Ay Jalisco no te rajes; montará Serie del Caribe 2026
Los venezolanos Oscar Prieto y Pablo Morales promovieron el clásico de béisbol caribeño
Jorge Negrete lo escribió y lo interpretó en el Tenampa y en los palenques: “¡Ay Jalisco, no te rajes!... Me sale del alma, gritar con calor. Abrir todo el pecho, pa’ echar este grito. ¡Qué lindo es Jalisco, palabra de honor!”.
Los equipos que tomarán parte en la Serie del Caribe 2026 son México, representado por dos equipos: Charros de Jalisco (México Rojo), campeón y Tomateros de Culiacán (México Verde), subcampeón.
Esta vez ante la ausencia de Venezuela, México va con dos equipos. Venezuela por la inestabilidad política que provocó el apresamiento de Nicolás Maduro motivó que la sede de Caracas colapsara.
Y otra vez México se convierte en el padre protector.
República Dominicana estará representada por los Leones del Escogido, luego de vencer el martes a los Toros del Este, logrando su corona 18. Cangrejeros de Santurce (Puerto Rico) y Federales de Chiriquí (Panamá, invitado), completan los equipos.
En su primer partido la República Dominicana se enfrentará a los Charros.
En su fraccionada historia que data desde 1949, la Serie del Caribe ha superado obstáculos, ha tenido que reinventarse más de una vez y hoy sigue vigente con las ligas invernales de México, Puerto Rico, República Dominicana, Venezuela y ahora Panamá como invitado.
Antes de que la Serie Interamericana entregara su último capítulo en 1950 con un título para el Cervecería Caracas, otros dos venezolanos encantados por el béisbol como Oscar Prieto y Pablo Morales presentaron un proyecto para realizar una serie con los países caribeños, el cual encontró eco en la convención de la Confederación de Béisbol del Caribe realizada en Miami, en 1948.
En esa convención, Prieto y Morales lograron despertar el interés de los representantes de las ligas profesionales de Cuba, Puerto Rico, Panamá y Venezuela, quienes acordaron jugar la primera Serie del Caribe del 20 al 25 de febrero de 1949 en el Grand Stadium de La Habana, que fue ganada por el país anfitrión Alacranes de Almendares.
El clásico subregional se desarrolló casi sin tropiezos por más de una década. Sin embargo, desde la Sierra Maestra cubana bajó una revolución declarada más adelante como comunista, que llegó al poder el 1 de enero de 1959 con un cúmulo de restricciones.
En vista de la agitada situación política y social de Cuba, la Serie del Caribe se jugó hasta 1960, cuya última edición se efectuó en la Ciudad de Panamá.
En 1962, bajo el principio martiano de la no comercialización del deporte se eliminó el profesionalismo en la isla cubana, decisión que hizo desaparecer su liga de béisbol.
Con Cuba fuera del escenario del béisbol, las ligas invernales de Nicaragua, Panamá, Puerto Rico y Venezuela realizaron entre 1961 y 1964 otros torneos interamericanos con un formato parecido al que tenía el clásico caribeño, hasta que la Serie se reanudó en Caracas con una segunda etapa que se extiende desde 1970 hasta nuestros días, con el concurso de los equipos campeones de los circuitos profesionales que integran la Confederación del Caribe.
A lo largo de todos estos años el clásico caribeño ha tenido que afrontar problemas económicos y organizativos que han colocado en peligro su realización.
Por ejemplo, en 1974, Venezuela no asistió a la serie por un impasse entre los dueños de equipos y los jugadores. Siete años después, en 1981, fue cancelada al no llegar a un acuerdo sobre la participación económica de los jugadores.
La delicada situación financiera de los países que participan en el torneo subregional entre los años 80 y principios de los 90, unido a los problemas de asistencia de público en Puerto Rico, afectaron la secuencia de sedes.
México salió al rescate presentando la mayoría de las series y también realizaron dos alocados ensayos en Miami, en el Orange Bowl (1990) y el estadio Bobby Maduro (1991), con poco éxito deportivo.
Hoy la Serie del Caribe no está libre de obstáculos y desafíos, como el de incrementar la calidad del espectáculo, tras la escasa incorporación de los jugadores más destacados de cada país, por las restricciones de los clubes de la Major League Baseball y el poco interés que tienen algunos de ellos por participar en el torneo.
Su trascendencia está en juego. No obstante, la pasión por este evento sigue intacta.
Es algo que sienten como muy propio en las cuatro naciones que protagonizan la serie y una razón más que tienen los turistas amantes del Caribe y el béisbol, a principio de febrero de cada año, para visitar México, Puerto Rico, República Dominicana y Venezuela.
En 1971, los Piratas de Pittsburgh envían a Mateo Rojas Alou, junto a George Brunett, a los Cardenales de San Luis por Víctor Davalillo y Nellie Briles.
En 1977, con relevo de cuatro episodios de Stan Wall sin permitir carreras, el Licey, en el estadio Cibao, derrotó 6-4 a las Águilas y conquista el banderín 5 victorias por 2.
En 1998, Tony Peña, mánager y jugador de las Águilas del Cibao, dispara elevado de sacrificio en el sexto episodio contra José Mesa para romper el empate a seis y darle a las Águilas el título de campeón frente al Licey.