En el último trimestre, la violencia machista segó la vida de veintiuna mujeres
La edad promedio de las mujeres asesinadas entre abril y junio es de 30.7 años. La más joven tenía 15; la mayor, 57
Seis de los feminicidios ocurrieron en Santo Domingo Este
Se pudo documentar nueve intentos de feminicidio
La contabilidad continúa. Como si cada mujer muerta a manos de un hombre que la considera objeto, cosa, propiedad, no fuera un testimonio de las falencias del sistema de protección y, sobre todo, de la inacción estatal frente a una cultura que propicia el feminicidio.
Desde luego, atribuir toda la responsabilidad al Estado es socialmente evasivo. Pese a la frecuencia de estas muertes —once solo en mayo— y a la mayor asiduidad con la que los medios de comunicación se hacen eco de ellas y las llaman por su nombre, la sociedad y sus líderes son circunstancialmente reactivos.
Las fallas ostensibles del sistema se han convertido, a lo sumo, en oportunidad de crítica política. Partidos y sociedad se quedan en la periferia del problema. No hay indicios de que estén convencidos de las causas, ni de proponer estrategias y participar en su puesta en práctica.
Mayo fue un mes sangriento como ningún otro en lo que va del año. Once mujeres asesinadas, una cada tres días. Mujeres que perdieron la vida en condiciones tan terribles como Providencia Marte, quemada viva. O Yaidy Chamil Cedano, embarazada de 20 semanas. Todas ellas, junto a las otras nueve del trimestre, arrastrando una historia de violencia que, como afirmara el psicólogo Luis Vergés, las mata espiritual y emocionalmente antes de que les arrebaten la vida material.
Los escasos minutos que permanece en los medios electrónicos la información sobre el último feminicidio cometido terminan justificando el carácter episódico del interés en el tema. Ni siquiera casos tan mediatizados como el de Esmeralda Montero ocupan un tiempo mayor a pocas horas. Rasgadas las vestiduras, todo vuelve a ser inexistente como problema que contamina la calidad humana y cuestiona la formalidad jurídica de la igualdad de hombres y mujeres.
Cuando un caso particular se mediatiza, salen a flote otros problemas que tampoco queremos ver y que hacen todo más complejo. Entre ellos, el subyacente clasismo que convierte unas tragedias en más dignas de atención que otras. Marianny Michel Cuevas Román también fue asesinada cuando se dirigía a la fiscalía de Neiba a poner una querella. Su caso y el de Esmeralda Montero tienen el mismo peso simbólico, pero no provocaron la misma reacción.
Mientras Estado y sociedad no encaren de manera responsable la adopción de políticas que vayan a la raíz, que no es otra que la ideología patriarcal; y mientras los creadores de opinión pública no otorguen la misma relevancia a cada feminicidio como dato de la cultura machista que desvaloriza a las mujeres, la violencia de género continuará cobrando vidas.
- Ella se llamaba Marianny Michel Cuevas Román
Tenía 20 años. Le disparó con un arma de fuego casera su pareja, de quien intentaba separarse, en momentos en que se dirigía a solicitar una orden de alejamiento por violencia de género. La noche anterior, la víctima llamó a su madre para decirle que el feminicida la estaba amenazando. Entre las diversas formas de violencia a las que la sometía el feminicida estaba el envío de fotos en las que él aparecía sosteniendo relaciones sexuales con hombres y mujeres. Ocurrió el 15 de abril en el sector Los Cocos, municipio de Neiba, Bahoruco.
- Ella todavía no tiene nombre
Tenía alrededor de 40 años. Su cuerpo desnudo fue hallado en unos matorrales con un balazo en el cuello. Su ropa íntima se encontraba dispersa en las inmediaciones del canal Juan Calvo. Hasta el momento, el cadáver no ha sido reclamado. El hallazgo ocurrió el 20 de abril en una finca ubicada en el Paseo de los Estudiantes, en la zona rural del municipio de Dajabón.
- Ella se llamaba Yessica Álvarez Jiménez
Tenía 26 años. La mató a balazos su pareja, de la que estaba en proceso de separación. Quedó en la orfandad un niño de siete años, hijo de ambos, con condiciones especiales. El feminicida también intentó matar a un hermano de su víctima, quien se había mudado con ella para ayudarla en el proceso de separación. Aunque los vecinos consultados afirmaron que «parecían novios», ella se quejó con sus familiares del infierno que estaba viviendo. Ocurrió el 6 de mayo en el sector Barrio Nuevo, en el kilómetro 13 de la carretera Sánchez, Santo Domingo Oeste.
- Ella se llamaba Providencia Marte
No se publicó su edad. Tampoco si era madre. Murió quemada por su pareja, quien la roció con gasolina cuando intentaba huir de su agresión. Intentó correr fuera de la casa, pero dificultades en una pierna se lo impidieron. Según versiones, el feminicida y su víctima habían discutido a raíz de que ella le propusiera buscar ayuda profesional para superar sus adicciones. La víctima fue definida como una mujer tranquila y de profunda fe cristiana evangélica. Ocurrió el 7 de mayo en la comunidad de La Higuera, El Seibo.
- Ella se llamaba Esmeralda Moronta de los Santos
Tenía 36 años. Tenía dos hijos de 10 y 3 años. Era pastelera. La mató a balazos su expareja, cuando salía de la Unidad Integral de Atención a la Violencia de Género, Intrafamiliar y Delitos Sexuales a la que asistió para interponer una denuncia contra él. Al percatarse de que él la esperaba a la salida, corrió hasta un colmado cercano para protegerse. Fue en vano. El feminicida la persiguió y le segó la vida de varios disparos. Posteriormente se suicidó. El caso tuvo una gran repercusión por las circunstancias en que se produjo, a lo que la Procuraduría respondió filtrando una copia del acta donde la víctima renunciaba a ingresar en una casa de acogida. Ocurrió el 13 de mayo en el ensanche Alma Rosa, de Santo Domingo Este.
- Ella se llamaba Abril Mieses Puello
Tenía 15 años. La estranguló el hombre al que se había unido cuatro meses antes. La unión con menores de edad está considerada violación sexual por la ley, pese a lo cual el entorno de la víctima, incluidos sus progenitores, no actuaron en justicia. Aunque ella les comunicó a ambos que se había «casado», ninguno se preocupó por conocer al feminicida. Horas antes de ser asesinada, llamó a su madre para comunicarle que la visitaría. Ocurrió el 22 de mayo en una finca de Los Arroyones, en el distrito municipal de San José del Puerto, en Villa Altagracia, San Cristóbal.
- Ella se llamaba Yuri Ernestina Zapata Pichardo
Tenía 40 años. Quedó un niño huérfano. La mató de una puñalada en el cuello su expareja, de quien llevaba siete meses separada. De acuerdo con las informaciones, el feminicida persiguió a su víctima hasta la casa de una amiga que esta visitaba. El cadáver del feminicida fue encontrado un día después en una habitación de hotel en Puerto Plata, ciudad de la que ambos eran oriundos. Ocurrió el 30 de mayo en el sector Samaritano II, Verón-Punta Cana.
- Ella se llamaba Nancy Brito Ulloa
Tenía 55 años. Era madre de cuatro hijos adultos. La mató de un balazo en la cabeza su expareja, de quien llevaba cinco años separada. El feminicida sorprendió a su víctima cuando esta se encontraba en un salón de belleza. Intentó refugiarse en una habitación trasera del local, hasta donde el feminicida la persiguió. El feminicida se suicidó. Ocurrió el 30 de mayo en el municipio de Luperón, Puerto Plata.
- Ella se llamaba Sugeldy Arias
Tenía 46 años. La mató a golpes en la cabeza un hombre que primero intentó violarla sexualmente. Su cuerpo desnudo con signos de violencia fue encontrado en una cañada del sector Rafey. Ocurrió el 3 de junio en Santiago.
- Ella se llamaba Lisbeth Beltré
Tenía 29 años. La mató a puñaladas su expareja. El feminicida fue apresado poco después de cometer el crimen. Salvo sobre su muerte, los medios no ofrecieron ningún otro dato de la víctima. Familiares y comunitarios exigieron a las autoridades no beneficiar al feminicida con flexibilidades procesales. Ocurrió el 11 de junio en el municipio cabecera de Puerto Plata.
- Ella se llamaba Nancy Sánchez Gálvez
Tenía 34 años. Se había graduado recientemente de enfermera. La mató a balazos su pareja en el parqueo del Hospital Darío Contreras al que acudió para curarse las lesiones que el feminicida le provocó momentos antes al golpearla brutalmente. Era madre de cinco niños, dos de ellos procreados con el feminicida. Según la familia, el hombre le exigió la entrega de su celular, a lo que ella se negó. No era la primera vez que la maltrataba. Su control era absoluto. «Mi hija no podía hacer una diligencia, ni sentarse a relajarse con ninguna amiga porque ya él siempre decía que iba a verse con algún hombre», dijo la madre. Ocurrió el 22 de junio en Santo Domingo Este.
- Ella se llamaba Marilenny Cuello
Tenía 45 años. Era madre de tres hijos. Fue víctima colateral del feminicidio de Nancy Sánchez Gálvez, muerta a balazos por su pareja en el parqueo del Hospital Darío Contreras. Marilenny había acudido al hospital a que le enyesaran un brazo fracturado. Resultó herida cuando salía del área de emergencia en momentos en que el feminicida disparaba contra su víctima. Agonizó durante una semana. Murió el 28 de junio.
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