Marine Le Pen, ante una sentencia histórica que podría apartarle del Elíseo en 2027

El caso de Le Pen implica además a otras 24 personas vinculadas al RN por hechos cometidos entre 2004 y 2016, que causaron un perjuicio de 4,1 millones de euros al Parlamento Europeo

La primera condena en 2025 a Marine Le Pen, la líder del RN, hizo reaccionar en su momento a figuras de la derecha e instituciones europeas (EFE/Archivo)

Marine Le Pen, líder de la extrema derecha francesa y dos veces finalista en las presidenciales francesas (2017 y 2022), se enfrenta este martes a una sentencia histórica que podría impedirle presentarse al Elíseo en abril de 2027, en unas elecciones presidenciales en las que parte como favorita para suceder a Emmanuel Macron.

A sus 57 años, Le Pen conocerá a partir de las 13:30 hora local (11:30 GMT) la sentencia del Tribunal de Apelación de París respecto al juicio de primera instancia, que la había condenado en la primavera de 2025 a cinco años de inhabilitación inmediata y cuatro de cárcel por haber pagado con dinero del Parlamento Europeo a empleados que trabajaban para el partido (Frente Nacional, FN, primero, y Agrupación Nacional, RN, después).

El proceso en Apelación, celebrado a comienzos de 2026, terminó en febrero con una requisitoria del Ministerio Público algo menos severa que la decisión del Tribunal Correccional, al solicitar cuatro años de cárcel, con solo uno de cumplimiento en arresto domiciliario con brazalete electrónico, y cinco de inhabilitación pero sin aplicación preventiva.

Los hechos cometidos

El caso de Le Pen implica además a otras 24 personas vinculadas al RN por hechos cometidos entre 2004 y 2016, que causaron un perjuicio de 4,1 millones de euros al Parlamento Europeo.

La hija de Jean-Marie Le Pen, fundador del Frente Nacional, encara la sentencia con mucha incertidumbre y con varias hipótesis encima de la mesa. Tendría vía libre para presentarse en 2027 si obtiene una improbable absolución, pero también si la pena de inhabilitación y la de prisión resultan sustancialmente rebajadas.

Su horizonte político se ensombrecería si la inhabilitación se mantiene como en primera instancia o incluso si la ordenan a portar brazalete electrónico como manera de conmutar la pena efectiva de prisión.

"No puedo depender de un magistrado para que me autorice a ir a dar un mitin a Romorantin o a ir a un mercado de Hénin-Beaumont (...). Hace falta tener una completa libertad de movimientos", explicó la diputada, en una entrevista concedida la semana pasada al canal LCI.

En caso de ser condenada, la líder del nacionalpopulismo francés podría recurrir todavía al Supremo, que se pronunciaría a finales de este año.

Los plazos, sin embargo, podrían entorpecer la estrategia del partido para las presidenciales, por lo que la propia Le Pen ya adelantó que tomará una decisión sobre una nueva candidatura nada más conocer la sentencia de este martes. Si decide dar el paso sería su cuarta candidatura, tras las de 2012, 2017 y 2022, en estas dos últimas finalista ante Macron.

En medio de este rompecabezas judicial, el 'plan de B' de la dirigente es su delfín, Jordan Bardella, de 30 años. También favorito en los sondeos, el eurodiputado y actual presidente del RN ya es visto por la clase política y empresarial como el más que probable candidato de la ultraderecha al Elíseo.

Al menos públicamente, Le Pen se ha esforzado en marcar terreno como la candidata natural del RN y ha insistido en que Bardella es "complementario" con ella, a pesar de las diferencias ideológicas que han saltado a la vista entre ambos. Ella, más social y estatalista; él, con un fondo económico más liberal.

Un caso que cruza fronteras

Además del terremoto político que se espera en Francia, sea cual sea el resultado del juicio, el caso de Le Pen ha cruzado fronteras.

En enero de 2026, la prensa francesa se hizo eco de unas sospechas levantadas por el semanario alemán Der Spiegel, en el que se señalaba que la administración estadounidense de Donald Trump se habría planteado sancionar a los jueces que condenaron en 2025 a Le Pen en primera instancia, un extremo no confirmado por el Gobierno francés.

La primera condena en 2025 a la líder del RN hizo reaccionar en su momento a figuras de la derecha e instituciones europeas. Entre ellas, la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, quien lamentó inicialmente la decisión judicial.

Sin embargo, un año más tarde y tras haber sido criticada por interferir en asuntos internos de un país vecino, Meloni evitó, a finales de junio, opinar sobre el desarrollo del juicio en Apelación

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