Unas semifinales de élite
La mesa está servida para unas semifinales sin precedentes
La élite del fútbol se cita en las semifinales de este mundial. Serán unas sin precedentes, porque por primera vez las cuatro selecciones mejor clasificadas en el ranking FIFA, desde su creación en 1992, alcanzan estas instancias. La campeona del mundo de Messi contra la subcampeona de Europa de Kane y de Jude; y, la campeona de Europa de Lamine contra la subcampeona del mundo de Mbappé y comparsa. ¿Se puede pedir más?
Dejo la coincidencia de lado y caigo en cuenta en la magnitud con la que estas naciones han influido en la construcción de la identidad de quien vive el fútbol . No importa dónde haya nacido usted; tampoco tiene que ser francés, argentino, español o inglés para tener, como estoy seguro de que lo tiene, algún vínculo emocional con la cultura futbolera de esos lugares.
Es un legado emocional que, entre hoy y mañana, no hará otra cosa que acrecentarse. Pasarán los años y se recordará donde y con quien vio el Francia-España de esta tarde o al Argentina-Inglaterra de mañana. A quién llamó, con quién se abrazó, el gol que más gritó, emociones que se amplifican ante acontecimientos de esta índole donde, de una forma muy particular, nos igualamos todos.
Ver a Francia seguir adelante sería lo más natural. Se cumpliría la lógica impuesta por el equipo que mejor ha jugado, el de más talento y mayor profundidad con una mentalidad admirable que le ha permitido resistir expresiones de racismo de todo tipo y de todos lados.
La España de Luis de la Fuente es un equipo exitoso y bien trabajado, fiel a su idea de juego, candidata y capaz de dar el golpe, sobre todo si su pareja de centrales sigue en ese gran nivel que llevan; vemos más de Pedri y si Lamine, finalmente, tiene el partido que muchos le deseamos.
Scaloni dijo que es un partido más, pero en sus adentros creo que no lo siente así. Argentina-Inglaterra es un clásico con historia dentro y fuera de la cancha. Para mí, llegan un poco mejor los ingleses en contraste del sufrimiento y las gestas heroicas de la albiceleste ante Cabo Verde, Egipto y Suiza. Es una lástima que se juegue en Atlanta y no en el Azteca.
La mesa está lista y todo está servido para ver cuál de los relatos seguirá andando. Si la tercera estrella de Francia, todas con Deschamps o la segunda de España, con Euro previa como en 2010; la cuarta de Argentina haciendo el back to back que solo han hecho Italia y Brasil, y que se los negó en la final del 90, o si sesenta años después finalmente el fútbol regresa a su hogar.