La encrucijada del oro gris: un país con mucha demanda y poca oferta de cuidados

La cobertura pública apenas alcanza el 0.1 % de la población de adultos mayores que necesitan cuidados moderados o severos

Sugey Minaya mientras alimenta a su madre Elsa Minaya, en su hogar. (Diario Libre/Dare Collado)

Elsa Minaya es un símbolo de que todo es cíclico. Durante gran parte de su vida, se dedicó al cuidado de adultos mayores en el Hogar de Ancianos María Auxiliadora y hoy, a sus 67 años, enfrenta el inicio del Alzheimer, además de antecedentes de depresión, por lo que ahora es ella quien necesita cuidados.

Pero no está sola. Cuenta con la asistencia de su hija, Sugey Minaya, cuidadora certificada por la Dirección de Desarrollo Social Supérate.

Sugey cuida a su madre con esmero y dedicación, una vocación que también extiende a otros envejecientes que atiende como parte del programa piloto de cuidados que impulsa la institución en los municipios de Santo Domingo Este y Azua de Compostela.

El tema de los cuidados representa una de las principales necesidades en la República Dominicana. Según estimaciones recientes, la demanda total de atención (para menores de cinco años y personas adultas con dependencias moderadas o severas) supera las 900,000 personas, de las cuales solo unas 100,000 reciben servicios públicos de cuidado.

Pese a los esfuerzos de programas y servicios especializados del sector privado, la oferta para la atención de adultos mayores sigue siendo limitada. Se calcula que en el país más de 97,000 personas mayores necesitan cuidados moderados o severos. Sin embargo, la cobertura pública apenas alcanza el 0.1 % de esta población.

La cuidadora que quiere cuidar

Las historias de Sugey y Elsa Minaya han estado ligadas al tema del cuidado desde hace décadas. Desde los 10 años, Sugey recorría los pasillos del Hogar María Auxiliadora, donde ayudaba a su madre en su trabajo.

Su infancia transcurrió en ese entorno. Después de la escuela, iba a colaborar con las monjas, ayudaba con las comidas, acompañaba a caminar a los adultos mayores y los asistía en tareas sencillas del día a día.

Décadas después, esa experiencia se transformó en una profesión. Hoy Sugey es cuidadora certificada del programa piloto de cuidados del Gobierno, una iniciativa que busca atender a personas en situación de dependencia mediante un modelo domiciliario.

Considerando que en República Dominicana la necesidad de cuidados alcanza cerca del 10 % de la población, y dadas las precariedades que enfrentan los adultos mayores y las personas con discapacidad, esta mujer de 39 años expresa su profundo deseo de que se valore la importancia del cuidado.

Hagan las cosas por amor… Porque todos vamos para allá, y es difícil llegar a cierta edad y que te rechacen o no te den amor. Yo siempre he dicho que el amor todo lo puede, y llegar a ser adulto mayor de 90, 80, 100 años, es un privilegio”, manifiesta.

Cuidar, cuidar, cuidar… Su vocación de servicio es muy fuerte. En este punto de su vida, no cuida solo por trabajo, lo hace porque es parte de su esencia.

Además de su madre, tiene a su cargo —por medio del programa— a una centenaria postrada en cama. A esto se suma el cuidado de su hijo pequeño y de su hermana con discapacidad.

Como si todo esto fuera poco, Sugey quisiera tener la oportunidad de atender a más personas dentro de la zona a la que está asignada (Los Mina, Santo Domingo Este).

  • “Si le puedo dar tiempo de calidad a otra persona y también a mi mamá, me gustaría. No se puede ser tan egoísta, digo yo”, expresa la mujer entre risas.

Desafíos

El espíritu humanitario de Sugey no es lo único que la sostiene; también su resiliencia. Criar a su hijo, cuidar de su familia y de sus pacientes no es fácil. Ella misma reconoce el enorme esfuerzo que implica el trabajo de cuidado.

Ha recibido insultos, golpes, arañazos, pero sigue con el mismo amor hacia las personas a su cargo. Muy sentidamente, y visiblemente afectada, Sugey comparte una dura experiencia que ha vivido con la señora de 105 años a quien cuida.

Sin poder revelar muchos detalles sobre su condición, explica que se trata de una persona que requiere oxígeno, está postrada en una cama y, por las noches, llora por su madre. Al relatarlo, su voz se quiebra y el llanto se hace inevitable.

“Comenzaba a gritar, a llamar a su mamá de madrugada. Yo me le acercaba y le decía que se tranquilizara, y ella me aruñaba. Es difícil ese tema, más cuando la pérdida ha sido tan prolongada…”, menciona.

Ante tantas pausas sentidas y lágrimas, era inevitable preguntarle cómo maneja la situación. A lo que ella respondió con una mirada fija y determinante: “Con cariño y mucha tolerancia… Es difícil llegar a una edad y que la gente se olvide de ti”.


900,000

La cantidad estimada de personas a nivel nacional (menores de cinco años y personas adultas con dependencias moderadas o severas) que requieren atenciones.

También relata que durante una pasantía en el área de psiquiatría del Asilo San Francisco de Asís fue agredida por un paciente, quien, al pasarle la comida, la haló del cabello, a pesar de que lo tenía recogido.

Modelo de cuidados apuesta por la terciarización

Con 39 años y una energía contagiosa, Sugey representa a las personas —en su mayoría mujeres— que se dedican al cuidado en el país, ya sea de forma profesional o a sus familiares.

Como Sugey, el programa Supérate cuenta con 155 personas con contratos fijos dedicadas a brindar cuidados en los municipios mencionados, aunque se prevé que el programa se extienda gradualmente a otras zonas de alta vulnerabilidad.

El impacto alcanza casi la misma cantidad de beneficiarios, ya que cada cuidador atiende a uno o dos pacientes en promedio.

En menos de tres años, alrededor de 4,000 personas han egresado de programas de formación diseñados para tres grupos poblacionales distintos, en el marco del desarrollo progresivo del Sistema de Cuidados. Estos grupos son: atención a personas adultas mayores con dependencia, asistentes personales para personas con discapacidad y atención en primera infancia.

Esta creciente necesidad representa una oportunidad para crear un mercado más amplio en torno al tema del cuidado. El programa nacional de cuidados, impulsado por la Dirección de Cuidados de Supérate, apostará en 2026 por un modelo de tercerización, según explicó su directora, Anabel Rivas.

La estrategia consiste en licitar servicios de atención por horas, que serán provistos por empresas o mipymes que cumplan con los requisitos establecidos. “Nosotros no brindamos el servicio directamente. Se contrata a las empresas que ganen el proceso, y ellas, a su vez, contratan a las cuidadoras”, precisó Rivas.

Agregó que una nueva licitación impulsada por Supérate, con fondos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) está en proceso de cierre, por lo que se espera que la cobertura pueda ampliarse a más hogares en las próximas semanas.

El salario actual de las cuidadoras ronda entre los 22,000 y 24,000 pesos, y el programa contempla modalidades fijas y en pasantía. Actualmente, hay unas 200 personas en proceso de inducción para formarse como cuidadoras, y 451 ya culminaron su capacitación en diciembre de 2025.

La atención es personalizada, y cada hogar recibe un paquete de servicios según el nivel de dependencia de la persona, determinado mediante el instrumento Ediam (Expediente de Desarrollo Integral del Adulto Mayor), aplicado por el Consejo Nacional de la Persona Envejeciente (Conape).

Joven periodista con experiencia en temas políticos, económicos y culturales. Sus especialidades incluyen periodismo de investigación, narrativa transmedia y fact-checking.