La JCE de los ricos

Magistrados dominicanos viajan a España con dietas tres veces mayores a las europeas

Estados Unidos debe estar pasando apuros, y ni se diga la Unión Europea. Para viajar a España pagan viáticos miserables frente a los de la Junta Central Electoral dominicana. ¡Somos ricos y no lo sabíamos!

Dos miembros de la JCE viajaron a León para un programa de ciberseguridad. Cada uno recibió US$800 diarios. El Departamento de Estado norteamericano reconoce para esa ciudad US$244. La Unión Europea establece para España hasta €255 diarios, incluido alojamiento. 

Pero ellos son funcionarios. Los nuestros son magistrados. Aunque tampoco parece que el título explique la diferencia. Un magistrado del Tribunal Supremo español que viaje al carísimo Nueva York recibe de viáticos €245.81 diarios —unos US$285—, sin incluir transporte. Es decir, la JCE dominicana entrega casi 2.8 veces lo que España reconoce a un juez de su máximo tribunal cuando viaja a USA.

Dos miembros de la JCE recibieron US$12,000 para quince días. El curso duraba diez. Aparecieron cuatro días adicionales entre llegada y regreso. La ciberseguridad debe requerir aclimatación previa y descompresión posterior.

Pero Madrid estaba en el itinerario. Después de diez días de intenso aprendizaje, tampoco sería humano exigir un regreso precipitado. Siempre conviene disponer de tiempo para comprobar que El Corte Inglés conserva sus departamentos, que los restaurantes de moda mantienen el nivel, que el buen vino sigue bueno y que la capital española continúa donde la dejaron.

No se discute que la JCE capacite a sus miembros. Lo extraordinario es que capacitarse con dinero ajeno resulte bastante más confortable que hacerlo con el propio.

Per diem de US$800 describe una cultura. La JCE debería entender que legalidad y prudencia no siempre son sinónimos. Pero tampoco exageremos. El dinero estaba presupuestado, y dejarlo sin gastar habría sido una imperdonable muestra de austeridad.

Aníbal de Castro carga con décadas de periodismo en la radio, televisión y prensa escrita. Toma una pausa en la diplomacia y vuelve a su profesión original en DL.