Una nueva muerte en las minas de larimar reaviva preocupación por la seguridad
Un trabajador haitiano de 23 años falleció electrocutado mientras realizaba labores de extracción en Barahona
Mineros denuncian que algunos fallecimientos de trabajadores extranjeros no trascienden públicamente
La muerte de un joven haitiano de 23 años, electrocutado mientras trabajaba el pasado miércoles en uno de los hoyos de extracción de larimar, vuelve a poner de manifiesto los riesgos que enfrentan los obreros dedicados a esta actividad minera en la provincia de Barahona, donde alrededor de 30 trabajadores han perdido la vida desde que comenzó la explotación del mineral en 1974.
El fallecido fue identificado como Minu Saint, quien residía en el distrito municipal de Bahoruco, perteneciente al municipio de La Ciénaga, donde se encuentra la mina de Las Filipinas, principal zona de extracción de esta piedra semipreciosa.
Saint murió tras recibir una descarga eléctrica mientras realizaba labores en el interior de uno de los hoyos de extracción, según las informaciones ofrecidas sobre el incidente. Su cadáver fue trasladado a la morgue del Hospital Jaime Mota, en Barahona.
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El médico legista actuante, en presencia de un representante del Ministerio Público, estableció que el trabajador falleció al entrar en contacto con una instalación eléctrica dentro de la excavación.
A la morgue del centro de salud acudieron propietarios de hoyos mineros y compañeros de trabajo del fallecido.
La muerte del joven se suma a una serie de accidentes laborales registrados durante décadas en las montañas de Bahoruco, donde la extracción de larimar representa una importante fuente de ingresos para numerosas familias, aunque también ha dejado víctimas mortales.
Muertes que no siempre salen a la luz
Trabajadores de la mina denunciaron que algunos accidentes mortales ocurridos durante las labores de extracción no llegan a conocerse públicamente, especialmente cuando las víctimas son ciudadanos haitianos.
Según denunciaron, en determinadas ocasiones, cuando fallece un obrero extranjero, su cadáver es colocado en un ataúd y trasladado rápidamente para su sepultura, sin que el suceso llegue a conocimiento de los medios de comunicación.
Los mineros sostienen que cuando la víctima es dominicana ocurre una situación diferente, debido a que familiares, amigos y allegados suelen divulgar el fallecimiento, permitiendo que el caso trascienda públicamente.
Estas versiones, ofrecidas por trabajadores vinculados a la explotación del mineral, no han sido confirmadas por las autoridades competentes.
No obstante, los denunciantes consideran que esta situación podría dificultar la recopilación de estadísticas precisas sobre los accidentes mortales ocurridos en las excavaciones.
Cerca de 30 fallecidos desde 1974
De acuerdo con cifras atribuidas al Ministerio de Energía y Minas y citadas por la agencia internacional EFE en septiembre de 2025, alrededor de 30 trabajadores habían perdido la vida en la mina de larimar desde el inicio de su explotación en 1974.
Entre las causas de esos fallecimientos figuran derrumbes de tierra, asfixia, electrocuciones, caídas y otros accidentes relacionados con la extracción de esta piedra semipreciosa.
Otra información publicada en julio de 2026 menciona 19 fallecimientos por accidentes eléctricos desde 2017. Sin embargo, esa cifra corresponde a un período y una causa específicos, por lo que no constituye el balance histórico de víctimas.
Debido a que las estadísticas corresponden a diferentes períodos, resulta necesario que el Ministerio de Energía y Minas ofrezca un informe actualizado sobre la cantidad de trabajadores fallecidos, las circunstancias de los accidentes y las medidas de prevención implementadas.
El caso de Minu Saint vuelve a llamar la atención sobre el uso de instalaciones eléctricas en el interior de los hoyos, donde los trabajadores realizan sus labores bajo tierra.
Riesgos en las profundidades de la mina
Los obreros dedicados a la extracción de larimar deben introducirse en excavaciones subterráneas para localizar las vetas del mineral, una labor que los expone a distintos peligros.
Entre los principales riesgos figuran los desprendimientos de tierra, las dificultades de ventilación, las caídas y el contacto con instalaciones eléctricas utilizadas durante las jornadas de trabajo.
En el caso del joven haitiano, el informe médico-legal indica que su muerte estuvo relacionada con una descarga eléctrica, aunque no se han ofrecido detalles sobre las condiciones de la instalación con la que entró en contacto.
Tampoco se ha informado si las autoridades correspondientes realizaron una inspección técnica del hoyo donde ocurrió el accidente para determinar las circunstancias que provocaron el fallecimiento.
Los accidentes registrados a lo largo de los años mantienen vigente la preocupación por la seguridad de quienes se dedican a esta actividad, particularmente de aquellos que permanecen durante largas jornadas dentro de las excavaciones.
La mina de Las Filipinas, ubicada en las montañas del distrito municipal de Bahoruco, municipio de La Ciénaga, es reconocida por la extracción del larimar, una variedad azul de pectolita considerada una piedra semipreciosa exclusiva de República Dominicana.
El mineral es utilizado en la fabricación de anillos, cadenas, aretes, pulseras, collares y otras piezas de joyería artesanal que se comercializan en el país y en mercados internacionales.
Su explotación constituye una fuente de sustento para numerosos trabajadores y familias de las comunidades cercanas, que dependen directa o indirectamente de la actividad minera.
No obstante, los fallecimientos registrados desde el inicio de su explotación evidencian la necesidad de mantener controles de seguridad, supervisión técnica y medidas de prevención que permitan reducir los riesgos laborales.
La muerte de Minu Saint constituye otro episodio doloroso para quienes se ganan la vida extrayendo el mineral de las montañas de Bahoruco.
Mientras la actividad minera continúa, permanece pendiente conocer una estadística oficial actualizada de las víctimas y establecer si las condiciones de seguridad en los hoyos de extracción son suficientes para proteger la vida de los trabajadores.
La riqueza que representa el larimar para Barahona y el país contrasta con el costo humano que han dejado los accidentes en sus excavaciones durante más de cinco décadas.