43.48 segundos al cabo de una recta imperial que, al final de una campaña invicto.

Zambrano, en una final con gente importante, hizo historia con su nuevo récord sudamericano (44.15) y la primera medalla de Colombia en el territorio de la velocidad. El estadounidense Fred Kerley, que contaba entre los favoritos para hacerse con el triunfo, hubo de inclinarse ante el guajiro: terminó tercero con 44.17 en una carrera con los seis primeros por debajo de los 45 segundos.

Un histórico, el granadense Kirani James, llegaba quinto con 44.54, por detrás del jamaicano Demish Gaye (44.46).

Zambano, hecho deportivamente en el departamento del Atlántico, agradeció a todo su entorno por haberle ayudado a lograr la histórica presea, la séptima en campeonatos del mundo para Colombia, que ahora tiene 4 de oro, 2 de plata y una de bronce.

A su regreso a casa, su madre, siempre obsesionada con alimentarlo, ya le prepara un suculento arroz.

'Ella sabe bien cuales son mis comidas preferidas, por eso no puedo estar tanto tiempo en casa, porque me pone gordo, y luego me cuesta mucho rebajar. Los 15 días que estuve allá llegué con 75 kilos y me fui con 81', relató el velocista en la zona mixta del estadio Khalifa tras la carrera que lo proclamó subcampeón mundial.

Zambrano, que estuvo año y medio 'sin disciplina', recuperó los buenos hábitos de sacrificio gracias al empeño de su entrenador, Nelson Gutiérrez, y de su fisioterapeuta, Caridad Martínez: 'Gracias a ellos estoy aquí y he podido hacer historia para Colombia. Ellos me alimentaron cuando no tuve nada para comer', dijo.

'Después de año y medio volví con muchas ansias y mucho sacrificio. Ahora Dios me ha dado el segundo puesto y lo cojo con mucho amor porque es historia para Colombia', aseguró.

Volvió a entrenar duro, 'y ahora se ve -apuntó- lo lejos que he llegado y hasta donde puedo llegar si continúo así'.

Zambrano había llegado a la capital catarí con rango de campeón panamericano, pero nadie contaba con él para subir al podio en una disciplina tan exigente como el 400, en la que eran otros los favoritos.

En el listado de participantes ocupaba, por marcas, el undécimo puesto con 44.60, y sin embargo regresa de Catar con la medalla de plata colgada al cuello, listo para mirar con optimismo al nuevo año, en el que se enfrentará al reto de trasladar al terreno olímpico sus excelencias que afloraron ahora en los Mundiales. EFE

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