?Obras dinamizadoras
Dijo en una ocasión un ingeniero dominicano que las obras públicas, especialmente aquellas más visibles por llevarse a cabo en zonas muy pobladas, crean una atmósfera de dinamismo que se propaga hacia las actividades privadas. Según su criterio, esas obras envían una señal de progreso, de que no sólo se atienden las necesidades presentes, sino que también se invierte a fin de mejorar las condiciones de vida en el futuro. Eso implica que aparte de los efectos derivados de los salarios, compra de materiales y demás partidas de gasto asociadas con su ejecución, esas obras inciden sobre la economía a través del fortalecimiento de las expectativas de individuos, familias y empresas. Sus consecuencias son, por lo tanto, acumulativas y tienden a reforzarse a medida que las obras avanzan.
El presidente Abinader ha anunciado el inicio de un conjunto de importantes obras públicas, algunas de alta visibilidad por tratarse de proyectos de transporte que recorrerán zonas de elevada densidad demográfica. Su mensaje en ese sentido es que el país, aunque golpeado por la pandemia y sus consecuencias económicas, se ha estado recuperando y no va a detenerse por esa causa. Al combinar las obras con iniciativas y reformas en otros sectores, pone de relieve que el marco institucional y soluciones a otros problemas forman parte de su enfoque gubernativo.
Los economistas especializados en el desarrollo de países del tercer mundo han analizado los resultados de la concentración o dispersión de las obras públicas. En principio, invertir en muchos proyectos pequeños permite beneficiar numerosas comunidades y segmentos de la población. No obstante, varios analistas mencionan que un proyecto nacional de gran envergadura puede tener mayor impacto sobre las expectativas, y convertirse en símbolo y testimonio de la capacidad colectiva para alcanzar metas comunes. Fue ése el caso aquí con la presa de Tavera, y por igual en otros países con grandes obras de diversa índole.