El homenaje a José Rafael Lantigua, el abuelo que lo sabía todo

Recuerdos y gratitud en honor a la vida ejemplar de José Rafael Lantigua

El legado de José Rafael Lantigua perdura en la cultura dominicana. (Fuente externa)

José Rafael Lantigua con un libro en la cabeza o con un nieto en los brazos que lo echa de menos porque su abuelo tenía siempre todas las respuestas. Lantigua leyendo poesía, posando en su hermosa biblioteca, en tertulias junto a sus amigos escritores o con Miguelina, su esposa de toda la vida, viajando por el mundo… El homenaje que la Fundación Global Democracia y Desarrollo, en el marco de los premios Funglode, rindió a la memoria del exministro de Cultura, escritor y gestor cultural, fallecido el año pasado, recreaba con acierto quién era el hombre para el cual todos los que participaron en el acto solo tuvieron buenas palabras.

La memoria de Lantigua fue evocada con admiración y gratitud por el expresidente Leonel Fernández quien recordó los muchos aportes del mocano que internacionalizó la Feria Nacional del Libro y dirigió durante más de 20 años el suplemento Biblioteca, descrito como la puerta a través de la cual muchos dominicanos accedieron a la cultura. 

Incansable, por más de diez años, Lantigua fue columnista de Diario Libre, donde los viernes publicaba una página completa con reseñas profundas, prolijas, en ocasiones perfectas, sobre su gran pasión: los libros. En el trabajo visual proyectado en su honor, el presidente y director de DL, Aníbal de Castro, resaltó su labor de gestor cultural y su cultivado intelecto.

En el mismo video fue descrito, también, como un maestro del que, quienes lo amaron, aprendieron cada día, según el testimonio de su familia. Su hijo José Rolando contó la anécdota de que, estando en Praga, cuando no pudo saciar la curiosidad de uno de sus niños sobre un dato del lugar, este le dijo: “Si mi abuelo estuviera aquí lo sabría porque él lo sabía todo”. 

Mientras, su otro hijo, Pablo José, describió a Lantigua como alguien siempre ocupado, pero que siempre sacó espacio para los suyos, un padre presente. Y María Miguelina, su hija, lo definió como una persona excepcional.

En mi caso, daba por sentado que leería a José Rafael Lantigua toda la vida, con el privilegio de conocer sus escritos antes que los lectores. La suya era una página que revisaba con placer. Sus artículos lograron que en algún momento me detuviera a agradecer a Dios por el privilegio de ejercer este oficio. ¿Cuánta gente trabaja en una actividad por la que estaría dispuesta a pagar? Yo, con gusto, habría pagado por leer Raciones de Letras, sus críticas literarias, su lista de libros recomendados, y, de repente, mujer afortunada, era parte de mis obligaciones. Lo disfruté cada semana, pendiente, además, de su próxima entrega. 

En alguna ocasión conversamos por teléfono y me dispensó la misma gentileza que cuando, hace una década, fue uno de los gestores de un homenaje a músicos mocanos, compueblanos suyos, entre los cuales estaba mi padre. 

Su trato caballeroso, deferente, en cualquier circunstancia, su cultura sin fisuras, que le venía de la cuna, pero debió forjarse a base de disciplina, esfuerzo y desvelos, despertó en mí, también, admiración y respeto. 

Un día, Catherine Florentino me contactó de Funglode para proponerme que fuera jurado de su premio de periodismo. Fue Lantigua quien sugirió mi nombre, acepté de inmediato, y me dije que en algún momento le daría las gracias. No lo hice. Hay gratitudes que nunca llegas a expresar y certezas que se desmoronan con una nota luctuosa. De modo que, si desde la eternidad ese apasionado escritor y poeta disfrutó el hermoso homenaje en su memoria, al menos me vio de pie tributándole, junto a todo el auditorio, un aplauso cerrado a su vida plena, fructífera y ejemplar.

Egresada y exdocente de la UASD, con un postgrado en la Universidad de Navarra, España. Primera mujer jefa de Redacción del diario más antiguo del país, posición que desempeñó en dos ocasiones. En 2010 publicó el libro Cosas de Duendes, una recopilación de su columna del mismo nombre. Ha sido directora web. Es jefa de Edición de Diario Libre.