Para nuestra selección apoyo y paciencia
Un golazo de Lucas Bretón consolida el camino del fútbol dominicano en la Liga A
Separo por un momento una parte importante de su todo. Con ese objetivo, dejo de lado al fútbol dominicano en sentido estricto y me concentro la selección nacional. De la que hay mucho de qué hablar y, mejor aún, ahora cuando existen cosas positivas para hacerlo.
Once y diecinueve de la noche del domingo marcaba el reloj en todo el país cuando Lucas Bretón sacó ese zapatazo cruzado de volea y con esa zurda privilegiada anotaba el golazo que nos dio la victoria de visitante en Nicaragua. Un tanto que celebré con un grito liberador, sin temor a despertar a mis hijos que hace rato dormían, luego del golpe que supuso la derrota del jueves ante Haití. No sé cómo habrá sido el rating de audiencia, pero despiertos y en sintonía seguro que solo estaban el mismo grupo de siempre.
Un triunfo valioso para cerrar una notable primera participación en la Liga A de Liga de Naciones de CONCACAF. En un grupo con dos mundialistas en competencia, lograr la permanencia era la meta principal y se logró de manera satisfactoria. Tres victorias en cuatro partidos, dos de ellos en la ruta, algo que hasta hace poco no estábamos acostumbrados.
Por eso mismo a este grupo de jugadores y a este proceso hay que tenerles paciencia. Principalmente de esas voluntades sibaritas consumidoras del fútbol de élite que exigen desde ahora que le juguemos de tú a tú a España, o que manifiestan que no tenemos un seleccionador del nivel de sus pretensiones. La realidad demuestra que los resultados poco a poco se han ido dando en todas las instancias, hay un núcleo comprometido que necesita continuidad y lo más importante, que le sigamos apoyando.
Para el fútbol, y al deporte dominicano en general, esta primera experiencia debe servirles de buen ejercicio de autocrítica a sus dirigentes. De todo lo acontecido el jueves pasado no se aprende nada repartiendo culpas, ni tampoco asumiendo posiciones oportunistas, sin el más mínimo sentido de estrategia, y que lamentablemente no llevan a ningún lado; todo lo que no funcionó necesita trabajo. Es evidente que queda un gran margen de mejora para estar a la altura de un anfitrión de Liga A y prepararnos también para, como seguro ocurrirá en un futuro espero no muy lejano, volver a enfrentarnos a Haití.