Tres latinoamericanos y un africano compiten por la secretaría general de la ONU

Michelle Bachelet, de Chile; Rafael Grossi, de Argentina; Rebeca Grynspan, de Costa Rica; y Macky Sall, de Senegal, aspiran dirigir la ONU

La ONU tendrá un nuevo secretario general a partir del 1 de enero de 2027. (EFE/ Kena Betancur)

Los cuatro candidatos a suceder al secretario general de la ONU Antonio Guterres se presentarán esta semana en audiencias públicas, etapa preliminar del proceso para designar al líder de una organización enfrentada a múltiples retos.

La chilena Michelle Bachelet, el argentino Rafael Grossi, la costarricense Rebeca Grynspan y el senegalés Macky Sall serán sometidos durante tres horas cada uno, el martes y el miércoles, a preguntas de los 193 Estados miembro y de representantes de la sociedad civil.

Es la segunda vez en sus ocho décadas de existencia que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) organiza una sesión de este tipo, creada en 2016 para mayor transparencia.

Muchos Estados quieren que una mujer asuma por primera vez el cargo, y América Latina lo reivindica en virtud de una tradición no reglamentada de rotación geográfica que, sin embargo, no siempre se respeta.

Desde la fundación de la ONU en 1945 el único secretario general latinoamericano fue el diplomático peruano Javier Pérez de Cuéllar (1982-1991). Guterres, que asumió en 2017, es portugués.

Pero son los miembros del Consejo de Seguridad —en la práctica los cinco miembros permanentes con su derecho de veto (Estados Unidos, China, Rusia, Reino Unido, Francia)— quienes tienen realmente el futuro de los candidatos en sus manos.

El próximo secretario general deberá estar en sintonía con "los valores y los intereses estadounidenses", advirtió el embajador estadounidense Mike Waltz.

Los cuatro candidatos oficiales para tomar las riendas de la ONU a partir del 1 de enero de 2027 prometen recuperar la confianza en una organización profundamente dividida.

Michelle Bachelet

Bachelet, de 74 años, fue la única mujer en llegar a la presidencia en Chile (2006-2010 y 2014-2018), con el Partido Socialista.

Pediatra de profesión, la izquierdista sufrió torturas por enfrentarse a la dictadura de Augusto Pinochet y tras gobernar el país se tornó en una figura política de relieve internacional.

Fue directora ejecutiva de ONU Mujeres (2010-2013) y luego alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos (2018-2022).

Este último cargo le granjeó ciertos resentimientos, como el de China, por la publicación de un informe demoledor sobre la situación de la minoría musulmana uigur.

Bachelet se declara "convencida" de que su experiencia la prepara para los tiempos actuales, en los que el sistema internacional "enfrenta desafíos de una magnitud, una urgencia y una complejidad sin precedentes".

Respaldan su candidatura México y Brasil. Chile le retiró el apoyo tras la asunción del presidente ultrederechista José Antonio Kast.

Rafael Grossi

Diplomático de carrera, el argentino de 65 años saltó a la luz pública al asumir en 2019 la dirección del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), parte del sistema de las Naciones Unidas.

Este cargo lo ha llevado a ocuparse del programa nuclear iraní y de los peligros relacionados con la central nuclear ucraniana de Zaporiyia, ocupada por las fuerzas rusas.

Estos dos temas sensibles involucran a varios miembros permanentes del Consejo de Seguridad.

En su carta de candidatura aboga por un "retorno (de la ONU) a sus bases fundacionales: salvar a la humanidad del flagelo de la guerra".

Rebeca Grynspan

Economista de 70 años, Grynspan es hija de padres judíos que emigraron a Costa Rica tras sobrevivir al Holocausto.

Menos conocida que sus contendientes latinoamericanos, la exvicepresidenta de Costa Rica dirige la agencia de la ONU para el Comercio y el Desarrollo (Unctad).

En ese puesto negoció en 2022 la "Iniciativa del Mar Negro" con Moscú y Kiev para facilitar la exportación de los cereales ucranianos tras la invasión rusa.

En su discurso destaca su apego a la Carta de la ONU, fundada sobre las cenizas de la Segunda Guerra Mundial, "una advertencia permanente contra los peligros de la deshumanización, la desconfianza y la fragmentación".

Macky Sall

Macky Sall, de 64 años, es el único candidato de fuera de Latinoamérica.

El expresidente senegalés (2012-2024) insiste en el vínculo intrínseco entre paz y desarrollo: la primera no puede ser "duradera" cuando el segundo pilar está minado "por la pobreza, las desigualdades, la exclusión y la vulnerabilidad climática".

Su candidatura a la ONU, respaldada por Burundi —que ocupa la presidencia rotatoria de la Unión Africana—, no cuenta sin embargo con el apoyo del bloque regional ni con el de su propio país.

Las autoridades actuales de Senegal lo acusan de haber reprimido con sangre las violentas manifestaciones políticas que causaron decenas de muertos entre 2021 y 2024.

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