Economista jefe de la FAO: si Ormuz no abre en dos semanas, enfrentaremos una situación crítica

El economista Máximo Torero alerta sobre un posible escenario similar al del COVID-19 si la crisis no se resuelve en dos semanas

El economista jefe de la FAO, Máximo Torero, advierte que el cierre del estrecho de Ormuz, una de las rutas clave para el comercio global, comienza a generar efectos más allá del ámbito energético. (Fuente externa)

El cierre del estrecho de Ormuz, una de las rutas clave para el comercio global, comienza a generar efectos más allá del ámbito energético. La producción de alimentos a nivel mundial podría verse seriamente afectada si la situación no se resuelve en el corto plazo de dos semanas, según advirtió el economista jefe de la FAO, Máximo Torero.

El especialista explicó que el conflicto, que ya supera los 40 días, está alterando el calendario de siembra en distintas regiones del mundo, lo que podría tener consecuencias directas en la disponibilidad de alimentos en los próximos meses.

Un calendario agrícola en riesgo

“El calendario de siembra no va a cambiar, y va a afectar a la producción de la mitad del año que viene y del próximo año”, señaló Torero en una entrevista con Cadena SER.

El economista advirtió que el problema se intensificará si no se restablece el tránsito marítimo. “Si esto no se soluciona en la siguiente semana o dos semanas, ya vamos a perder el calendario”, afirmó.

El impacto, según explicó, no es inmediato en términos de escasez, pero sí progresivo. “Estamos ya llegando a productores grandes que pueden afectar la disponibilidad de alimentos para fines de año”, indicó.

Además, el aumento en el costo de insumos agrícolas complica aún más el panorama. “Estamos viendo incrementos en los precios de los insumos de urea… que van del 50 % al 80 %”, agregó, en referencia al encarecimiento de fertilizantes, petróleo y transporte.

Una crisis con alcance global

Lejos de ser un problema regional, Torero insistió en la entrevista con la Cadena Ser que se trata de una crisis global. “Esto no es una crisis de Asia… es una crisis que va a afectar a todos los países del mundo”, afirmó.

El impacto ya se percibe en distintas economías a través del aumento de precios energéticos y logísticos. Europa, por ejemplo, podría verse especialmente afectada por su alta dependencia del gas natural.

El economista también advirtió sobre un escenario económico más amplio: “Nos va a llevar a un mundo de estanflación, precios muy altos y crecimiento económico bajo”.

Consecuencias económicas y sociales

El efecto en cadena podría traducirse en una inflación alimentaria que afecte tanto a países desarrollados como en desarrollo. “Si hay menos oferta de productos alimenticios… eso va a llevar a una inflación global”, explicó durante la misma entrevista.

En ese contexto, Torero no descartó un escenario crítico: “Vamos a enfrentar una situación muy crítica, muy similar a la del COVID-19”.

Las consecuencias serían especialmente severas en países con menor capacidad de respuesta económica, donde el aumento de precios, la deuda y el costo de los alimentos podrían agravar la vulnerabilidad de sus poblaciones.

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