Caminar al aire libre ¡sin pantallas! para cuidar la vista

Caminar es uno de los ejercicios más recomendables para reducir el riesgo de padecer enfermedades crónicas, deterioro cognitivo y muerte

Residentes en Bruselas paseando o en bici por el barrio Europeo de Bruselas, Bélgica en el Día anual sin coches en 2011, años en los que los móviles solo se usaban para hablar por teléfono. (EFE)

En la era de las pantallas, y con motivo del Día Mundial del Paseo -19 de junio- nos recuerdan los expertos que caminar al aire libre es un hábito sencillo que nos ayuda a proteger la salud visual. Pasar más tiempo en exteriores favorece el descanso de nuestros ojos tan castigados por el exceso de horas de pantallas y ayudar a frenar la progresión de la miopía en niños y adolescentes.

Caminar al aire libre, sin llevar los ojos pegados al móvil, es un hábito sencillo pero perdido ya entre los más jóvenes que ayuda a proteger la salud visual en la era de las pantallas. Pasar más tiempo en exteriores favorece el descanso visual y ayuda a frenar la progresión de la miopía en niños y adolescentes que en los últimos años está creciendo en este colectivo por el abuso en el uso de estas tecnologías. 

Médicos y especialistas oftalmólogos nos recuerdan que incorporar paseos diarios de unos 30 minutos puede ayudar a reducir la fatiga ocular derivada del uso intensivo de dispositivos digitales. 

En una sociedad cada vez más conectada y expuesta a pantallas, cuidar la salud visual se ha convertido en un reto cotidiano. Con motivo del Día Mundial del Paseo, el 19 de junio, los especialistas de Baviera resaltan los beneficios que una actividad tan sencilla como caminar o estar al aire libre sin usar el móvil. 

  • Contribuye a mejorar la salud cardiovascular, y a controlar el peso o reducir los niveles de estrés.

Uno de los principales beneficios de caminar al aire libre es que permite reducir el tiempo de exposición a pantallas, los ojos descansen y puede convertirse en un aliado para prevenir algunas de las alteraciones visuales más frecuentes asociadas al estilo de vida actual.

Ordenadores, teléfonos móviles y tabletas forman parte de la vida cotidiana de millones de personas y su uso prolongado está relacionado directamente con la aparición de síntomas de fatiga visual digital como sequedad ocular, visión borrosa, escozor, sensación de cansancio en los ojos o dificultad para mantener el enfoque.

Además, pasear favorece que la vista trabaje de forma natural enfocando objetos situados a diferentes distancias lo que contribuye a relajar el sistema visual, especialmente tras largos periodos dedicados a tareas de visión cercana.

Pasar más tiempo en espacios exteriores también puede desempeñar un papel relevante en la prevención y el control de la miopía infantil. Diversos estudios han observado que los niños y adolescentes que realizan actividades al aire libre de forma habitual presentan una menor probabilidad de desarrollar miopía o de que esta progrese más rápidamente.

La exposición a la luz natural parece ejercer un efecto protector sobre el desarrollo visual durante las etapas de crecimiento.

Caminar también puede contribuir a reducir los niveles de estrés, un factor que puede repercutir en el bienestar visual. La tensión acumulada puede favorecer la aparición de molestias como sensibilidad a la luz, visión borrosa transitoria o espasmos palpebrales, síntomas que pueden mejorar con hábitos que favorezcan la relajación y el descanso.

Consejos para incorporar a la rutina diaria 

Desde Baviera recuerdan que no es necesario realizar una actividad física intensa para obtener beneficios sobre la salud visual y general y que pequeños cambios en las rutinas diarias pueden contribuir significativamente a preservar la salud visual y mejorar la calidad de vida a largo plazo:

  • Realizar paseos diarios de al menos 20 o 30 minutos.
  • Aprovechar los desplazamientos cotidianos para realizar parte del recorrido a pie.
  • Reducir el tiempo de ocio frente a pantallas y sustituirlo por actividades al aire libre.
  • Descansar la vista periódicamente durante la jornada laboral siguiendo una pauta sencilla: cada 20 minutos, dedicar 20 segundos a mirar hacia un punto lejano, aproximadamente a 6 metros de distancia.
  • Usar una luz ambiental adecuada durante el estudio o el trabajo y mejor si puede ser luz natural.
  • Utilizar gafas de sol homologadas con protección UV cuando se realicen actividades en exteriores.
  • Mantener revisiones oftalmológicas periódicas para detectar posibles alteraciones visuales de forma precoz.

“En un contexto en el que pasamos cada vez más horas frente a dispositivos digitales, es importante recordar que pequeños hábitos cotidianos como pasear al aire libre pueden marcar una gran diferencia en nuestra salud visual. Incorporar momentos de descanso para los ojos y favorecer actividades en exteriores no solo ayuda a reducir la fatiga visual, sino que también contribuye a prevenir problemas visuales a largo plazo, especialmente cuando estas recomendaciones se realizan en edades tempranas”, nos explica el Dr. Fernando Llovet, oftalmólogo cofundador de Baviera que ofrece un servicio integral para el tratamiento de los problemas y enfermedades oculares basándose en criterios de calidad y en el uso de las últimas técnicas de microcirugía.

Más pasos mejor

Caminar es uno de los ejercicios más recomendables para reducir el riesgo de padecer enfermedades crónicas, deterioro cognitivo y muerte, sobre todo si el objetivo es llegar a los 7,000 pasos diarios, según reveló un estudio publicado recientemente en The Lancet.

Expertos de la Universidad de Sídney (Australia) analizaron datos para constatar que incluso alcanzar los 4,000 pasos al día, frente a una media baja de 2,000, puede aportar beneficios significativos para la salud. Los autores destacan que 7,000 pasos diarios, es decir, unos cinco kilómetros, constituyen una meta más realista para la mayoría de la población que los 10,000 recomendados tradicionalmente, sin renunciar por ello a importantes beneficios para la salud

Alcanzar esa cifra se asocia a reducciones del riesgo de sufrir diversos problemas graves, incluida una disminución de hasta el 47 % de la mortalidad por todas las causas. Aunque el mínimo de 4,000 pasos diarios ya produce efectos positivos, los beneficios aumentan a medida que se incrementa la actividad física. En la mayoría de las afecciones tienden a estabilizarse al alcanzar ese nivel, mientras que en enfermedades cardiovasculares continúan creciendo más allá.

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