Del pico y la pala a grúas, drones e inteligencia artificial en la construcción de obras
Las grandes constructoras lideran la modernización, mientras que las pequeñas empresas enfrentan desafíos para acceder a tecnología
La escena era común hasta hace pocos años en muchas obras de construcción en República Dominicana.
Un camión descargaba 50 fundas de cemento frente a un edificio de ocho niveles y comenzaba una jornada de trabajo casi manual en su totalidad. Decenas de obreros, haitianos en su mayoría, subían una por una las fundas por escaleras improvisadas.
La tarea podía consumir un día entero y, durante el proceso, entre diez y 12 sacos terminaban rotos por el esfuerzo físico y la manipulación.
Hoy esa imagen comienza a desaparecer en los grandes proyectos del país. Los materiales llegan paletizados, se organizan por áreas de trabajo y una grúa torre los distribuye en cada nivel de la estructura. Lo que antes requería horas de trabajo y un alto desperdicio ahora se realiza en menos tiempo.
La incorporación de maquinaria especializada, plataformas digitales, drones, sensores, inteligencia artificial y sistemas de modelado tridimensional cambia el diseño y construcción de edificaciones en República Dominicana. Sin embargo, la modernización avanza a diferentes velocidades.
Las grandes constructoras incorporan tecnologías sofisticadas, pero las pequeñas empresas y construcciones informales dependen de métodos tradicionales.
Apenas comienza
La construcción vive una revolución tecnológica a nivel mundial impulsada por la digitalización, la automatización y la sostenibilidad. República Dominicana no permanece ajena a esa tendencia, aunque su adopción todavía es gradual.
Para Martín Abbott, coordinador de la Maestría en Administración de la Construcción del Instituto Tecnológico de Santo Domingo, la herramienta con mayor nivel de implementación en el país es el Building Information Modeling (BIM), un sistema que integra en un modelo digital toda la información de una obra.
Su utilización se concentra en hoteles, hospitales, edificios comerciales y torres de apartamentos, donde facilita el diseño, la coordinación entre disciplinas, la planificación y el control de costos.
A esta tecnología se suman plataformas digitales para administrar proyectos, sistemas de gestión documental en la nube, escaneo láser y modelado tridimensional, para reducir errores y mejorar la coordinación antes de iniciar la construcción. El especialista considera que los mayores avances se observan en la ingeniería estructural, la geotecnia, la minería y las grandes obras de infraestructura.
Herramientas innovadoras
Los drones se convirtieron en una herramienta habitual para realizar levantamientos topográficos, inspeccionar estructuras, calcular movimientos de tierra y documentar el avance de las obras sin necesidad de detener los trabajos.
Mientras tanto, comienzan a incorporarse sensores inteligentes que monitorean el comportamiento de equipos y estructuras para facilitar el mantenimiento preventivo y mejorar la seguridad operacional. La modernización también transforma los métodos constructivos y reduce la dependencia de procesos artesanales.
La Asociación Dominicana de Constructores y Promotores de Viviendas (Acoprovi) señala que, durante los últimos 15 años, cada vez es más común que elementos como cocinas, clósets y puertas de ingeniería lleguen a las obras listos para instalar, una práctica que comenzó en proyectos de gama media y alta y que, tras la pandemia, se extendió a desarrollos de viviendas de bajo costo. A esto se suma la aprobación, por parte del Ministerio de la Vivienda y Edificaciones, de sistemas modulares aligerados para edificios de hasta cuatro niveles.
Según Acoprovi, lo siguiente será incorporar muros prefabricados de hormigón que se ensamblan en obra como piezas modulares, una tecnología que reducirá aún más los tiempos de construcción.
Impacto de la maquinaria
Si existe un elemento que simboliza esta transformación son las grúas torre. Por sí solas reducen entre un 20 % y un 25 % el tiempo de ejecución de una obra. Hace apenas una década eran poco frecuentes en el país. Hoy forman parte del paisaje de los principales proyectos inmobiliarios.
Pedro Fernández, vicepresidente de Electrom, asegura que la diferencia entre una obra tradicional y otra que incorpora equipos especializados es evidente.
“Las obras son más organizadas, limpias, seguras y mucho más eficientes”, resume.
La empresa amplió su oferta hacia equipos de movimiento de tierra equipados con tecnologías GPS y sistemas de comunicación que permiten al cliente monitorear en tiempo real la ubicación de la maquinaria, las horas trabajadas, el consumo de combustible y el estado de funcionamiento. También utilizan plataformas digitales para controlar el mantenimiento preventivo y la productividad desde un teléfono o una computadora.
A ello se suma la incorporación de ascensores provisionales para transportar materiales y trabajadores, así como minicargadores y otros equipos que sustituyen tareas antes realizadas a mano. La eficiencia también se refleja en el consumo.
Según Fernández, existen equipos que reducen entre un 30 % y un 40 % el gasto de electricidad respecto a generaciones anteriores.
Más ligeros
La innovación no solo está presente en la maquinaria.
También alcanza los materiales para construir. José Veras, presidente de ConstruExpo, destaca la llegada al mercado dominicano de fachadas prefabricadas elaboradas con plástico reciclado, capaces de soportar mejor la radiación solar y reducir el deterioro provocado por el clima tropical. Otra tendencia es la utilización de losas aligeradas, materiales aislantes y estructuras metálicas que disminuyen el peso de las edificaciones, aceleran los procesos constructivos y mejoran el comportamiento sísmico de los edificios.
En materia de seguridad estructural también comienzan a incorporarse disipadores de energía, dispositivos que absorben parte del movimiento generado durante un terremoto y reducen los daños en las edificaciones.
Diseño y planificación
Antes de colocar el primer block, buena parte de la transformación tecnológica ya ocurrió en una computadora. Jaime González, expresidente de Acoprovi, explica que en los últimos años numerosas oficinas de arquitectura comenzaron a utilizar herramientas de inteligencia artificial para optimizar propuestas de diseño y acelerar procesos creativos. Al mismo tiempo, nuevos programas especializados permiten realizar cálculos estructurales más precisos, elaborar presupuestos, administrar cronogramas y coordinar proyectos complejos.
González también señala el crecimiento del uso de paneles de foam para la construcción de muros, una solución que mejora el aislamiento térmico y favorece la eficiencia energética de las edificaciones. Otra tecnología que gana terreno son las formaletas reutilizables de aluminio y plástico.
A diferencia de la madera tradicional, que soporta pocos usos antes de deteriorarse, estos sistemas pueden reutilizarse decenas de veces.
Brecha tecnológica
Pese a estas innovaciones, la transformación no ocurre de manera uniforme. Las grandes constructoras concentran la mayor parte de la inversión tecnológica, mientras que las mypimes enfrentan dificultades para acceder a maquinaria especializada, software y capacitación. Eliseo Cristopher, presidente de la Confederación Dominicana de Micro, Pequeñas y Medianas Empresas de la Construcción, sostiene que la diferencia entre ambos segmentos es cada vez más evidente.
Mientras algunas empresas pueden levantar cientos de apartamentos en menos de dos años gracias a la mecanización y la planificación digital, muchos pequeños constructores siguen atados a mano de obra intensiva y equipos rudimentarios. A su juicio, el principal obstáculo no es solo el costo de la tecnología, sino el acceso al financiamiento.
Aunque el Gobierno anunció un programa de mecanización financiado mediante el Banco de Desarrollo y Exportaciones, Cristopher considera que las pequeñas empresas enfrentan dificultades para obtener créditos que les permitan modernizarse. También cuestiona que buena parte de los recursos financieros se concentra en empresas de mayor tamaño, mientras las mipymes enfrentan requisitos más difíciles de cumplir.
Junto a Cristopher, el resto de los especialistas consultados para este reportaje coinciden en que incorporar tecnología no consiste sólo en adquirir equipos nuevos. Entre las principales barreras identifican la elevada inversión inicial, la escasez de personal capacitado, la resistencia al cambio dentro del sector y la limitada digitalización de muchos procesos administrativos y de contratación.A ello se suma la incertidumbre que todavía existe entre algunas empresas sobre el retorno económico de estas inversiones, en especial cuando se trata de proyectos pequeños.