De los “likes” mortales de Irlanda a calibrar motores en RD
RD endurece las penas por muertes durante acrobacias y carreras ilegales
La búsqueda de popularidad en las redes sociales está trasladando desafíos cada vez más peligrosos a las carreteras. Irlanda acaba de encender las alarmas por bandas de adolescentes que conducen en sentido contrario para grabarse y conseguir “likes”, una conducta que encuentra paralelos en República Dominicana, donde jóvenes realizan acrobacias en motocicletas —conocidas popularmente como “calibrar”— y carreras clandestinas que frecuentemente terminan convertidas en videos virales.
La policía irlandesa (Garda) lanzó este lunes la advertencia después de que dos accidentes ocurridos en agosto dejaran cinco muertos y 13 heridos graves. El más reciente ocurrió el domingo, cuando cinco menores de entre 14 y 16 años murieron tras chocar el vehículo en que viajaban contra otro automóvil en una autopista del sureste de Dublín.
Según las autoridades, los jóvenes circulaban en sentido contrario y estaban vinculados a una conocida banda juvenil. Además, llevaban pasamontañas o algún tipo de máscara en el momento del accidente. En el otro vehículo viajaban tres mujeres y un niño, quienes resultaron gravemente heridos.
El comisario jefe de la Garda, Justin Kelly, calificó de “irresponsable y peligroso” conducir por el lado equivocado y advirtió de un ingrediente adicional: algunos jóvenes realizan estas acciones para obtener “me gusta” en las redes sociales, independientemente del daño que puedan ocasionar.
- El vicepresidente de la Asociación de Representantes de la Garda, Joe O'Connell, explicó que existen bandas de adolescentes y hombres jóvenes que intentan “superarse unos a otros en las redes sociales” mediante videos de sus interacciones con las fuerzas del orden. Los desafíos pueden incluir persecuciones y circular en sentido contrario mientras se graban.
Un problema conocido en RD
La combinación de riesgo vial, jóvenes y exposición en redes tampoco es desconocida en República Dominicana. En marzo de 2025, la Policía Nacional apresó a cinco hombres captados transitando y calibrando motocicletas en túneles y pasos a desnivel de la avenida 27 de Febrero. La institución explicó entonces que el denominado “circuito motorizado” se había hecho viral en las redes sociales.
Meses después, en Hato Mayor, otros 15 jóvenes, incluidos varios menores de edad, fueron detenidos mientras participaban en carreras clandestinas y realizaban maniobras conocidas como “calibrar”. Durante el operativo fueron retenidas 35 motocicletas.
La dimensión más grave del fenómeno fue documentada por Diario Libre en julio de 2025. En pocas semanas se habían registrado casos como el de una mujer de 66 años que murió atropellada por un adolescente que calibraba en San Francisco de Macorís y el del boxeador Walberson Meléndez, de 29 años, quien murió después de ser embestido por otro motorista que realizaba la misma maniobra en Santiago.
El reportaje también recogió casos de niños y adultos gravemente lesionados y señalaba que no existían estadísticas oficiales que contabilizaran específicamente las muertes y lesiones ocasionadas por motoristas mientras realizaban estas acrobacias.
Hasta 20 años si causan muertes
El panorama jurídico cambió con el nuevo Código Penal dominicano. El artículo 113 de la Ley 74-25 establece consecuencias para las muertes y lesiones provocadas con vehículos durante “prácticas, acrobacias, competencias o carreras ilegales o no reguladas en lugar no autorizado”.
- Cuando esas acciones causen una o más muertes, la pena será de 10 a 20 años de prisión mayor, además de una multa de 20 a 30 salarios mínimos del sector público. Si provocan mutilaciones o incapacidades permanentes, la sanción será de cinco a diez años; y cuando ocasionen golpes o heridas, de dos a tres años.
La legislación no utiliza específicamente la expresión popular “calibrar”, ni establece 20 años de prisión por el simple hecho de levantar una motocicleta en una rueda. La pena más severa está vinculada a que la práctica o acrobacia ilegal provoque la muerte de una o más personas.
Los casos de Irlanda y República Dominicana muestran así un desafío que trasciende fronteras: conductas temerarias en las vías que encuentran en las redes sociales una plataforma de exhibición y, en algunos casos, un incentivo para asumir riesgos que pueden terminar en tragedia.
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