Sánchez defiende su "prudencia" ante Rabat por Ceuta y rechaza un conflicto diplomático
Sánchez reiteró que su Gobierno no tiene una política de apaciguamiento con Marruecos, sino una política de "buena vecindad"
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, defendió este jueves la "prudencia" del Ejecutivo frente a quienes implican a Marruecos en la crisis migratoria de Ceuta desencadenada a finales de julio y aseguró que no tiene "la mínima intención de desencadenar un conflicto diplomático de primer orden" con el país vecino.
En su comparecencia ante el pleno del Congreso de España para abordar la gestión de la crisis, desencadenada por la entrada de más de 70.000 personas a nado desde Marruecos a Ceuta, aseguró que su Gobierno mira "de igual a igual" a todas las potencias extranjeras, pero insistió en que no va a iniciar un conflicto sin tener "hechos sólidos" que evidencien la participación de un tercer Estado como Marruecos.
"A día de hoy no es el caso", insistió Sánchez ante los ataques de la oposición y la incomprensión de sus socios.
Aseguró que no protege a Marruecos e insistió en que "cuando se vayan aclarando las dudas, los indicios que están sobre la mesa, iremos respondiendo de manera contundente".
Durante el debate, la mayoría de los grupos señalaron a Marruecos en la responsabilidad de la crisis y criticaron al Gobierno por no haber tenido una actitud dura con ese país.
Sánchez reiteró que su Gobierno no tiene una política de apaciguamiento con Marruecos, sino una política de "buena vecindad" en la que hay "líneas rojas", como la soberanía española de Ceuta y Melilla (ciudades españolas con frontera terrestre con Marruecos).
Reconoce que la gravedad de la situación
Reconoció que la situación es "grave, muy grave", pero garantizó que mientras sea presidente va a defender la integridad territorial del país con toda la fuerza del Estado.
"Ceuta lo que no necesita son discursos matonistas de patio de colegio, necesita prudencia, sentido común, templanza", insistió.
Criticó que cuando gobierna la derecha el presidente del Ejecutivo pueda calificar a Rabat de "socio" y "amigo", como hizo Mariano Rajoy en 2017; y que cuanto gobierna la izquierda se le trate de "vendido", aunque en aquella época entraban de forma irregular a Ceuta y Melilla casi el doble de migrantes de forma irregular (sin contar la entrada masiva de finales de julio).
En ese contexto, calificó de "hipócrita" la actitud del líder del conservador Partido Popular (PP) y líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, al que acusó de actuar con "oportunismo" y "cinismo", y cargó contra el líder del ultraderechista Vox, Santiago Abascal, asegurando que pretende enturbiar la crisis.
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