La ZOFRANEPOPI
Financiar la incompetencia sale menos costoso que darle poder sobre el futuro
Olivo Rodríguez Huertas, con ese ingenio que trasciende los textos jurídicos, acaba de hacer una de esas propuestas que solo parecen humorísticas porque describen demasiado bien la realidad.
Partió de un problema viejo como nuestra democracia: cada cambio de gobierno se parece menos a una transición institucional y más a un desalojo. Miles de servidores públicos salen por una puerta mientras otros miles entran por la otra. No porque sepan más, manejen idiomas o salgan de las aulas de universidades nobles, sino, simplemente, porque votaron por el ganador. O quizás orbitan alrededor de algún activista político o legislador con barrilito. El Estado pierde memoria, experiencia y profesionalidad; el clientelismo gana otra batalla. Es la historia de nuestra república de reparto.
Su remedio merece entrar en los anales de la imaginación administrativa. Si los partidos necesitan recompensar a sus activistas, que se cree una Zona Franca del Empleo Populista Improductivo, la inolvidable ZOFRANEPOPI. Allí cobrarían un sueldo por los servicios prestados a la causa, pero sin la peligrosa tentación de administrar hospitales, puertos, escuelas, aduanas, sistemas informáticos o cualquier otra institución donde la incompetencia suele tener efectos secundarios.
Mientras tanto, las funciones públicas quedarían en manos de quienes llegaron por concurso, experiencia y capacidad, una extravagancia que en los países desarrollados llaman servicio civil. El sello del Estado moderno.
La idea tiene otra virtud: sincera la hipocresía nacional. Dejemos de fingir que cada nombramiento responde a un riguroso proceso de selección cuando, en demasiados casos, basta con exhibir una fotografía junto al candidato vencedor.
Probablemente la ZOFRANEPOPI nunca verá la luz. Es una lástima. Después de todo, es mucho más barato financiar el clientelismo que permitirle dirigir el Estado. Una nómina improductiva cuesta dinero; un incompetente con poder cuesta el futuro.