La "pesadilla del primer cuarto" asfixia a los Knicks que buscan ampliar su ventaja en las finales

Con un dominante Wembanyama y los Spurs golpeando primero, Towns reconoce la urgencia de reaccionar: "Tenemos que intentar ser nosotros quienes lancemos el primer golpe"

El pívot de los New York Knicks, Karl-Anthony Towns (izquierda), y el pívot de los San Antonio Spurs, Luke Kornet (derecha), en acción durante el tercer partido de las Finales de la NBA. (ARCHIVO/ EFE)

Los lentos inicios de partido de los Knicks fueron un problema recurrente durante la temporada regular.

Sin embargo, para los playoffs lograron corregir en gran medida esa tendencia a comenzar los encuentros con poca intensidad.

Pero en estas Finales, el problema ha reaparecido con fuerza, convirtiéndose en el principal dolor de cabeza para el conjunto de Nueva York, que ha quedado en desventaja en el primer cuarto de cada uno de los tres partidos disputados hasta ahora en esta serie por el campeonato.

La situación alcanzó su punto más crítico en la derrota del Juego 3 disputado el lunes, cuando los Knicks llegaron a estar abajo por hasta 12 puntos en el primer cuarto.

Esta preocupante desconexión inicial no es un hecho aislado, ya que en los Juegos 1 y 2 el libreto fue muy similar, viéndose obligados a remar contracorriente tras estar perdiendo por hasta 10 puntos durante ese mismo período inicial.

“Sí, tendremos que resolverlo. Tendremos que encontrar una solución porque en cada partido que hemos jugado en estas Finales nos hemos puesto en una situación en la que tenemos que empezar a luchar de inmediato", admitió Karl-Anthony Towns el martes luego de las prácticas.

"Cada vez hemos encontrado la manera de volver al partido, pero no podemos confiar en que eso vaya a ocurrir siempre. Los Spurs han hecho un gran trabajo comenzando los juegos, imponiendo el ritmo y controlando cómo se desarrolla el juego. Tenemos que intentar ser nosotros quienes lancemos el primer golpe”, dijo.

San Antonio firme

Un factor determinante en esta dinámica es la eficiencia de la alineación titular de los Spurs.

El quinteto conformado por De’Aaron Fox, Stephon Castle, Devin Vassell, Julian Champagnie y Victor Wembanyama tiene un rating neto de 25.0 puntos en estos playoffs, consolidándose, con diferencia, como la mejor alineación de cinco jugadores que haya disputado al menos 100 minutos junta en esta postemporada.

En contraposición, la alineación estelar de los Knicks —Jalen Brunson, Mikal Bridges, Josh Hart, OG Anunoby y Towns— ocupa el segundo lugar de la liga, aunque bastante por detrás, con un rating neto de 11.2 puntos.

Ante este panorama, el cuerpo técnico sabe que no hay margen de error. “No hicimos un buen trabajo al comenzar el partido [del lunes], no solo en la primera mitad sino también en la segunda”, sentenció con firmeza el entrenador Mike Brown. “Tenemos que aumentar nuestro nivel de intensidad física, especialmente al inicio de los partidos, e intentar mantenerlo durante todo el encuentro sin cometer faltas”.

Para los Knicks, representa una carga física y mental adicional comenzar cada noche en desventaja y verse obligados a realizar un esfuerzo mayúsculo para remontar.

Brown, en numerosas ocasiones durante la temporada regular, insistió apasionadamente en que su equipo corrigiera este problema, una advertencia que sus jugadores también discutieron repetidamente en el vestuario sin lograr plasmarlo de forma consistente en la duela.

Con la serie en un punto de máxima presión, la estrategia de los neoyorquinos debe cambiar de inmediato. El equipo no puede simplemente sentarse a esperar o confiar en que los Spurs sufran un descalabro inesperado, como ocurrió en los cierres de los Juegos 1 y 2; de lo contrario, el trofeo de campeones se les escapará de las manos por falta de energía en el pitazo inicial.

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