La Liga después del Mundial: Mourinho vuelve y el Barça busca un nuevo nueve
El Atlético de Madrid observa con atención la situación del mercado, mientras la Liga española promete ser emocionante
La Liga española está a punto de levantar el telón con un privilegio que ningún campeonato puede comprar en el mercado: España acaba de conquistar el Mundial. Apenas unas semanas después de que la selección volviera a la cima, buena parte de sus protagonistas regresa a los estadios españoles y convierte la temporada 2026-27 en una prolongación natural de aquella euforia. Pero el campeonato trae además una reconstrucción del Real Madrid, incertidumbres profundas en el ataque del Barcelona y un regreso que por sí solo devuelve electricidad a la rivalidad: José Mourinho está otra vez en el Bernabéu.
El portugués vuelve dieciséis años después de su primera llegada y encuentra un Madrid que lleva dos temporadas sin conquistar un gran título y que ha decidido responder con una renovación considerable. Mourinho recibe a Marc Cucurella, campeón mundial con España, para el lateral izquierdo; Ibrahima Konaté, procedente del Liverpool, para fortalecer el centro de la defensa, y Bernardo Silva, libre tras finalizar su etapa en el Manchester City, para añadir pausa, imaginación y experiencia al mediocampo.
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A ellos se agregan Denzel Dumfries y, sobre todo, Yan Diomande, la nueva apuesta galáctica. El extremo marfileño de 19 años llega del RB Leipzig después de ser elegido mejor joven de la Bundesliga y por una cifra que puede alcanzar unos 140 millones de euros. Velocidad y desborde para un ataque donde ya están Mbappé y Vinícius. Mourinho tendrá abundancia; su problema será convertirla en equilibrio.
- El Barcelona parte desde una posición diferente. Es el campeón de las últimas dos Ligas, conserva a Lamine Yamal como centro de gravedad de una generación extraordinaria y Hansi Flick ha construido una identidad reconocible. Pero el verano ha abierto un enorme interrogante precisamente donde antes existía una certeza: el gol.
Situación del Barcelona
Robert Lewandowski se marchó. Con él desaparecen no solamente sus goles, sino el delantero de referencia que ordenaba el ataque azulgrana. Barcelona ha incorporado al inglés Anthony Gordon, procedente del Newcastle, buscando velocidad, profundidad y capacidad para atacar desde la izquierda, pero Gordon no es un sustituto natural del polaco. La prioridad sigue siendo Julián Álvarez, aunque arrancárselo al Atlético de Madrid constituye una operación financiera y deportiva extraordinariamente compleja.
Y cuando parecía que el problema era encontrar al sucesor de Lewandowski, apareció otro: Ferran Torres podría marcharse al Paris Saint-Germain. No es un futbolista cualquiera después de este verano. Torres fue el hombre que marcó el gol decisivo de España en la final del Mundial y regresó convertido en héroe nacional. El PSG se interesa seriamente por él y el propio delantero ha dejado abierta su decisión sobre el futuro. Su eventual salida privaría a Flick del jugador que parecía la solución inmediata para ocupar el centro del ataque mientras Barcelona perseguía a Álvarez.
La paradoja es formidable: España acaba de ganar el Mundial y uno de sus héroes puede abandonar la Liga antes de que ruede nuevamente la pelota.
Perspectiva del Atlético
El Atlético observa toda esta agitación desde una posición incómoda. Julián Álvarez es su principal pieza ofensiva y venderlo al Barcelona equivaldría no solamente a debilitarse, sino a reforzar directamente al campeón. De ahí que las conversaciones sean difíciles y que el desenlace pueda prolongarse hasta las últimas jornadas del mercado.
La Liga comienza así con mucho más que la tradicional pugna Madrid-Barça. Mourinho vuelve con un Madrid reconstruido y hambriento; Flick defiende dos campeonatos consecutivos con un Barça rejuvenecido pero todavía incompleto; el Atlético intenta conservar al delantero que desea su principal adversario, mientras Anthony Gordon llega para añadir vértigo y Ferran Torres puede cambiar Barcelona por París.
Y sobre todos ellos queda todavía el resplandor del Mundial.
España vuelve al fútbol doméstico como campeona del mundo. Pero desde este fin de semana las camisetas rojas regresan al armario. Vuelven el blanco y el azulgrana, el Metropolitano y el Bernabéu, las viejas rivalidades y Mourinho en la banda.
La celebración terminó. Empieza la Liga.