El 42.2 % de mipymes turísticas opera en la informalidad en RD
El 71.6 % de estos negocios son de microempresarios
La mayoría ofrece servicios de alimentos y bebidas
El turismo en la República Dominicana ha motorizado el emprendimiento, una muestra de cómo las micro, pequeñas y medianas empresas buscan aprovechar el dinamismo y la derrama económica potencial de esta actividad. A pesar de ello, muchos de estos negocios operan al margen de las regulaciones locales, siendo menos competitivos y más vulnerables.
De unas 642 mipymes vinculadas al sector en tres de los polos turísticos más importantes en el país -Punta Cana-Macao, Barahona-Pedernales y Puerto Plata-, el 42.2 % de ellas son informales.
Así lo recoge la Encuesta Sectorial del Turismo (Ensetur 2025), realizada por el Instituto Nacional de Migración (INM RD) para analizar la relación existente entre la estructura de las empresas, la generación de empleos y la fuerza de trabajo nacional y extranjera.
El 71.6 % de estos negocios son microempresas que no exceden de cinco trabajadores, 22.5 puntos porcentuales más que el 49.1 % de las microempresas formalizadas, en un sector que muestra una tendencia de que, a mayor escala empresarial, mayores niveles de regulación.
Paíno Henríquez afirma que la naturaleza es el principal activo del turismo dominicano
La mayoría de estas mipymes ofrecen servicios dentro del segmento de alimentos y bebidas -con un 76.4 % -, 17.6 puntos porcentuales más que el 58.8 % de los negocios registrados formalmente en esta actividad.
Conforme a los datos, el 52 % de estas empresas se encuentra en Punta Cana-Macao, el 41 % en Puerto Plata y el 7 % en Barahona y Pedernales.
“La informalidad laboral constituye un rasgo persistente del turismo, y se vincula estrechamente con la inserción de población migrante en ocupaciones de baja protección social, alta rotación y limitada regulación, lo que incrementa su vulnerabilidad socioeconómica”, subraya el estudio del INM RD.
La entidad resalta que los negocios informales dentro del sector turismo “se caracterizan por operaciones a baja escala, con estructuras organizativas flexibles y una fuerte concentración en actividades intensivas de mano de obra”, lo que vuelve a estas unidades productivas una vía de ingresos para comunidades vulnerables y un modo de inserción laboral para personas migrantes en el país.
Retos para formalidad
De acuerdo a la institución, la concentración de microempresas informales en estos polos turísticos estratégicos provoca una alta demanda de mano de obra flexible, estacional y de baja calificación que suele ser cubierta por mano de obra migrante, lo que genera retos en lo que respecta a formalización del empleo, fiscalización laboral y gestión migratoria.
En el caso de las mipymes debidamente reguladas, son las empresas con más de 20 trabajadores las que cuentan con capacidad de generar el 61.5 % de los empleos. Pero en el mercado informal, más del 85 % del empleo se concentra en las unidades con menos de 10 trabajadores.
Si se analiza la informalidad de acuerdo a la ocupación del trabajador, el empleo informal alcanza el 19.7 % en cocina, 15.6 % en limpieza, 13 % en servicios y 12.2 % en gerencia, todos estos con porcentajes que superan a los empleos formales.
El Instituto de Migración precisa que el estudio se enfoca en el análisis de las mipymes del sector, debido a las restricciones de acceso a los datos de las grandes cadenas hoteleras del país .