En la autopista del futuro

Con el puerto digital de Google, la República Dominicana camina a tener un asiento permanente en la autopista global de la información

La República Dominicana camina a tener un asiento permanente en la autopista global de la información. El anuncio de un puerto de intercambio digital de Google, con una inversión que supera los 500 millones de dólares y cables submarinos directos a Estados Unidos, tiene un peso estratégico que trasciende la retórica oficial. 

Reducirá latencia, multiplicará capacidad, diversificará rutas y fortalecerá la resiliencia de un sistema que hoy descansa sobre infraestructura envejecida y vulnerable. En un país donde la conectividad dejó de ser lujo para convertirse en insumo productivo, este paso nos coloca en un mapa tecnológico que hasta ahora mirábamos desde la grada.

El verdadero valor del proyecto está en lo que puede desencadenar. Un puerto digital abre las puertas a más competitividad para el sector financiero, a más atractivos para centros de datos, para servicios empresariales globales, para industrias creativas y para el universo BPO que ya opera aquí, pero que necesita conectividad robusta para escalar hacia tareas de mayor valor.

Algo más decisivo. Este puerto es clave para la inteligencia artificial, que no funciona solo con ideas brillantes, sino con tres cosas concretas: datos, capacidad de cómputo y velocidad de transmisión. Cada consulta, cada modelo entrenado, cada plataforma de productividad basada en IA exige conectividad rápida, estable y redundante. Si el tráfico debe salir del país, rebotar en rutas largas y volver, la latencia se convierte en un impuesto silencioso al desarrollo.

Esa inversión nos insertará en la economía de la nube y del cómputo avanzado. Además, facilitará otra aspiración emergente: vincularnos a la industria de los semiconductores. Esa cadena global no se sostiene solo con fábricas, sino que requiere logística, talento, estabilidad energética, regulación confiable y conectividad de primer nivel. Este sí que es un anuncio revolucionario.

Aníbal de Castro carga con décadas de periodismo en la radio, televisión y prensa escrita. Toma una pausa en la diplomacia y vuelve a su profesión original en DL.