Hermano de dominicano herido en Rusia denuncia que lo obligarán a volver al frente de guerra
El gobierno dominicano enfrenta críticas por su falta de acción ante la situación de Juan Carlos Ávila Espaillat
El hermano de Juan Carlos Ávila Espaillat, el dominicano de 28 años que se incorporó al ejército ruso y resultó herido en el conflicto con Ucrania, denunció en un nuevo video que las autoridades militares rusas lo habrían forzado a firmar el alta médica y a reincorporarse al frente el 25 de octubre, pese a heridas abiertas en ambas piernas y en un glúteo.
Carlos Ávila, quien se identifica como portavoz de la familia, grabó el mensaje en un parque y lo dirigió al gobierno dominicano, al presidente Luis Abinader y a organismos internacionales. En el clip insertó una imagen de una herida abierta, según dijo, infectada, y un fragmento en el que el propio Juan Carlos aparece con gorra militar y afirma que ya le entregaron “arma nueva, chaleco y casco” y que espera “si me van a mandar a buscar”.
“Él se encuentra en peligro ahora mismo”, dijo Carlos Ávila. Relató que su hermano tiene “dos agujeros en la pierna derecha, uno en la izquierda y dos pequeños en la nalga”, y que soldados rusos lo habrían presionado y golpeado en las heridas “para ver si está listo para combatir”. Añadió que Juan Carlos intentó, a través de un traductor, explicar que no puede caminar, pero que aún así lo habrían obligado a firmar. “Lo agarraron entre cuatro”, afirmó.
- Esas acusaciones, fuerza para firmar, patadas en las heridas, amenaza de muerte si se niega a firmar o si intenta fugarse, no han sido corroboradas de forma independiente. Proceden del testimonio del familiar y del material que él mismo difundió.
De la mina al hospital
Ávila Espaillat, oriundo de Higüey, provincia La Altagracia, viajó a Rusia en agosto. A su familia le habría dicho que iría a trabajar como soldador. Un documento atribuido al Ministerio de Defensa ruso, fechado el 16 de agosto, indica que superó un proceso de selección y partió a prestar servicio militar por contrato.
Según el relato familiar y videos publicados por el propio combatiente, días después de incorporarse su unidad fue perseguida por un dron. Al huir, Juan Carlos pisó una mina. En grabaciones posteriores se le escucha decir: “Me explotaron los pies. No siento mis pies. No tengo agua. Voy a volver. Voy a poder”. Varios compañeros habrían muerto en el mismo episodio, entre ellos un colombiano identificado como Camilo Vargas. Esa información tampoco ha sido confirmada por fuentes oficiales rusas, ucranianas ni dominicanas.
Tras unos diez días en zona de combate, Ávila Espaillat reapareció en redes desde un hospital militar. Relató dos operaciones de campaña, fragmentos de metralla aún alojados y que los médicos no consideraban necesaria la amputación. El 27 de septiembre publicó otro mensaje en el que decía estar “muy bien”, recuperándose y tomando clases de ruso.
Pedido al Gobierno
El video difundido ahora marca un giro: el hermano sostiene que, lejos de completar la recuperación fuera del frente, Juan Carlos habría recibido orden de reingreso para el 25 de octubre, a la “zona roja” donde, según el familiar, sobrevivió y “todos los amigos murieron”.
Carlos Ávila reconoció que su hermano firmó “un contrato por su vida propia”, pero argumentó que ahora está “vulnerable” y que el Estado puede intervenir “por vía diplomática” para traerlo con vida. Pidió que el tema llegue a Naciones Unidas. Rechazó los comentarios en redes que aseguran que el Gobierno “no se hace cargo de quien firma un contrato”.
“No queremos esperar que pierda la vida en combate y después ustedes se quieran dirigir a nosotros para traer el cuerpo. No es el cuerpo que necesitamos”, dijo.
El caso se inscribe en una oleada de reclutamiento de dominicanos hacia Rusia. El Comité Dominicano de Derechos Humanos ha estimado que más de 200 ciudadanos habrían viajado desde mayo, unos 50 sabiendo que irían a combatir y el resto atraídos con ofertas de trabajo. El presidente Abinader ha hablado de una cifra preliminar menor. El 25 de septiembre, la Cancillería advirtió sobre ofertas laborales vinculadas al conflicto y dijo que brindará asistencia consular a dominicanos en situación de vulnerabilidad. El canciller Víctor Bisonó planteó la preocupación a su homólogo ruso al margen de la Asamblea General de la ONU.
Hasta ahora, las autoridades dominicanas han informado cifras y alertas generales, no un plan público específico para repatriar a Ávila Espaillat. El hermano insiste en que eso es precisamente lo que la familia y el combatiente piden: no un recuento de alistados, sino una respuesta sobre si lo van a ayudar.
Las afirmaciones sobre tortura, firma forzada y uso de latinoamericanos como “carne de cañón” quedan, por el momento, en el terreno del testimonio familiar. Lo que sí está documentado en videos del propio Juan Carlos y de su hermano es que el joven sigue herido, que dice tener fecha de reingreso al frente y que su familia exige una vía diplomática para traerlo de vuelta a República Dominicana.
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