Cerca de 40 fallecidos y 4 millones de niños sin escuela por el sismo de 7.8 en Filipinas

El terremoto sacudió Mindanao el mismo día en el que millones de niños regresaban al colegio para iniciar el curso escolar, dejando aulas reducidas a escombros y sin la certeza sobre cuándo podrán regresar unos cuatro millones, conforme a los datos oficiales

Este martes 9 de junio, un día después del sismo, las cifras oficiales de fallecidos ascendieron a 40, mientras el caos se multiplica por los derrumbes. (EFE)

Las autoridades de Filipinas confirmaron este martes el fallecimiento de 38 personas a causa del terremoto de magnitud 7.8 que azotó la víspera la isla sureña de Mindanao, mientras continúan las labores de búsqueda de desaparecidos y evaluación de daños, con 4 millones de niños sin acceso a la escuela.

Según datos del Consejo Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres (NDRRMC), cuatro personas permanecen sin localizar y más de 470 resultaron heridas por el sismo, que afectó de forma directa a unos 145,000 ciudadanos o cerca de 33,000 familias.

Las autoridades contabilizaron 40,674 desplazados y 2,505 viviendas dañadas, de las cuales 460 quedaron completamente destruidas en Mindanao, la segunda isla más grande del archipiélago, hogar de más de 20 millones de personas y donde numerosas zonas continúan sin suministro eléctrico ni acceso a agua potable.

Edificios gubernamentales, viviendas, carreteras y puentes, entre otras infraestructuras, resultaron dañadas por el potente temblor, al que siguieron unas 1,055 réplicas en las siguientes 24 horas, con magnitudes de entre 1.3 hasta 6.7, de acuerdo con los datos oficiales.

El terremoto fue detectado a las 07.37 hora local del lunes (23.37 GMT del domingo) a unos 24 kilómetros al suroeste de la isla de Burias -sur de Mindanao- y a una profundidad de alrededor de 55 kilómetros, según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, en inglés), que mide la actividad sísmica de todo el mundo.

Cuatro millones de niños sin escuela

El terremoto sacudió Mindanao el mismo día en el que millones de niños regresaban al colegio para iniciar el curso escolar, dejando aulas reducidas a escombros y sin la certeza sobre cuándo podrán regresar unos cuatro millones, conforme a los datos oficiales.

El fuerte temblor causó daños parciales o totales en un millar de escuelas en las zonas afectadas, muchas de ellas en pleno funcionamiento en el momento en el que tuvo lugar el terremoto.

Un menor en edad escolar figura entre los fallecidos, señalan los datos oficiales, a la vez que decenas de niños han tenido que recibir asistencia médica y otros tantos forman parte del total de 31,701 personas que duermen ahora en refugios temporales, apunta NDRRMC.

El desastre, advierten autoridades y organizaciones humanitarias, ha golpeado de manera especial a los más pequeños, a quienes la agencia de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) ha pedido poner en el centro de la respuesta.

"En los próximos días y semanas, los niños y las familias tendrán muchas necesidades, pero las más urgentes incluyen agua potable, refugio seguro y apoyo psicosocial, ya que muchos niños seguirán traumatizados", subrayó a EFE el gerente de Asuntos Humanitarios de Save The Children Filipinas, Faisah Ali.

"El desplazamiento y la interrupción de la educación incrementan el riesgo de violencia, explotación y otros daños a largo plazo", expresó en un comunicado la directora ejecutiva de la ONG, Pebbles Sanchez-Ogang.

La ciudad General Santos, en "estado de calamidad"

La ciudad filipina General Santos, la más afectada por el terremoto, se encuentra en "estado de calamidad", declaró este martes a EFE la oenegé local Kidlikasan.

"En General Santos, al menos 12 personas murieron a causa del derrumbe de edificios y la caída de escombros", indicó la organización, apuntando que la cifra de víctimas no es definitiva porque "muchas comunidades" han quedado "aisladas" por el desplome de carreteras y puentes, lo que dificulta las labores de evaluación y recuento de víctimas.

La ciudad, con unos 530,000 habitantes, fue una de las más dañadas por el sismo, que dejó varios edificios reducidos a escombros y obligó a habilitar refugios temporales para las familias perjudicadas.

Además de General Santos, "las zonas más afectadas incluyen los municipios de Maasim, Malapatan y Glan", donde un gran deslizamiento de tierra sepultó viviendas, causando varias de las muertes reportadas en la provincia, detalló la organización.

El archipiélago filipino se asienta sobre el llamado Anillo de Fuego del Pacífico, una zona de gran actividad sísmica y volcánica en la que cada año se registran unos 7,000 terremotos, la mayoría moderados

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