Las mujeres cafeteras luchan contra la discriminación en la industria

Advierten que aconsejar a los productores en los campos dominicanos no es tarea fácil porque los hombres se molestan

Mujeres cultivadoras de café en la IV Convención de la Alianza Internacional de Mujeres en Café (IWCA) el viernes 16 de octubre de 2015, en Bogotá. (EFE/Mauricio Duenas Castañeda)

BOGOTÁ. Las mujeres de la industria cafetera mundial luchan contra la discriminación en el sector, donde a pesar de representar un alto porcentaje de la mano de obra siguen sin tener poder de decisión, según manifestaron en la IV Convención de la Alianza Internacional de Mujeres en Café (IWCA).

La presidenta de la IWCA, Mery Santos, que participa en este foro en el marco de la feria ExpoEspeciales Café de Colombia que acoge Bogotá, dijo a Efe que, aunque hay avances, aún persisten barreras para las mujeres, las cuales sufren “una falta de oportunidades y de recursos”.

“En muchos países las leyes no les permiten que sean dueñas de tierras; no tienen una participación en las políticas y también por ser pequeñas productoras hay un índice muy alto que está bajo la pobreza”, explicó Santos, de origen venezolano.

La dirigente detalló que los grandes desafíos se presentan en África, la India y Asia, donde las mujeres de países como Vietnam, Filipinas o Indonesia “tienen retos muy grandes, que son más que todo culturales”.

De Indonesia, que se encuentra entre los cinco mayores productores de café del mundo, proviene Francisca Indarsiani, directora de Ladang Luas, empresa que forma parte de la asociación de cafeteros de ese país, quien denuncia las tradicionales concepciones culturales de la industria.

Las mujeres “muchas veces son invisibles porque el café está concebido como un negocio que conlleva una familia unida, donde el hombre es el líder, es la persona que lleva las riendas. Ellas ayudan al hombre de alguna manera, pero a nivel de agricultoras”, explicó a Efe Indarsiani.

La importadora estadounidense Mónica Walker, radicada en Houston (Texas), sostiene que la industria cafetera “siempre ha sido muy dominada por hombres, pero con los años las mujeres están jugando un papel muy importante y eso se está proyectando en el campo, donde están más involucradas”.

El empuje y las ganas de tomar las riendas de su propio negocio se reflejan en Maggie Kagimbanyi Uwimbabazi, propietaria de Sacof Rulindo, una estación de lavado de café, en el norte de Ruanda, integrada en su mayoría por mujeres.

Con una capacidad de procesamiento de casi 300 toneladas al año, la variedad arábica que produce Kagimbanyi ha sido reconocida en 2011 y 2013 por la “Alliance for Coffee Excellence” (ACE), una organización sin ánimo de lucro del estado de Oregon (EEUU).

En Ruanda, sostiene Kagimbanyi, “las mujeres son mayoría en todo el proceso del café, en el lavado, en el secado, en la recolección; son ellas las que dirigen todos esos procesos”, una evidencia que llevó a la movilización del colectivo femenino.

“Tenemos el deber de buscar y decirles a las demás mujeres que trabajen por eso, para que mostremos nuestras capacidades y comprendamos que este es un modelo de vida”, agrega.

Mujeres como Maggie o Francisca representan una mínima parte de las alrededor de 25 millones de productoras de café que hay en el mundo, aunque, según Mery Santos, “hay muchísimas más”, que aún hoy luchan por, además de moler el grano, decidir qué hacer con él.