HRW pide el envío urgente a Haití de combustible, medicinas y agua potable

La ONG instó a "suspender las deportaciones, expulsiones y devoluciones"

Una mujer y un niño permanecen ingresados en el Centro de Tratamiento del Cólera (CTC) de Médicos Sin Fronteras (MSF) en el barrio de Cité-Soleil el viernes 14 de octubre de 2022, en Puerto Príncipe (Haití). (EFE/ Johnson Sabin)

La organización no gubernamental Human Rights Watch (HRW) pidió ayer martes que la comunidad internacional ayude a Haití a hacer frente al cólera mediante la entrega urgente de combustible, medicamentos y agua potable.

En un comunicado, la ONG instó también a "suspender las deportaciones, expulsiones y devoluciones de ciudadanos haitianos ante el deterioro de la situación humanitaria, que se ve agravada por una grave crisis de seguridad, justicia y política".

Según César Muñoz, investigador sénior para las Américas de HRW, "la falta de acceso al agua limpia y al saneamiento, la inseguridad alimentaria generalizada y la atención médica inadecuada crean las condiciones ideales para que se produzca un brote de cólera peligroso", sobre todo teniendo en cuenta su rápida expansión desde que se confirmara el primer caso el pasado dos de octubre.

"La comunidad internacional -afirmó- debe responder de manera urgente a esta amenaza sumamente grave para la salud y la vida, sobre todo para los niños pequeños y otras personas vulnerables".

En concreto, dos sectores de la población son especialmente vulnerables a la enfermedad: los menores de 9 años (más de una cuarta parte de los casos sospechosos corresponde a este grupo, conforme a datos del Ministerio haitiano de Salud) y las personas hacinadas en prisiones.

De acuerdo con el Ministerio haitiano de Salud, hasta el 16 de octubre había 835 casos sospechosos de cólera, 78 confirmados y al menos 36 fallecimientos (14 de ellos en la cárcel de Puerto Príncipe), unas cifras que la Organización Panamericana de la Salud (OPS) teme que sean mucho más elevadas, debido a las dificultades para acceder a las zonas afectadas dada la violencia de las bandas armadas.

Tras el terremoto de 2010, se registró un brote de cólera en Haití por el vertido de aguas residuales desde una base de las fuerzas de paz de Naciones Unidas a un río cercano a la ciudad de Mirebalais, lo que causó unos 10,000 muertos y más de 820,000 infecciones.

A fin de evitar que se repita una situación así, la comunidad internacional ha de entregar "combustible por vía aérea de ser necesario (se necesita con urgencia para bombear, esterilizar y distribuir agua), así como vacunas contra el cólera y medicamentos para tratar a las personas afectadas", destacó Human Rights Watch.  

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