Inteligencia Artificial y Permisología: un camino hacia la eficiencia en proyectos construcción
Cómo la burocracia en permisos frena la inversión y encarece el desarrollo
En la República Dominicana, uno de los cuellos de botella más persistentes para el desarrollo de proyectos de construcción no es financiero ni técnico. Es, desafortunadamente, institucional específicamente en la permisología. Cualquier proyecto relevante debe navegar un entramado de autorizaciones que involucra múltiples entidades, entre ellas el Ministerio de Vivienda y Edificaciones (MIVED), el Ministerio de Medio Ambiente, ayuntamientos, así como otras adicionales dependiendo de la naturaleza del proyecto.
Es un laberinto de plazos prolongados, duplicidad de revisiones, criterios sin uniformidad y una carga administrativa abrumadora que desalienta la inversión, retrasa el impulso de sectores clave y encarece el desarrollo. El problema no es la regulación en sí misma. Es cómo se gestiona.
La lógica actual responde a un modelo tradicional, que parte de una premisa implícita de que todo debe ser revisado y validado antes de ejecutarse. Cada plano, estudio, parámetro es revisado ex ante por la Administración Pública. Este enfoque, en el siglo XXI es insostenible. Más aún, creo que ese modelo, aunque bien intencionado, genera un efecto perverso, traslada el riesgo de la decisión al funcionario, quien, ante la incertidumbre, tiende a retrasar, sobre-regular o evitar asumir responsabilidad. Así, el sistema se vuelve lento, defensivo y poco predecible.
La propuesta no es eliminar controles. Es rediseñarlos. Aquí es donde la inteligencia artificial (IA) puede jugar un rol transformador. No se trata simplemente de digitalizar formularios o recibir expedientes online. Me refiero a construir un sistema capaz de analizar automáticamente proyectos conforme a normativas vigentes; verificar cumplimiento de parámetros urbanísticos y ambientales; identificar inconsistencias técnicas en planos y memorias; emitir autorizaciones preliminares automatizadas basadas en riesgos, cuando se cumplen criterios objetivos.
Imaginemos un sistema donde las solicitudes de permisos sean analizadas en tiempo real por algoritmos que evalúan parámetros clave normativos, como el uso de suelo, densidad permitida, altura máxima, impacto ambiental estimado, zonificación, cumplimiento de códigos de construcción, entre otros. En lugar de esperar semanas por respuestas, se podrían otorgar autorizaciones preliminares condicionadas basadas en riesgos en horas. El criterio sería claro, si cumples con los parámetros, puedes avanzar.
La clave, sin embargo, no está únicamente en la tecnología, sino en el momento del control. Se trata de pasar de un modelo de autorización previa total, a uno de autorización preliminar condicionada basada en riesgos con fiscalización posterior robusta. En este esquema la Administración Pública establece reglas claras y verificables; la IA valida el cumplimiento inicial; se emite una autorización preliminar condicionada basada en riesgos; el promotor ejecuta bajo su responsabilidad; y el Estado fiscaliza con rigor durante y después de la ejecución.
Esto reduce la discrecionalidad, aumenta la previsibilidad y mantiene el control, pero donde realmente importa.
Un elemento adicional clave sería la precalificación de promotores y constructores que puedan acceder a este esquema expedito, mediante procesos de debida diligencia que identifiquen responsables técnicos y económicos capaces de asumir los riesgos de este modelo. Este registro permitiría segmentar el acceso al sistema, garantizando mayor confianza institucional y brindándole seguridad jurídica a la ciudadanía.
Este enfoque no es teórico. En los sistemas más avanzados, el permiso de construcción ha dejado de ser un mecanismo de control total previo para convertirse en una habilitación condicionada, donde el verdadero control se ejerce durante la ejecución y mediante esquemas de responsabilidad y fiscalización posterior.
Singapur ha implementado plataformas digitales avanzadas donde los proyectos de construcción son evaluados de forma integrada por múltiples agencias. Con la evolución hacia sistemas inteligentes, se busca automatizar la validación normativa, reduciendo drásticamente los tiempos de aprobación. En Estonia, uno de los países más avanzados en gobierno digital, ha incorporado sistemas automatizados para validar cumplimiento normativo en múltiples ámbitos. En Dubái ha desarrollado sistemas donde los permisos de construcción se procesan digitalmente, con validaciones automatizadas y tiempos de respuesta significativamente reducidos. En el Reino Unido, el uso de herramientas de análisis automatizado (PropTech) permite evaluar proyectos conforme a regulaciones urbanísticas, facilitando decisiones más rápidas y consistentes. El patrón es claro permitir avanzar rápido y controlar inteligentemente.
Adoptar este enfoque en la República Dominicana tendría impactos directos: i) reducción sustancial de tiempos en horas o días, no meses; ii) mayor inversión, basada en previsibilidad regulatoria; iii) disminución de la discrecionalidad administrativa que se traduce en menos espacio para arbitrariedad; iv) mejora en la eficiencia del Estado, donde los funcionarios dejan de revisar papeles y pasan a supervisar ejecución; y v) mayor responsabilización del promotor, quien construye asume el riesgo de cumplir, por mencionar algunas.
No obstante, este modelo también plantea desafíos importantes, interoperabilidad entre instituciones (MIVED, Medio Ambiente, Ayuntamientos); fortalecimiento real de la inspección posterior; cambio cultural en la Administración Pública. La República Dominicana tiene una oportunidad concreta. Con la estructura del MIVED, es posible avanzar hacia la centralización de criterios técnicos; digitalización de procesos; incorporación progresiva de IA; y la redefinición de la permisología como un instrumento de política pública.
En síntesis, la propuesta sería apostar y trabajar para tener un sistema de permisología y aprobaciones más ágiles con menor carga ex ante y mayor control ex post. Es una aprobación preliminar o condicionada basadas en riesgos. Un sistema donde el promotor notifica, ejecuta y responde, y donde el Estado supervisa con inteligencia, aliado de organismos o instituciones privadas, debidamente acreditadas.
La permisología no debe ser un freno al desarrollo. Debe ser un mecanismo que garantice orden, seguridad y calidad, sin sacrificar eficiencia. La IA y otros ajustes de procesos permite lograr ese equilibrio. Se debe cambiar el paradigma de un Estado que retrasa para controlar, a uno que permite avanzar y controla con inteligencia y estrategia. Si queremos acelerar el desarrollo de infraestructuras, atraer inversión y construir un entorno competitivo, debemos transformar la permisología, sin dilación alguna. Hay que tomar riesgos y ser pioneros en esto. No simplificándola. Sino haciéndola inteligente.