El negocio de la seguridad: de la herrería a sistemas de vigilancia
Portones cada vez más cerrados, cámaras y otros mecanismos de protección transforman los hogares, con inversiones que pueden alcanzar los RD$600,000
“Los clientes ya no priorizan la estética, sino la protección”, la afirmación es de herreros e instaladores de sistemas electrónicos de seguridad en el país, que han pasado de recibir solicitudes de estructuras convencionales a soluciones que incorporan visión nocturna, sensores de movimiento y faciales, alarmas y mecanismos de cierre que limitan la visibilidad desde el exterior.
Sí, la seguridad cuesta, pero la gente parece que cada vez está más dispuesta a pagar por ella. De ahí que el temor a la delincuencia transforma la apariencia de muchas viviendas en República Dominicana. Portones completamente cerrados, perímetros reforzados, cercos eléctricos y cámaras de vigilancia forman parte de las medidas que incorporan propietarios para la seguridad de sus hogares, una tendencia que sigue creciendo y que tiene como beneficiarios directos a quienes ofrecen esos servicios.
Kenia Paquin contrató una de las muchas opciones del mercado después de percatarse de que un hombre había entrado en el área del patio de su propiedad, ubicada en Hato Nuevo, municipio Santo Domingo Oeste.
Ante su temor y buscando el resguardo de su familia frente a nuevos incidentes, decidió instalar cámaras de vigilancia, cuyo servicio rondó los 170 euros, equivalentes a 11,721.50 pesos.
Ahora, desde el extranjero, puede comprobar lo que ocurre en la vivienda mediante una aplicación y un sistema para dar la voz de alerta en caso de emergencias.
"Cada vez más cerrados"
El herrero Alexander Echavarría Báez, explicó que cada vez más los propietarios requieren de espacios con menos aberturas y mayores barreras visuales. Aunque los diseños pueden variar, aseguró que la principal diferencia entre muchas de estas estructuras no está necesariamente en su apariencia moderna, sino en el grado de cierre y los materiales utilizados.
"Los cambios que me piden es mayor seguridad, que los espacios sean más cerrado", señaló al puntualizar que, para reforzar la privacidad, algunos optan por incorporar láminas o materiales que impiden observar hacia el interior.
La fabricación de protectores para puertas y ventanas de un hogar puede representar una inversión de entre 80,000 y 100,000 pesos, dependiendo de las dimensiones, los materiales y el trabajo requerido.
En el caso de reforzar una estructura existente, estima que los costos pueden comenzar en 15,000 pesos, en medio, de lo que atribuyó un alza de los materiales en un 70%.
Kirsy Morla, de Herrería & Toldos Morla, negocio con más de 30 años en el país, también ha observado cambios en las peticiones de sus clientes.
"Antes los propietarios veían las verjas con el tema de diseño, más estéticas, modernas. Ahora vienen directamente y me dicen: 'Mira, nada más que sea un poquito… literal que se vea, después todo cerrado'", relató.
Morla estima que un portón grande, pero con decoración sencilla puede oscilar entre 110,000 y 120,000 pesos, mientras que los modelos más elaborados alcanzan entre 150,000 y 250,000 pesos.
Las reparaciones o modificaciones de estructuras existentes se ubican entre 30,000 y 40,000 pesos, según la magnitud del trabajo.
Si el propietario decide automatizar el portón, el motor puede costar entre 35,000 y 55,000 pesos, según el peso y las dimensiones de la estructura. El conjunto de portón y motor puede situarse entre 360,000 y 380,000 pesos.
Cuando se combinan distintas medidas de protección, como verjas, puertas, cercas eléctricas, cámaras de vigilancia y un portón eléctrico, el costo de reforzar una vivienda puede alcanzar los 600,000 pesos.
Vigilar a distancia
Las cámaras de vigilancia figuran como una de las opciones más recurrentes entre quienes buscan mantener el control de sus propiedades incluso cuando están ausentes.
La resolución de las imágenes, funciones de detección y las características de los equipos determinan cuánto debe invertir un propietario en un sistema de videovigilancia, cuyos precios pueden variar desde instalaciones básicas hasta configuraciones de mayor capacidad.
Carlos Alberto Pichardo, instalador y técnico de estos dispositivos, explicó que un sistema de cuatro cámaras con una resolución de dos megapíxeles puede costar entre RD$13,000 y RD$14,000 .
El precio aumenta a unos RD$18,000 pesos cuando se utilizan equipos de tres megapíxeles que incorporan funciones como la detección de movimiento y el reconocimiento facial, con instalación incluida.
Las configuraciones con tecnología IP y resolución 4K pueden alcanzar entre 25,000 y 30,000 pesos, según el técnico. El costo también depende de las características del sistema y de si el cliente contrata servicios adicionales de monitoreo empresarial.
"En el teléfono uno descarga una aplicación, crea una cuenta y la ponen al teléfono; puede estar en Estados Unidos, Japón, y desde donde esté la vas a ver", expresó el técnico.
Sin embargo, indicó que la vigilancia remota no implica necesariamente que el sistema esté conectado a una central de monitoreo o que pueda activar una respuesta policial. Esto depende de las funciones del equipo y de los servicios contratados.
En mayo de 2024, el Sistema 9-1-1, el Ministerio de Interior y Policía y asociaciones del sector privado firmaron un acuerdo para integrar cámaras comerciales a la Red de Videovigilancia Pública.
Tres meses después, la Policía Nacional informó de otro convenio con la Federación Dominicana de Comerciantes para facilitar el acceso a las grabaciones de sus establecimientos en investigaciones.
Estos antecedentes muestran que existen mecanismos de colaboración entre la vigilancia privada y las autoridades, sin embargo, no se dispone de información que permita establecer si los propietarios de viviendas cuentan con mecanismos de integración similares.
Seguridad en las torres
En las torres residenciales, la seguridad comprende más que la presencia de personal en el lobby o la instalación de cámaras. El monitoreo de las imágenes, el mantenimiento de los equipos y la vigilancia privada pueden estar a cargo de personas y empresas diferentes, según la organización de cada edificio.
Un trabajador con experiencia en estas edificaciones, quien quiso mantenerse anónimo, reveló que el personal encargado de observar las cámaras puede cumplir turnos de 12 horas, mientras que la instalación y reparación de los equipos corresponde a proveedores especializados.
En tanto, la vigilancia privada, incluidos los que disponen de armas, constituye un servicio independiente. Así las opciones de autoprotección se ajustan al bolsillo de cada quien al igual que quienes viven de esta industria de la seguridad que, nos guste o no, cada día se vuelve más lucrativa.
Las cámaras de vigilancia figuran como una de las opciones entre quienes buscan mantener el control de sus propiedades incluso cuando están ausentes. La resolución de las imágenes, funciones de detección y las características de los equipos determinan cuánto debe invertir un propietario.
Carlos Alberto Pichardo, instalador y técnico de estos dispositivos, explicó que un sistema de cuatro cámaras con una resolución de dos megapíxeles puede costar entre 13,000 y 14,000 pesos. El precio aumenta a unos 18,000 pesos cuando se utilizan equipos de tres megapíxeles que incorporan funciones como la detección de movimiento y el reconocimiento facial, con instalación incluida.