Hombre cohete

Si no fuera porque involucra a dos países con armas nucleares, el asunto no pasaría de ser una exhibición de excentricidades pintorescas

Desde que Chávez dijo que el podio desde el que pronunciaba su discurso olía a azufre, en referencia a la previa comparecencia del presidente Bush en ese mismo escenario, no se escuchaban en las Naciones Unidas diatribas personales tan directas como las dirigidas por el presidente Trump al líder de Corea del Norte Kim Jong-un, al que calificó como “Hombre Cohete” por los ensayos de misiles que ese país lleva a cabo.

La respuesta de Kim no se hizo esperar. En una rara presentación personal en la televisión, describió a Trump como un “dotard”, calificativo que la mayoría de los estadounidenses nunca habían oído anteriormente.

El discurso de Kim, por supuesto, no fue en inglés, por lo que esa expresión provino de la traducción que sus funcionarios hicieron. Al parecer buscaron en algún diccionario una palabra que se ajustara a lo que Kim había dicho y encontraron esa, originada en el siglo XIV y utilizada por Shakespeare y otros escritores, pero actualmente en desuso. Su significado es el de una persona en estado de decadencia senil, marcada por el declive de sus facultades mentales.

Si no fuera porque la confrontación involucra dos países con armas nucleares, y por la capacidad de Corea del Norte para destruir la capital de su vecino del sur con armamento convencional, dada su proximidad a la frontera entre ambos, el asunto no pasaría de ser una exhibición divertida de excentricidades pintorescas. Las consecuencias de un conflicto militar, sin embargo, serían devastadoras tanto en términos de víctimas humanas como en el ámbito de la economía mundial. Una recesión económica seguiría al desplome de los mercados financieros, el aparato productivo sería severamente dañado y tendría lugar un dislocamiento del comercio internacional y los tipos de cambio entre monedas.

La inmensidad de esas consecuencias hace esperar que prevalezca el buen juicio y nada de eso suceda. Pero en situaciones así, no se puede estar seguro.