Cada quien a lo suyo
República Dominicana busca el equilibrio estratégico entre la dependencia y las oportunidades comerciales
La decisión del Gobierno estadounidense de señalarnos junto a 59 países por supuestas deficiencias en la prevención del trabajo forzoso y amenazarlos con aranceles adicionales es, en esencia, una medida proteccionista. Que se justifique en razones laborales no cambia que el libre comercio, tal como lo conocimos, está cediendo terreno ante consideraciones de seguridad nacional, geopolítica e intereses industriales.
La pregunta es sencilla: ¿vemos el vaso medio vacío o medio lleno? El vaso medio vacío muestra una economía donde casi la mitad de las exportaciones depende de Estados Unidos y donde cualquier cambio regulatorio en Washington puede tener efectos inmediatos sobre zonas francas, empleo y captación de divisas.
Pero el vaso medio lleno también existe. En un mundo donde Estados Unidos busca acercar cadenas de suministro y reducir dependencias asiáticas, República Dominicana posee ventajas evidentes: estabilidad, proximidad geográfica, experiencia exportadora y acceso preferencial mediante el DR-CAFTA. Es difícil imaginar un mejor momento para atraer nuevas inversiones industriales.
La lección no debe ser la que algunos propondrán: alejarnos de Estados Unidos o buscar contrapesos geopolíticos. Eso sería desconocer la realidad. Estados Unidos seguirá siendo durante muchos años nuestro principal mercado, nuestro principal socio económico y un aliado estratégico fundamental. Además, República Dominicana forma parte de iniciativas hemisféricas como Shield of the Americas y la Alianza para el Desarrollo en Democracia, espacios que reflejan afinidades políticas y económicas que no conviene minimizar.
La respuesta inteligente es diversificar sin confrontar. Expandir nuestra presencia en Europa aprovechando el EPA, abrir nuevos mercados en América Latina y Asia, fortalecer la capacidad exportadora nacional y reducir riesgos excesivos. Diversificar no significa abandonar. Significa construir una economía menos vulnerable y más resiliente. En el nuevo comercio mundial, esa no es una opción ideológica: es estrictamente estratégica.