No es solo en RD: así reclutan latinos para la guerra de Ucrania bajo falsas ofertas

Ofertas de empleo que prometen altos salarios, en muchas ocasiones sin ninguna garantía de que sean genuinas, han motivado que muchos latinoamericanos se enlisten para luchar en la guerra entre Rusia y Ucrania

Juan Carlos Ávila Espaillat, mercenario dominicano luchando en la guerra de Ucrania con el ejército ruso (Capturas de videos publicados por Ávila Espaillat en su Instagram)

La aparición del dominicano Juan Carlos Ávila Espaillat vestido con uniforme militar ruso y relatando desde sus redes sociales episodios de la guerra en Ucrania ha llevado a activistas de derechos humanos a solicitar al presidente Luis Abinader una investigación sobre las circunstancias en que ciudadanos del país estarían llegando al conflicto.

Ávila, de 28 años y oriundo de Higüey, viajó a Rusia en agosto y posteriormente firmó un contrato para prestar servicio en las Fuerzas Armadas de ese país.

Un documento atribuido al Ministerio de Defensa ruso, obtenido por Diario Libre, establece que Ávila superó el proceso de selección para el servicio militar por contrato y partió para incorporarse a las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa. El documento está fechado el 16 de agosto de 2026.

Sin embargo, la versión que conocía inicialmente su familia era distinta.

Massiel Ávila Cedeño, tía del joven, explicó a Diario Libre que Juan Carlos les había dicho que una mujer rusa que conoció mientras trabajaba en Bávaro lo ayudaría a viajar y conseguir empleo. Según la familia, esa persona incluso habría pagado el boleto aéreo y comprado un teléfono para él.

Sus parientes dijeron que no conocían inicialmente que el viaje terminaría vinculado al servicio militar ruso.

Ese elemento ha llevado a organizaciones de derechos humanos a reclamar que las autoridades dominicanas determinen si se trata de un caso aislado o si existen mecanismos de captación que están trasladando a otros ciudadanos hacia Rusia.

Piden investigación a Abinader

Diógenes Ozuna, miembro del Comité Dominicano de los Derechos Humanos en Santo Domingo Este, solicitó al presidente Luis Abinader ordenar una investigación para determinar si existen dominicanos afectados por engaños, reclutamiento irregular u otras circunstancias relacionadas con el conflicto.

Ozuna sostuvo que la difusión de los videos de Ávila ha aumentado la preocupación sobre la forma en que algunos dominicanos podrían estar llegando a la zona de guerra.

El activista Carlos Sánchez, del municipio de Haina, también habría presentado una denuncia ante la Procuraduría General de la República el 24 de agosto y puesto el caso en conocimiento del Ministerio de Defensa, de acuerdo con Ozuna.

Según el dirigente de derechos humanos, hasta el momento no han recibido una respuesta que esclarezca las denuncias.

Ozuna también pidió protección para Sánchez, una persona identificada como el doctor Jonathan y familiares vinculados a las denuncias, al afirmar que han recibido presiones para evitar que continúen hablando públicamente.

La ruta por Estambul

Otro elemento citado por Ozuna es la posible utilización de Estambul, Turquía, como escala antes de llegar a Rusia.

El activista sostiene que algunos ciudadanos serían trasladados hasta esa ciudad y posteriormente firmarían acuerdos relacionados con su incorporación al conflicto.

Esa afirmación todavía no ha sido establecida oficialmente en el caso de Ávila.

Sin embargo, una investigación publicada esta semana por Infobae documentó un patrón regional en el que ciudadanos latinoamericanos viajan mediante supuestos paquetes turísticos u ofertas laborales y utilizan Estambul como uno de los puntos de tránsito antes de ingresar a Rusia.

Infobae identificó casos en los que personas sin experiencia militar fueron captadas mediante promesas laborales y posteriormente incorporadas al servicio militar ruso. La investigación sostiene que la vulnerabilidad económica, la falta de preparación militar y las barreras idiomáticas son elementos recurrentes entre los afectados.

El medio también documentó que algunos viajeros reciben instrucciones sobre qué declarar durante los controles migratorios y que, una vez en Rusia, operadores bilingües facilitan el proceso de incorporación a unidades militares.

No existe hasta ahora evidencia que permita afirmar que Juan Carlos Ávila utilizó esas agencias, intermediarios o mecanismos específicos.

Sin entrenamiento militar conocido

Otro aspecto del caso dominicano coincide con algunos de los perfiles identificados en la investigación regional.

Familiares, amigos y antiguos vecinos de Ávila dijeron a Diario Libre que no conocían entrenamiento militar previo del joven.

Antes de viajar había trabajado como salvavidas, en seguridad de hoteles, ranchos turísticos y como policía municipal. También se mantenía buscando oportunidades laborales en la zona turística.

Su familia supo posteriormente que había firmado un contrato militar por un año.

Según relató su tía, Juan Carlos les explicó que recibiría un bono inicial y posteriormente pagos mensuales. Cuando sus familiares hablaron de reunir dinero para ayudarlo a regresar, les respondió que no podía abandonar el compromiso porque había firmado el contrato y los gastos del viaje habían sido cubiertos.

Los detalles sobre quién financió su traslado, quién lo conectó con las autoridades rusas y en qué momento decidió ingresar al servicio militar todavía no han sido esclarecidos públicamente.

La preocupación aumentó en los últimos días después de que Ávila informara a su familia que permanecería durante varios meses sin comunicación.

Su hermano y su tía situaron el último contacto el 14 de septiembre.

Según los familiares, el joven también les indicó que había pasado de una denominada “zona amarilla” a una “zona roja”, aunque no se ha establecido qué significan esos términos dentro de su despliegue militar.

Un problema regional

El caso dominicano se conoce mientras aumentan las denuncias en América Latina sobre ciudadanos trasladados a Rusia bajo condiciones diferentes a las que inicialmente les habrían ofrecido.

Infobae documentó casos de familias que aseguran que sus parientes viajaron pensando que realizarían labores de seguridad o trabajos civiles y posteriormente fueron enviados a zonas de combate.

La investigación cita al abogado peruano Percy Ernesto Salinas Tumbaco, quien afirma representar a más de 300 familias afectadas solamente en Perú.

En uno de los casos relatados por el medio, un antiguo trabajador de seguridad viajó en marzo de 2026 mediante la ruta Lima-Ámsterdam-Estambul con la expectativa de trabajar en vigilancia.

Después de llegar a Rusia recibió aproximadamente dos semanas de entrenamiento militar y posteriormente fue enviado al frente. Su familia no tiene noticias de él desde mayo.

Egresada de la Universidad Católica Santo Domingo. Apasionada por el periodismo humano, con experiencia destacada en temas políticos, culturales y de moda.