A la luz del caso de Noelia Castillo: solo un puñado de países permite la eutanasia

Un juzgado de instrucción de Barcelona rechazó por tercera vez suspender el procedimiento

La joven Noelia Castillo de 25 años quien tomó la decisión hace tiempo de morir. (Fuente externa)

El caso de Noelia Castillo, la joven española de 25 años que lleva años solicitando la eutanasia, vuelve a poner sobre la mesa una realidad que todavía es excepción en el mundo.

Un juzgado de instrucción de Barcelona rechazó por tercera vez suspender el procedimiento. La decisión no entra en el fondo del debate. Se limita a lo legal: ese tribunal no tiene competencia para frenar una eutanasia que ya ha sido autorizada por instancias superiores.

Detrás de esa resolución hay algo más amplio. España es uno de los pocos países donde la eutanasia es legal. Y no es una decisión inmediata ni sin filtros.

La ley, aprobada en 2021, establece un proceso largo y supervisado. La persona debe padecer una enfermedad grave e incurable o un sufrimiento persistente que considere intolerable. Tiene que solicitarlo de forma voluntaria, en más de una ocasión, y someterse a evaluaciones médicas independientes. Luego intervienen comisiones que revisan el caso antes de autorizarlo.

Eso explica por qué, en el caso de Noelia, la discusión ya no gira en torno a si puede o no acceder al procedimiento. Según el auto judicial, ese punto fue resuelto tanto en vía administrativa como judicial. Es decir, ya pasó los filtros que exige la ley.

La eutanasia es una excepción en el mundo.  Son pocos los países donde la ley permite que un médico intervenga para poner fin a la vida de un paciente, y siempre bajo condiciones muy estrictas.

Eutanasia en el mundo

Países Bajos, Bélgica, Luxemburgo, Canadá, Colombia, España, Nueva Zelanda, Portugal, Ecuador y, más recientemente, Uruguay. En todos es una decisión libre con controles: un proceso médico, legal y supervisado.

Europa abrió el camino. Países Bajos fue el primero en legalizarla en 2002. Ese mismo año lo hizo Bélgica. Luxemburgo se sumó en 2009.

En estos países, la ley permite que un médico cause la muerte, pero solo en circunstancias específicas. La persona debe tener una enfermedad grave e incurable o un sufrimiento considerado insoportable. Además, la solicitud debe ser voluntaria, repetida y evaluada por más de un profesional de la salud.

Colombia fue pionera en la región. La Corte Constitucional reconoció la eutanasia como un derecho en 1997, pero no fue hasta 2015 cuando se establecieron los protocolos para aplicarla en pacientes terminales.

Canadá legalizó en 2016 lo que denomina asistencia médica para morir. Su modelo permite tanto la eutanasia como el suicidio asistido, siempre que el paciente sea mayor de edad, esté consciente y cumpla con criterios médicos definidos.

España aprobó su ley en 2021. La norma limita el acceso a personas con enfermedades graves e incurables o con padecimientos crónicos que generen sufrimiento intolerable. El proceso incluye varias evaluaciones médicas y controles antes de autorizar el procedimiento.

Ese mismo año, Nueva Zelanda puso en marcha su legislación tras un referéndum. La ley permite la eutanasia voluntaria bajo supervisión médica y con requisitos similares a los europeos.

Más recientemente, Portugal aprobó su marco legal en 2023. Ecuador despenalizó la práctica en 2024 por decisión de su Corte Constitucional. Uruguay se sumó en 2025 con una ley que regula el procedimiento.

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