Alzheimer: edad, salud cardiovascular y otros factores que pueden influir
La prevención del Alzheimer debe empezar antes de que aparezcan los olvidos
Este 20 de septiembre habrá una caminata en el Parque Iberoamérica para crear conciencia sobre esta enfermedad
El envejecimiento no es sinónimo de pérdida de memoria ni de un trastorno neurocognitivo, pero ciertos cambios en la conducta, la memoria y la capacidad para realizar actividades cotidianas pueden ser señales de alerta de la enfermedad de Alzheimer, una condición que afecta entre el 60 % y el 70 % de los pacientes con problemas de memoria.
La psiquiatra geriátrica Nathalie Gómez explicó que el Alzheimer es uno de los tipos de trastorno neurocognitivo, término que actualmente se utiliza para referirse a condiciones anteriormente agrupadas bajo el concepto de demencia.
“Pérdida de memoria no es sinónimo de demencia”, enfatizó.
La especialista señaló que los primeros indicios no necesariamente aparecen como olvidos. En algunos pacientes pueden comenzar con cambios en la conducta, síntomas depresivos o ansiedad y, años después, manifestarse las limitaciones en distintos dominios neurocognitivos.
“Van afectándose de las funciones más avanzadas hasta las más básicas como deglutir o caminar”, indicó la doctora.
Por eso, cada paciente presenta una evolución diferente y es necesario descartar otras causas antes de atribuir los síntomas al Alzheimer.
Se estima que en República Dominicana más de 100 mil personas viven con esta enfermedad y, a nivel mundial, cada año se diagnostican 10 millones de casos, según cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Cuando los olvidos empiezan a afectar la vida diaria
Entre las señales que deben llamar la atención están la repetición constante de una misma pregunta, perderse en lugares conocidos, sufrir accidentes frecuentes al conducir o comenzar a presentar dificultades para manejar actividades que antes realizaba con normalidad.
También pueden aparecer problemas para organizar las finanzas, planificar actividades, manejar una agenda o recordar compromisos.
La evaluación médica toma en cuenta diferentes dominios, entre ellos memoria y aprendizaje, atención y concentración, orientación, lenguaje y habilidades visoespaciales. También se analiza cuánto ha cambiado el nivel de funcionamiento de la persona respecto a sus capacidades habituales.
Cuando el deterioro avanza y compromete actividades básicas como comer, vestirse, bañarse, mantener la higiene, controlar la orina o las heces y movilizarse de manera independiente, la afectación es mayor.
“Cuando una persona que es un ejecutivo de alta gama empieza a tener problemas para llevar una agenda. Se le olvida que se tiene que juntar con sus familiares. Ya eso te llama la atención”, destacó la especialista.
No todo problema de memoria es Alzheimer
Uno de los principales retos que señala Gómez es distinguir el Alzheimer de otras condiciones que también pueden afectar la memoria y el desempeño.
Citó como ejemplo casos de pacientes con trastorno de estrés postraumático que no habían sido diagnosticados ni tratados y cuyos problemas cognitivos podían mejorar al abordar la condición de base.
De ahí la importancia de una evaluación clínica completa, con un abordaje multidisciplinario en el que pueden participar psiquiatras, geriatras, neurólogos y neuropsiquiatras.
Las pruebas de cribado pueden formar parte de la evaluación, pero no sustituyen la valoración clínica ni la historia aportada por familiares y cuidadores.
La prevención empieza antes del diagnóstico
Aunque la edad es el principal factor de riesgo para desarrollar Alzheimer, la doctora destaca otros elementos que pueden modificarse.
Entre ellos está:
El consumo excesivo de alcohol y cigarrillos
Los factores cardiovasculares
La diabetes
La hipertensión
La obesidad
El sedentarismo
El aislamiento social
Los problemas de visión y audición
La depresión
La ansiedad
También se ha comenzado a prestar atención a factores ambientales como la contaminación del aire.
- Gómez resaltó que enfermedades como la diabetes y la hipertensión pueden contribuir a procesos inflamatorios y vasculares que afectan también al cerebro.
“Si le bajamos la cantidad de oxígeno, si está con más inflamación de la que soporta, puede deteriorarse mucho más rápido”, sostuvo.
El sueño también ocupa un lugar importante. La falta de descanso adecuado puede afectar los procesos de restauración y funcionamiento cerebral, por lo que mantener una buena higiene del sueño forma parte de las medidas de cuidado.
La socialización también protege al cerebro
La psiquaitra-geriatra destacó la importancia de mantener vínculos sociales y actividades que resulten significativas para la persona.
La reminiscencia (recordar y conversar sobre experiencias y acontecimientos de la vida) puede utilizarse como parte de la rehabilitación neurocognitiva y la psicoterapia.
El objetivo es estimular capacidades que todavía conserva y, al mismo tiempo, evitar la frustración.
El diagnóstico temprano permite intervenir antes
La identificación temprana es otro de los puntos que los especialistas consideran fundamentales, porque permite intervenir sobre los factores de riesgo, organizar el cuidado y valorar las alternativas terapéuticas disponibles.
Después del diagnóstico, el tratamiento debe individualizarse de acuerdo con el grado de deterioro, las necesidades del paciente y su historia personal.
“Todo abordaje debe ser individualizado”, insistió la especialista.
Entre los medicamentos disponibles para el tratamiento sintomático se encuentran los inhibidores de la acetilcolinesterasa y la memantina, aunque su utilización depende del grado y las características del trastorno neurocognitivo.
Asimismo, Gómez advirtió sobre el riesgo de la polifarmacia en los adultos mayores.
“Por lo general tú intentas tratarte con la menor cantidad de medicamentos. Hacer lo mejor que se puede. Y hay que tener paciencia”, explicó.
La frecuencia de las consultas también depende de la evolución. En pacientes estables puede haber controles cada seis meses o incluso anuales, mientras que al comenzar un tratamiento se requiere una vigilancia más estrecha para evaluar la respuesta y posibles efectos adversos.
La atención del paciente también depende del cuidador
El Alzheimer no afecta únicamente a quien recibe el diagnóstico. La enfermedad modifica la dinámica familiar y coloca una carga importante sobre quienes asumen el cuidado.
Mercedes Bruno, presidenta de la Asociación Dominicana de Alzheimer y Similares Inc. (ADAS), señaló que alrededor del 70 % de los cuidadores son mujeres y consideró necesario que reciban capacitación y apoyo.
Se acuerdo con su experiencia, conocer la evolución esperada de la enfermedad permite anticipar cambios de conducta y reducir las crisis familiares.
Ante situaciones como que el paciente asegure que ya comió cuando no lo ha hecho o que ya se bañó cuando no ocurrió, recomendaron evitar la confrontación directa.
“No se le lleva la contraria”, sostuvo. En lugar de entrar en una discusión, sugirió redirigir la atención hacia otra actividad.
Otro punto que debe tratarse es la baja tolerancia en las familias, ya que cuidar a un paciente con Alzheimer requiere de mucha paciencia.
“Los cuidadores deben recibir un entrenamiento y una remuneración”, apuntó Bruno.
RD necesita más formación en geriatría
Tanto Bruno como Gómez consideran que el envejecimiento progresivo de la población plantea un desafío para el sistema sanitario dominicano.
La formación de profesionales en psiquiatría geriátrica es uno de los puntos pendientes señalados durante la entrevista. Gómez explicó que se formó en esta área en Estados Unidos, debido a la falta de una residencia específica de psiquiatría geriátrica en el país.
“Con la cantidad de envejecientes que hay aquí, ¿a dónde van los viejos que van a ser enfermos? Y más en psiquiatría. No hay nada, literal”, afirmó.
También planteó la necesidad de fortalecer la preparación de médicos, enfermeras y cuidadores para atender a una población que cada vez vive más años.
Ambas insistieron en que el Alzheimer debe ser abordado como un problema de salud pública y no únicamente como una enfermedad que afecta a determinadas familias.
“Hay que visibilizar la enfermedad que está creciendo exponencialmente, no solo en República Dominicana, sino a nivel mundial”, concluyó Bruno.
Como parte de las actividades por el mes dedicado a crear conciencia sobre la enfermedad, la Asociación de Alzheimer realizará su caminata anual el domingo 20 de septiembre, a las 3:00 de la tarde, en el Parque Iberoamérica.
La organización informó que los participantes podrán adquirir un kit por 700 pesos, que incluye camiseta, abanico, botella de agua y una mochila.
La actividad está dirigida a familiares, cuidadores y pacientes que tengan condiciones para participar.
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