Bob Gibson el pitcher más intimidante del béisbol fue licenciado por el Licey
Es reconocido como uno de los lanzadores más grande de la historia
Bob Gibson era un lanzador fuera de serie. No solo registró la efectividad más baja en una temporada en la historia del béisbol (1.12), sino que su dominio fue tal que, al año siguiente, la MLB redujo la altura del montículo del lanzador —cinco pulgadas, casi un tercio de su altura— para contener su efectividad. A eso se suma que completó la mayoría de los juegos que inició.
Gibson era de los que guardaban rencor. Y cuando quería, era superpreciso con una pelota que iba directa hacia ti.
Para empezar, muchos bateadores intentaban sacarle ventaja amontonándose sobre el plato. En respuesta, Gibson lanzaba adentro, casi a la altura de la cabeza. Quizás a Ty Cobb le habría gustado embasarse así, pero ese tipo de cosas dolían.
Honestamente, la única manera de vencer a Gibson era con potencia. No permitía hits de contacto; si estaba en sus manos evitarlo, lo hacía. Lanzaba fuerte y directo, así que la mejor estrategia era buscar el jonrón.
Quizás solo fuera un solitario, pero era lo único que funcionaba. Gibson solo otorgó 1336 bases por bolas en 3884 entradas y un tercio. Cuando necesitaba control, siempre parecía tenerlo. Permitió 257 jonrones.
Uno de los jugadores que le conectó un jonrón fue Pete LaCock (hijo del legendario presentador de Hollywood Squares, Peter Marshall). LaCock fue el último bateador que Gibson enfrentó en su carrera y le dio un jonrón con las bases llenas. Una década después, Gibson y LaCock jugaron en un juego de exjugadores (old-timers game). Gibson lo golpeó en el primer lanzamiento.
El famoso e intimidante Gibson solo contaba con un hombre que pudiera mostrar su lado más suave: el receptor multiusos Bob Uecker. Ambos trabajaron bien juntos, pero incluso entonces, Uecker cometió el error de ir al montículo a hablar con Gibson cuando tenía un pequeño problema de control. Gibson le espetó: “¿Qué haces aquí?”, a lo que Uecker respondió: “Oh, nada, solo tengo que ir a hablar con Curt Flood en el jardín central”.
El 2 de diciembre de 1958, en un choque de los eternos rivales, Licey y Escogido el inicialista de los melenudos, Willie McCovey, mandó la esférica a los pinos que estaban detrás de la verja del prado derecho del Estadio Trujillo con un corredor en circulación ante una recta de Gibson.
Este tablazo de McCovey fue determinante para que el Escogido derrotara 5-2 al Licey. Cuando McCovey terminó de recorrer las bases, el mánager del Licey, Joe Schultz cruzó la línea de cal de tercera a home, y con la toalla en las manos envió a la ducha a Gibson. O sea que el batazo no sólo decretó la salida de juego de Gibson, sino que en la oficina, Cuso García le preparaba su diploma de licenciado.
Esta fue la última actuación de Gibson en el torneo, que terminó con récord de 2-6, 5.00 de efectividad. Laboró en 11 juegos, 45 innings, 25 carreras limpias, 50 hits permitidos, 55 bases por bolas y 35 ponches.
Debut en GL: En 1959, el 15 de abril, Gibson debutó en las Grandes Ligas ante los Dodgers de Los Angeles. En 17 años en el Big Show su registro de por vida fue de 251 victorias, 174 derrotas y 2.91 de efectividad. Fue inmortalizado en el Salón de la Fama de Cooperstown en 1981.
1958, teniendo como escenario el Estadio Trujillo, en un encuentro entre las Águilas Cibaeñas y los Leones del Escogido, el cual se decidió en 11 innings con el triunfo 2x1 de los cibaeños. El partido entra en el renglón histórico porque la defensa de las Águilas realizó un “triple play”: Los Leones del Escogido tenían corredores en primera y segunda, Bill Wilson soltó un candelazo por la esquina caliente, donde el defensor Frank Verdi hizo gárgaras con el batazo, pisó la base para el primer out, tiró al segunda base Julián Javier para el segundo y Julián soltó la esférica al primera base Dick Stuart para completar la histórica jugada.
1972, Charlie Sands, Águilas Cibaeñas, rompe el récord de bases por bolas recibidas en una estación con 57. La marca era de 56 por Sam Espósito, Tigres del Licey, en 1956-57.
1981, el Senado de la República aprobó en segunda lectura la Ley de Expansión del Béisbol Dominicano, sometido por Manuel A. Nolasco, senador de El Seibo por el Partido Reformista Social Cristiano.
1985, Ken Howell, lanza el noveno episodio para el Licey y preserva la victoria 5-2 ante el Escogido para su rescate 15, imponiendo récord en la Liga Dominicana.
1999, Freddy García, Leones del Escogido, dispara en el Estadio Julián Javier su jonrón 14 a Nerio Rodríguez, empatando el récord de la pelota nuestra con Dick Stuart, Águilas Cibaeñas, en la estación 1958-59. De los 14 bambinazos del Peje Cajón, 13 fueron en el Estadio Trujillo. De los 14 de García, 6 son en el Estadio Julián Javier.
2010, los Vigilantes de Texas firman al toletero Vladimir Guerrero (La Tormenta de Don Gregorio), quien viene de una temporada llena de lesiones con los Angelinos. Se espera que sea el bateador designado titular en Texas.