La sombra de la intervención: Venezuela hoy y la República Dominicana en la historia
La intervención de Estados Unidos en Venezuela revive el debate sobre la injerencia en América Latina
La reciente intervención militar de Estados Unidos en Venezuela, en la que fuerzas estadounidenses ejecutaron una operación dirigida a la captura del presidente Nicolás Maduro, volvió a colocar en primer plano el debate regional sobre el papel de los gringos en los asuntos internos de América Latina. Según informaciones oficiales, el operativo dejó múltiples víctimas, entre ellas miembros de las fuerzas de seguridad venezolanas, efectivos cubanos aliados del gobierno de Caracas, civiles involucrados en los enfrentamientos y varios soldados estadounidenses heridos.
De acuerdo con declaraciones del secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, el plan posterior al derrocamiento de Maduro se estructura en tres fases: una etapa inicial de estabilización para evitar el colapso del orden interno; una segunda fase de recuperación económica, orientada a facilitar el acceso de empresas estadounidenses, occidentales y de otros países al mercado venezolano; y una tercera fase de transición política, destinada a la reorganización institucional del Estado.
Este episodio se inscribe en una trayectoria histórica de intervenciones militares de Estados Unidos en América Latina y el Caribe, una región donde este tipo de acciones ha tenido efectos políticos, institucionales y sociales de largo alcance.
La República Dominicana figura entre los países donde esa política dejó huellas profundas. Su relación con Estados Unidos estuvo marcada por dos ocupaciones militares —1916-1924 y 1965— que se convirtieron en hitos decisivos para el rumbo político nacional y que hoy ofrecen un marco histórico para comprender los debates actuales en torno a Venezuela.
Las intervenciones estadounidenses en la República Dominicana (1916-1965)
La primera ocupación militar de la República Dominicana por parte de Estados Unidos comenzó en 1916, en un contexto de inestabilidad política, económica y financiera. El desembarco de los marines se produjo tras el asesinato del presidente Ramón Cáceres, hecho que acentuó las tensiones internas. A ello se sumaron dificultades institucionales y un elevado endeudamiento externo, factores que enmarcaron la intervención.
Estados Unidos justificó su acción alegando la violación del artículo III de la Convención de 1907, que impedía al país aumentar su deuda sin consentimiento estadounidense. Bajo ese argumento, la República Dominicana fue ocupada militarmente y sometida a un gobierno extranjero que asumió el control del territorio, las aduanas y las principales decisiones administrativas.
Durante la ocupación se reorganizó el aparato estatal, se creó la Guardia Nacional en sustitución de las fuerzas caudillistas tradicionales y se impuso un estricto control del orden público. Aunque se implementaron ajustes financieros y administrativos, amplios sectores de la población percibieron la intervención como una afectación directa a la soberanía nacional.
La retirada de las tropas estadounidenses se inició tras negociaciones diplomáticas que culminaron en el Plan Hughes-Peynado, el cual permitió la instalación de un gobierno provisional dominicano y la celebración de elecciones supervisadas. En 1924, las fuerzas de ocupación abandonaron oficialmente el país, aunque Estados Unidos mantuvo influencia sobre los ingresos aduaneros. La posterior instauración de la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo en 1930, formado bajo el esquema militar creado durante la ocupación, fue una de las consecuencias políticas más significativas de ese periodo.
Casi medio siglo después, la República Dominicana volvió a ser escenario de una intervención militar estadounidense. En 1965, en el contexto de la Guerra de Abril, Estados Unidos desplegó tropas en medio de una crisis interna provocada por el derrocamiento del presidente constitucional Juan Bosch y la exigencia de sectores civiles y militares de restablecer la Constitución de 1963. Bosch, elegido democráticamente tras el ajusticiamiento de Trujillo, había sido depuesto pocos meses después de asumir el poder.
La Constitución de 1963, que ampliaba derechos civiles y sociales, generó resistencias entre sectores conservadores, militares y económicos, que acusaron al gobierno de promover el comunismo. Tras el golpe de Estado, Bosch se exilió en Puerto Rico y el país quedó bajo un régimen que restringió libertades políticas y favoreció intereses económicos concentrados.
La crisis desembocó en un levantamiento armado en abril de 1965, encabezado por militares y civiles constitucionalistas que reclamaban el retorno al orden democrático. La confrontación derivó en una guerra civil, la caída del triunvirato gobernante y una intensa movilización popular.
Al igual que ocurre hoy con Venezuela, las intervenciones estadounidenses en la República Dominicana se produjeron en escenarios de crisis interna y bajo argumentos vinculados a la estabilidad política y la seguridad regional. Ambos episodios marcaron profundamente la institucionalidad dominicana y dejaron una huella duradera en la percepción nacional sobre la soberanía y la injerencia extranjera, convirtiéndose en referencias centrales de la memoria histórica del país.