Pat Murphy y la paradoja del banquillo

Los despidos responden más a las gradas que a la data, pues la paciencia es recurso escaso

El mánager de los Milwaukee Brewers, Pat Murphy, responde a una pregunta de los medios de comunicación antes del quinto partido de la Serie Mundial de las Grandes Ligas de Béisbol (MLB) entre los Milwaukee Brewers y los Tampa Bay Rays, en el Tropicana Field de San Petersburgo, Florida, EE. UU., el 28 de octubre de 2026. (EFE/EPA/GARY BOGDON)

Ese Pat Murphy que a punto de cumplir 68 años y en apenas su tercera temporada en las Grandes Ligas fue capaz de gestionar el complejo béisbol de hoy hasta dirigir a los Cerveceros a ganar su primera Serie Mundial en la Lidom apenas sobrevivió cinco partidos.

La cabeza de Ramón Santiago, por más y que es el dirigente campeón defensor con el Escogido, se pedía la cabeza con el arranque de 1-4. Luis Urueta, el máximo ganador de los estrategas activos en el circuito, es visto como el responsable del arranque aguilucho desde la primera semana.

La experiencia de Murphy fue en la campaña 2017-2018, con los Toros del Este. Tras iniciar con 0-5, el equipo comunicó de su renuncia como “una decisión  personal” y “muy difícil para él, pues deseaba tener una experiencia exitosa”. Lo sustituyó su coach de banca, el venezolano Carlos Subero, y tras 15 juegos con 9-6 fue despedido. Terminó Arturo De Freites y los bovinos ocuparon el sótano (19-31).

Proyectos fracasados

El roster diseñado por Stanley Javier tuvo en esa alineación a Alexi Casilla, Cristhian Adames, Jorge Mateo, Jeimer Candelario, Teoscar Hernández y Manuel Margot. En la rotación lanzaron Raúl Valdés con una efectividad de 2.60 en 62.1 episodios, Elih Villanueva y Paolo Espino. No funcionó.

En 69 torneos de la Lidom, solo Tom Lasorda (Licey y Dodgers) y Terry Francona (Águilas y Red Sox)  ganaron aquí y la Serie Mundial. Antes de hacer campeón a Atléticos (1989) y Cardenales (2006 y 2011), Tony La Russa ocupó el banquillo de las Estrellas (1978-79) y su fórmula no funcionó.

Que una mala racha cueste la cabeza al dirigente no es una reacción exclusiva de la Lidom, por más y que esté no pueda incidir ni en los batazos, los pitcheos o la defensa. Obedece al pedido de fanáticos, los de las tribunas y calle, los de la directiva y los que así razonan en los medios y redes sociales.

No hay data dura que respalde que esa reacción funcione; se apela a casos que sí.  Como en la zafra 2024-2025 cuando las cuyayas despidieron a Manny García al noveno juegos (2-7), trajeron a Yadier Molina y se llegó al round robin (28-22).

Ya en la 2021-2022, al partido 12, el Licey perdió la paciencia con Tony Díaz (4-8), con José Offerman se enderezó el barco hasta llevarlo a un tercer lugar (21-19). Poco se cuenta del talento que llegó luego.

Las gerencias trabajan todo el año, utilizan en hasta tres meses y medio de campeonato más jugadores que en los siete de la MLB. Un movimiento tan brusco tan temprano no es una razón técnica, sino emocional… del corazón y no del cerebro ni el iPad.

Licenciado en Comunicación Social, egresado de la Universidad Dominicana O&M. Ejerce como periodista especializado en deportes desde el 2001. Es editor de Deportes de Diario Libre.