Los therians: entre manadas y máscaras, jóvenes adoptan identidades animales

La palabra therian proviene del griego therion, que significa “bestia” o “animal salvaje"

El fenómeno de los therians, son personas que afirman sentir una conexión involuntaria y profunda con un animal específico

Therian: Lexi, joven argentino que se identifica como un zorro, posa con su máscara durante una salida con su “manada”, una práctica que describe como parte de su forma de conexión personal con la naturaleza. (Infobae)

Lo que comenzó como una conversación en foros digitales de los años noventa hoy corre, literalmente, por parques y plazas en varios países de América Latina.

Jóvenes con máscaras de zorros, lobos, gatos, perros y hasta serpientes avanzan en cuatro extremidades, se arrastran, saltan obstáculos y se reúnen en “manadas” para practicar quadrobics, una rutina física que simula movimientos animales que los asumen como una identidad.

El fenómeno de los therians, personas que afirman sentir una conexión involuntaria y profunda con un animal específico, al que llaman “teriotipo”, se viralizó en redes sociales, especialmente en TikTok e Instagram con millones de visualizaciones y ahora ocupa el espacio público en países como Argentina, Uruguay, Chile, Perú y otras ciudades de la región, incluido Santo Domingo.

La palabra therian proviene del griego therion, que significa “bestia” o “animal salvaje”. Con su viralidad en redes sociales, esa vivencia privada se volvió visible: tutoriales de saltos, máscaras artesanales y encuentros organizados mediante convocatorias digitales son parte de lo que se observa y se comenta en videos y entrevistas realizadas a jóvenes que adoptan esta tendencia.

En Montevideo, Uruguay, una reunión en la Plaza Independencia convocada vía TikTok atrajo cámaras y curiosos. En Buenos Aires, Argentina, videos de adolescentes con colas y orejas de lobo desataron memes y también rechazo.

El más reciente es un “therian serpiente” recorriendo las calles de Japón, una escena que sorprendió a los transeúntes y rápidamente se viralizó, generando descontento, burlas y comentarios negativos.

“No es un disfraz”

De acuerdo con una entrevista realizada por Infobae a un joven argentino que se identifica como un zorro, llamado Lexi, para él esta vivencia es una forma de percibir el mundo. Explicó que su vida cotidiana es la de cualquier otra persona, pero que encuentra una conexión especial al correr, cavar o reunirse con su “manada” (sus amigos) en entornos naturales.

“Me gusta bastante fingir como que cazo animales. Me encanta correr, correr libremente es hermoso, a mí me parece majestuoso”, dijo.

Otros testimonios en redes coinciden: no se trata de “ser animal todo el día”, sino de momentos específicos de expresión personal.

En uno de los videos difundidos en redes aparece una joven que dice ser un perro “pastor belga malinois”, explicó que vive su vida como un ser humano cualquiera. Sin embargo, tiene sus momentos donde le gusta jugar con mordedores, usar collares, correas y otros artículos.

"Eso no equivale a que sea mi día entero corriendo en cuatro patas usando mascara, cola, etc", expresó.

La comparación con los furries (peludos) es frecuente, pero la propia comunidad marca distancia: el furry es un fandom artístico con disfraces completos; el therian, vive una identificación íntima y no interpreta un personaje.

Entre la aceptación y la polémica

La exposición masiva también les ha traído conflictos. Según el citado medio, hubo un incidente en el que un joven mordió a una niña en Buenos Aires, hecho que encendió alarmas y reabrió preguntas sobre los límites de este tipo de convivencia en espacios públicos.

Mientras estos jóvenes defienden el derecho a la autoexpresión, otros cuestionan hasta dónde debe normalizarse una conducta que rompe códigos sociales tradicionales.

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