McIlroy se gana la chaqueta de mejor golfista europeo de la historia

Acumula un palmarés que le ha situado en el olimpo del golf, entre los doce que más grandes tienen

Rory McIllroy ganó su segundo torneo Masters consecutivo (AFP)

El norirlandés Rory McIlroy cuenta ya con un motivo más para ser considerado el mejor golfista europeo de la historia después de lograr el doblete en el Masters de Augusta y de seguir ensanchando una leyenda a la que aún le quedan páginas de gloria por escribir.

¿Qué logros destacan en la carrera de Rory McIlroy?

A sus 36 años, McIlroy acumula un palmarés que le ha situado en el olimpo del golf, entre los doce que más grandes tienen, aunque lejos aún de la cifras del sudafricano Jack Nicklaus y el estadounidense Tiger Woods, los más laureados con 18 y 15, respectivamente.

Si el pasado año pasó a ser el primer europeo, y sexto en la historia, en completar en Augusta el Grand Slam, el noirlandés pasa ahora a ser el cuarto en vestir la chaqueta verde dos años consecutivos después de Nicklaus (1965 y 1966), el inglés Nick Faldo (1989 y 1990) y Woods (2001 y 2002), un doble éxito le ha reportado trece millones de dólares (unos 11,1 millones de euros) en premios.

También empata con seis grandes con Faldo, ganador tres veces en Augusta y otras tantas en el Abierto Británico entre los 80 y los 90. 

Por delante solo tiene a un europeo, el también inglés Harry Vardon, aunque sus siete ‘majors’ los amasó a finales del siglo XIX y principios del XX, en otro contexto diferente en cuanto a nivel de competitividad. 

McIlroy tiene este año otro reto por delante, como es igualar los ocho títulos del escocés Colin Montgomerie como mejor jugador europeo al final de la temporada. Con su nuevo triunfo en Augusta ya es segundo en la llamada Carrera a Dubái, con la temporada aún repleta de platos fuertes.

“Lo más importante es que sigo teniendo altas las expectativas de mí mismo y si puedo estar a la altura de esas expectativas, entonces los resultados deberían llegar por sí solos”, reflexionaba el norirlandés la semana pasada al comienzo del torneo, en el que fue líder las cuatro rondas, con el récord histórico de diferencia (seis golpes) sobre el segundo después de dos rondas. 

Además de sus éxitos, McIlroy atesora un carisma y predicamento en el circuito que superan, incluso, a los del número uno, el estadounidense Scottie Scheffler, más reservado en su condición de ‘embajador’ del golf y con dos ‘majors’ menos.

Muchos de sus colegas también le consideran un modelo a seguir por su compromiso y su saber estar en la cancha, así como por su motivación para seguir cosechando títulos. 

Preparación y apoyo familiar en el Masters de Augusta

“No quiero ponerle una cifra, pero siento que esta victoria es solo una parte. No quiero decir que sea una parada en el camino, pero sí, es solo una parte del camino”, apuntó el golfista nacido en Holywood, cerca de Belfast, sobre dónde está su techo.

McIlroy afrontó el Masters después de retirarse del campeonato The Players, del PGA Tour, a comienzos de marzo por una lesión de espalda y de afrontar los intensos preparativos propios del defensor del título, incluido ser el maestro de ceremonias de la cena de campeones, que aderezó con una ronda de prácticas con su padre, Gerry.

Durante el último mes, no jugó ningún torneo y, según confesó, su preparación se centró en las prácticas que hizo en el campo de Augusta National, adonde voló varias veces en jet privado desde su residencia en Florida tras llevar a su hija, Poppy, a la escuela para volver luego a cenar con ella.

A Poppy, de cinco años, le dedicó el triunfo, como también a su esposa, Erica, y a sus padres, presentes en el hoyo 18 para ver embocar el golpe que le dio el título.

“Tuve que convencerlos de que vinieran este año porque pensaban que la razón por la que gané el año pasado fue que no estaban aquí. Me alegra de que se haya demostrado que eso no era verdad, así que pueden seguir viniendo todo el tiempo que quieran", se congratuló.

Poppy es como una mini Erica. Es como vivir con dos, lo cual es genial la mayor parte del tiempo. Es una niña muy educada y respetuosa y me encanta que haya empezado a interesarse mucho más por el golf”, elogia de su pequeña, su principal fuente de inspiración.

También fue emotivo, al consumarse su segunda chaqueta verde, el abrazo con su cadi, Harry Diamond, al que conoció cuando tenía siete años y al que considera su hermano mayor.

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