Los toros de la Virgen: entre la fe y siglos de tradición

La procesión se celebra desde 1692, aunque se detuvo durante la dominación haitiana, se restableció nuevamente en 1916

Los toros de la Virgen llegan a la Basílica de Nuestra Señora de La Altagracia como muestra de agradecimiento a la protectora del pueblo dominicano. (Diario Libre/Luduis Tapia)

21 de enero de 1691. Las fuerzas del ejército francés, comandadas por el gobernador de la isla Tortuga deciden tomar la parte de la isla perteneciente al imperio español. Los soldados españoles le rogaron a la Virgen de la Altagracia su intervención y respaldo. Al final, estos se alzaron con la victoria.

Como agradecimiento por haber ganado la batalla, los hateros del Este prometieron donar ganado. Desde entonces, cada mes de agosto, devotos llevan toros desde Bayaguana y Hato Mayor hasta Higüey como ofrenda y promesa de fe.

Este es el origen de la procesión conocida como “Los Toros de la Virgen” celebración religiosa y cultural que cada 14 de agosto reúne gran cantidad de personas en Higüey para agradecer a la Virgen por milagros, bendiciones y “promesas” cumplidas.

En esta ocasión Diario Libre acompañó a los feligreses en la procesión. Desde niños hasta ancianos, hombres y mujeres, toros y caballos, se pudo apreciar como todos, al unísono, se unían para celebrar la fe y la tradición de todo un pueblo.

Una Virgen a la que le atribuyen milagros

Ana Peralta es una madre que dice llevar 5 años ininterrumpidos asistiendo a la procesión de los Toros. Asegura que lo hace como agradecimiento por un milagro que le realizó la Virgen.

“Tuve muchos problemas en mi embarazo y se la entregué a la Madre, porque ya había perdido mi primer embarazo. Ya mi hija tiene 11 años”, expresó.

La señora Inés explicó que tenía un malestar en los senos y que, con temor de contraer un cáncer de mama, le rogó a la Virgen por un milagro y cree firmemente “que la Virgen la sanó”.

“Yo sentía un problema en los senos hace como algunos siete años. Sentía un problema y me dolía. Y yo le dije: «Virgen de la Altagracia, con tal de que tú le pidas a Dios y a tu Hijo que a mí no me dé un cáncer en el seno, yo te ofrezco ir en agosto, todos los años, el 14, a visitarte». Y se me quitó todo”, dijo la señora.

Orgullo de todos los higüeyanos

Para Alberto la peregrinación de los Toros de la Virgen es una fiesta que llena de orgullo a todos los higüeyanos ya que demuestra la cercanía a Dios que tiene el pueblo y la gran fe que los caracteriza.

“Esta ha sido una actividad para nosotros los higüeyanos de apoyar a los Toros de la Virgen. Venimos de Santana con ellos. Somos higüeyanos de pura cepa y siempre le damos el apoyo siempre a todos los feligreses”, expresó.

Estudiante de Comunicación Social en la Universidad Católica Santo Domingo.