Macron: el retorno del debate sobre la pena de muerte es un riesgo democrático existencial
El presidente francés argumentó que "la pena de muerte no es eficaz, al contrario de lo que se dice, y es una negación de la humanidad"
El presidente francés, Emmanuel Macron, advirtió este martes de que la abolición de la pena de muerte no es algo del pasado sino "una batalla contemporánea" ante el resurgimiento del debate en nuestras sociedades y subrayó que restablecerla entrañaría un riesgo "existencial" para la democracia.
Macron, que pronunció un discurso durante la primera jornada de la novena edición del Congreso por la Abolición de la Pena de Muerte que se celebra esta semana en París, insistió en que suprimir totalmente la pena máxima es una lucha que "nunca está ganada, nunca".
"La batalla por la abolición, que es una batalla por la dignidad humana, es eminentemente una batalla contemporánea porque este debate vuelve a nuestra sociedad, ya que en nuestras sociedades muchos piensan que la pena de muerte sería una respuesta", señaló.
Riesgos de la pena de muerte
En cualquier caso, Macron afirmó que "la pena de muerte nunca ha hecho una sociedad más segura porque no disuade, es falso. Eso se ha demostrado, se ha evaluado".
Más allá de repetir que la pena capital puede considerarse "un arma, pero nunca un escudo", justificó su abolición sobre todo en nombre de "la dignidad humana".
"Incluso al peor de los hombres o a la peor de las mujeres no le podemos negar su parte de humanidad", dijo el jefe del Estado francés, que añadió que a los que delinquen hay que castigarles y exigirles una reparación, "pero no podemos retirarles su pertenencia a la humanidad".
Sobre todo, argumentó que "la pena de muerte no es eficaz, al contrario de lo que se dice, y es una negación de la humanidad".
Aunque reconoció que en los últimos años ha habido más países que han abolido totalmente la pena capital y otros están en proceso de hacerlo, destacó que el pasado año hubo en el mundo el mayor número de ejecuciones desde 1981, en concreto 2,707 personas fueron ejecutadas en solo 17 países, y que 25,000 personas están a la espera de su ejecución.
Francia abolió la pena de muerte en 1981 con la llegada al Elíseo del presidente socialista François Mitterrand.
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