El Clásico, fiesta de la dominicanidad
El torneo ratifica lo incrustado que está el béisbol en la identidad dominicana
Desde que se inició en 1982, la Parada Dominicana de Nueva York ha sido la reunión del calendario fuera de la isla que congrega a la mayor cantidad de personas con origen o vínculo en el este de La Hispaniola.
Lo hace en un espacio abierto, a lo largo de 1.5 kilómetros en la Sexta Avenida, entre la calle 35 y la 57.
Desde 2013, y se ha repetido en 2017, 2023 y 2026 con el Clásico Mundial de Béisbol, el moderno estadio de los Marlins en Miami se ha convertido en una concentración masiva de dominicanos que desborda el sentimiento nacional y cuesta encontrar comparación.
Una respuesta tan espontánea que el club lo ha capitalizado con el montaje de la Serie del Caribe, con beneficios mayores para la Lidom que cuando la monta en el Estadio Quisqueya.
Lo que se vive por estos días en el loneDepot Park es una fiesta de la dominicanidad tipo 27 de febrero en el desfile del Malecón.
Difícil hacerse indiferente ante ese baño de banderas, de camisetas con el apellido de los peloteros, pero también personalizadas en la espalda con el nombre Dominicana en la parte delantera.
Ahí queda a un lado las entendibles quejas que se puede tener con las decenas de cosas que no funcionan en el país y las sobradas razones que han tenido millones de nativos para dejar la isla.
El domingo hubo una asistencia de 32,324 al partido contra Países Bajos, con la inmensa mayoría dominicana. El lunes ante Israel, día laborable, se congregaron 28,728, igual de mayoría quisqueyana. El viernes ante Nicaragua asistieron 35,127, si bien con dominio duartiano la gran colonia nicaragüense en la Florida hizo que la balanza estuviera más equilibrada.
Viajan de la isla, en tours, de forma individual, se hospedan en hoteles, en casas de Airbnb, donde amigos o familiares. También llegan de diferentes estados de la Unión Americana, de Canadá.
Se planifican vacaciones, se ahorra, se piden permisos.
Es un gusto cada vez más costoso, pero no da señales de que baje el interés. Empresas dominicanas hacen promociones para traerlos. Es el lugar donde hay que estar.
Las redes se inundan de imágenes en el estadio y tras los partidos tempranos se montan unas fiestas que prolongan las celebraciones. El béisbol es parte de la identidad dominicana y el Clásico Mundial simplemente viene a ratificarlo y a demostrar cuánto nos une.