Ucrania busca cómo detener los misiles balísticos rusos ante escasez de defensas aéreas

Localizar los puntos de lanzamiento en los bosques de las regiones de Briansk y Kursk es una tarea complicada, en vista de los limitados recursos del país

Una imagen fija tomada de un video distribuido por el servicio de prensa del Ministerio de Defensa ruso muestra un sistema ruso de lanzamiento múltiple de cohetes pesados Uragan de 220 mm disparando en una ubicación no revelada en Ucrania. (Rusia, Ucrania) (EFE/EPA/SERVICIO DE PRENSA DEL MINISTERIO DE DEFENSA DE RUSIA)

Ante la escasez de munición de defensas aéreas y la lentitud del suministro por parte de sus aliados, Ucrania está buscando formas alternativas para impedir el impacto de los misiles balísticos rusos, que Moscú utiliza cada vez a mayor escala para explotar una de las principales vulnerabilidades de Kiev.

Ucrania está en contacto con el billonario estadounidense y propietario de Starlink Elon Musk, con el objetivo de que le permita utilizar su servicio de internet por satélite para preparar y llevar a cabo ataques contra puntos de lanzamiento de misiles balísticos al otro lado de la frontera, ha revelado el exministro de Defensa Mijailo Fédorov.

"Hablé con Musk hace unos días", dijo este jueves Fédorov en una entrevista con su antiguo asesor Serguí Sternenko, aunque reconoció que "lograr un resultado positivo en esta comunicación es difícil".

Localizar los puntos de lanzamiento en los bosques de las regiones de Briansk y Kursk es una tarea complicada, en vista de los limitados recursos de Ucrania, y usar Starlink para poder dirigir drones en tiempo real sobre territorio ruso mejoraría de forma significativa la capacidad de contrarrestar la amenaza.

Soluciones a una amenaza creciente

Destruir los puntos de lanzamiento es considerado en la actualidad la única respuesta realista a corto plazo a la creciente amenaza, reforzada por los envíos de misiles adicionales a Rusia de Corea del Norte.

Según Fédorov, Ucrania está recibiendo actualmente menos interceptores para sistemas estadounidenses Patriot en un mes que misiles que Rusia lanza en una semana.

En julio, Ucrania derribó sólo 29 de los 195 misiles balísticos lanzados por Rusia, dijo este viernes el Ministerio de Defensa. En los dos ataques más recientes en agosto, sólo fue interceptado uno de un total de 55.

Aunque Kiev todavía cuenta con recibir más interceptores de sus aliados, la cantidad seguirá siendo insuficiente en los próximos meses ante la escasez global, afirman Fédorov y los analistas militares.

La iniciativa para producir municiones y sistemas anti-misiles balísticos en la propia Ucrania -ya fuera bajo un acuerdo de licencia estadounidense o dentro del programa paneuropeo Freyja- tardará meses o años en dar fruto, señalan los analistas.

En un escenario ideal, Ucrania utilizaría misiles balísticos rápidos de fabricación propia para atacar los puntos de lanzamiento una vez detectados. Aunque según Fédorov se han realizado test exitosos recientemente, faltan meses hasta que se puedan producir en masa.

Falta de apoyo

Mientras que los drones ucranianos golpean de forma regular plantas de producción militar dentro de Rusia, Kiev todavía carece de los potentes misiles necesarios para destruir los puntos de producción de misiles balísticos, mejor fortificados y menos vulnerables.

"Los aliados de Ucrania parecen tener pocas ganas de abordar las deficiencias de defensas aéreas del país, pero pueden hacer mucho para ayudar a hacer frente a la apuesta de Rusia por el terror balístico", escribió Mikola Bieliéskov, analista militar del Instituto de Estudios Estratégicos de Ucrania, en un texto para el laboratorio de ideas Atlantic Council.

En particular, pueden proporcionar los datos de inteligencia necesarios para localizar los puntos de lanzamiento y suministrar las armas necesarias para atacar a gran distancia dentro de Rusia, subrayó.

No hay "soluciones fáciles" ante la amenaza de los misiles balísticos rusos, pero los aliados de Ucrania deben reconocer que las medidas puramente defensivas no son suficientes, señaló Bieliéskov, en línea con el consenso de los expertos ucranianos.

Si Vladímir Putin no es detenido, advirtió, la población civil ucraniana pagará "un precio terrible en los próximos meses" y Kiev podría ser empujada "hacia la capitulación, con graves consecuencias" para la seguridad europea.

Dolor y resistencia

Los ataques aéreos están haciendo mella en los ucranianos; julio fue el mes más mortífero para los civiles desde abril de 2022, según Naciones Unidas.

"Psicológicamente nos estamos desmoronando por culpa de las explosiones, la falta de sueño y las noticias horribles", dijo a EFE Olena Semeniak, una residente de Kiev que pasa la mayoría de las noches en refugios antiaéreos.

Se está planteando abandonar la capital si la situación sigue empeorando durante el invierno, cuando se esperan más ataques contra el sistema energético.

Sin embargo, Semeniak y el 69 % de los residentes de Kiev -junto con un 60 % de los ucranianos en general- rechazan la posibilidad de ceder a las exigencias rusas de que Ucrania se retire por completo de la región oriental del Dombás, según el Instituto Internacional de Sociología de Kiev.

"Aunque la campaña de bombardeos rusos está causando dolor y sufrimiento, no ha quebrado nuestra voluntad. Los ucranianos comprenden que Rusia es una amenaza existencial, de manera que la lucha debe continuar", escribió el director del Instituto, Antón Grushetski.

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