La Ruta de Duarte en Venezuela 1845 – 1864 (IV)
La recalada en Cumana y Carúpano
Si partimos de la afirmación del historiador José Gabriel García sobre Duarte en “Rasgos biográficos de dominicanos celebres”, cuando señala “Dedicado al comercio en las costas orientales de aquella república fue alejándose poco a poco…” tenemos una pista magnifica para entender la ausencia del Prócer ¿Ciertamente valdría preguntarse que fue Juan Pablo Duarte a buscar en el oriente Venezolano? Su tránsito por allí, está documentado en los sobornos, informaciones de prensa y documentos mercantiles. Esta demostrado el intercambio de correspondencia entre Duarte y Juan Isidro Pérez a lo largo de 1845-1846 y el alojamiento de este último bajo la protección del Prócer independentista Juan José Quintero en Cumana quien se identifica políticamente con los Próceres.
Un hecho incontestable es, la cada día peor situación política en Caracas. A decir de Dn. Pedro Troncoso Sánchez con quien tuvimos la oportunidad de una extensa y prolongada tertulia sobre el punto, considerar que la permanencia de Duarte en la capital de aquel país, aquellos años, resultaba complicada y peligrosa.
Contradictoriamente, la región oriental, Cumaná, Barcelona y Carúpano, así como Guayana, con sus rutas comerciales desde La Guaira, en un país sumido en la pobreza, miseria y violencia de años de guerra y la lucha a muerte de los caudillos, ofrecía una alternativa productiva de estabilidad personal y política para un proscrito.
Disuelta la Gran Colombia, la provincia de Cumaná, con la extensión de sus costas y la abundancia y fertilidad de sus suelos, junto a la riqueza pesquera de su mar caribeño y el Golfo de Cariaco y las productivas Salinas de Araya, propician la concentración de población y expansión del comercio. Los productos de sus cantones, de gran demanda en el exterior como cacao, tabaco, caña de azúcar y café; no solo le daban una importantísima significación económica a la región, en un país devastado por la guerra, sino que por igual representaba el gran movimiento mercantil, próspero y expansivo de sus principales puertos, Cumana y Carúpano; los eslabones más importantes del comercio con la lejana Caracas, el resto del País, el Caribe, Norteamérica y Europa.
Cumaná fue la primera ciudad fundada por europeos en la tierra firme del continente americano sobre el golfo de Cariaco. Así pues, es conocida como La Primogénita de América, concebida como la utopía de un puñado de frailes franciscanos, que soñaban con una evangelización pura, sin la presencia de soldados y comerciantes, El primer intento de poblamiento ocurrió en 1515. El 3 de octubre de 1520, un grupo de indígenas liderado por el cacique Maragüey, se alzó con violencia, destruyendo el convento franciscano y poniendo fin a este intento.
Cuando la noticia llegó a Santo Domingo, la Real Audiencia envió a Gonzalo de Ocampo, con la misión de pacificar la zona a como diera lugar. Esta región fue ocupada originalmente por algunos grupos indígenas chaimas y guaiqueríes que procedían del Caribe. Alexander von Humboldt habla de ellos en sus relatos y señala su vínculo con los waraos. Gonzalo de Ocampo enfrento a los indígenas e inicio la construcción de una fortaleza y a poblar el lugar, el cual llamó "Nueva Toledo". Esta iniciativa duro muy poco. A los colonizadores les resultaba más atractivo el enriquecimiento rápido conseguido con la explotación de las perlas en la isla de Cubagua.
A la sombra de la fortaleza, los franciscanos rehicieron su convento. Aquí se hospedaría el padre Bartolomé de las Casas, en su cruzada contra los abusos que se cometían contra los indígenas en el Nuevo Mundo. Otros alzamientos indígenas y el fuerte terremoto de 1530 echaron por tierra las fundaciones españolas, retrasando el establecimiento definitivo de Cumaná. En 1562, Antonio Montesinos levantó sobre las ruinas de la “Nueva Toledo” de Ocampo otra ciudad, a la que bautizó Nueva Córdoba. Tampoco duró mucho tiempo.
Finalmente, en 1569, el conquistador Diego Fernández de Zerpa estableció el asentamiento definitivo de la ciudad que bautizó como Cumaná, la otrora “costa de las perlas”, nombre que ha perdurado hasta el presente y que según la lengua que hablaban sus primeros pobladores significaba "unión de mar y río". El 2 de julio de 1591 Felipe II de España concede a Cumaná el título de Ciudad. El naturalista Alexander von Humboldt llega allí en julio de 1799 procedente de Europa y documenta excelentemente la geología, la fauna, la flora, la sociedad de Cumana y de toda la región.
La fundación de Carúpano en cambio no tiene una fecha fija, sino que la urbe es el desarrollo natural, vegetativo y progresivo que inicia en diciembre de 1647, el obispo Fray Damián López de Aro, con la construcción de una capilla, bajo la advocación de Santa Rosa de Lima en el incipiente caserío de Carúpano – Arriba. Es con posterioridad a la visita del Obispo que se inicia la expansión y conurbación de tres de las aldeas circunvecinas, Carúpano – Arriba, Guayacán y Macarapana, hacia y hasta el actual puerto y las cuales formaran el centro del Carúpano de hoy en día. A medida que crecía la población, los ranchos de bahareque y carata fueron dibujando calles para propiciar su conformación, bordeando las cuatro lagunas que ayudan a dibujar el rostro urbano de la ciudad.
Juan Pablo Duarte encuentra una intensa dinámica mercantil en estos pueblos. Él es en sí mismo, una valiosa pieza en la articulación de un comercio floreciente, domina varios idiomas, posee sobrados conocimientos de matemáticas, contabilidad y cálculos financieros, maneja con destreza los arreglos mercantiles, su conocimiento del ramo náutico es insuperable y con la rectitud y entereza de su carácter lo convierten en un activo importantísimo de aquella febril actividad comercial y con los individuos que lideraban este proceso y con quien alternaba, la mas de las veces en su propio idioma.
La inmigración corsa hecho raíces en el oriente venezolano desde el primer tercio del siglo XIX en adelante. Así pues, familias originarias de estas islas mediterráneas, los Oletta y los Morandi, José Vicente Franceschi y Juan Bautista Lucca fueron algunos de los primeros corsos en establecerse en la localidad de Carúpano, y allí fundaron al amparo de la prosperidad de la región, diversidad de casas comerciales dedicadas a la exportación e importación, a la minería y a la exportación de cacao.
La presencia de Juan Pablo Duarte quedo plasmada en muchos de los documentos mercantiles de aquellas empresas. Un hábil artífice de la más variada gama de transacciones comerciales y una pléyade de emprendimientos mercantiles, que jalonaban la diaria existencia de aquella región y su puerto. Durante todo ese periodo se fue consolidado una comunidad corso-venezolana bien establecida y liberal, con una diáspora que se extendía a Barcelona y Ciudad Bolívar, participando activamente de muchas actividades productivas y comerciales, entre ellas las del cacao y contribuyendo a modernizar la vida en las ciudades donde se establecieron.
Cumaná y Carúpano, especialmente este último, fueron los puertos de exportación más importantes de la región oriental la cual desarrolló una de la expansiva y pujante economía fundada en el cacao, a pesar de que durante el siglo XIX el café reemplazó al primero como principal fuente de ingresos fiscales y de exportación de la nación. Sin embargo, en el Oriente venezolano, el cacao llegó a representar entre el 73% y el 93% del valor total de las exportaciones embarcadas desde Carúpano, el primer puerto de la región desde mediados del siglo XIX hasta las primeras tres décadas del siglo XX.
Juan Isidro Pérez escribe una carta más bien corta a Juan Pablo el 26 de julio de 1846 reiterándole su afecto y su liderazgo cuando expresa “Tus virtudes a ello te hacen acreedor, y mi dicha se ensanchará siendo tu participe de ella.” agregando a continuación “Vive, Juan Pablo, vive. El honor y tu honra no te los arrebatan los B… y D…; estos dones te son inmarcesibles.”. En esa correspondencia hace mención también del profundo agradecimiento al coronel Juan José Quintero y su familia bajo cuya protección se encuentra y lo prohíja.
¿Pero quién es el coronel Juan José Quintero y Canales? El inició sus servicios en 1814 y se destaca combatiendo por la independencia a lo largo de más de 10 años en la región oriental del país. Para 1816, era edecán del general Manuel Piar. Forma parte de la expedición de Los Cayos, y en enero de 1817, en el sitio de Angostura y en abril la batalla de San Félix. Bajo las órdenes de Simón Bolívar en la Campaña del Centro en 1818 y participa en las operaciones contra Barcelona en 1819; y en octubre de 1821 en el asedio y liberación de Cumaná a las órdenes del general Bermúdez.
En 1824, comandaba un batallón y para 1827, es jefe de Estado Mayor de Santiago Mariño. Así mismo, no solo es Mason sino también fiscal de la comisión encargada de la repartición de los bienes nacionales, cargo creado por el Libertador. Es Senador por la provincia de Cumaná en 1834. Cumpliendo no solo las acciones de guerra, sino también actividades en el orden administrativo. Para 1846 es el Comandante de Armas de la provincia de Barcelona, cargo que tuvo que abandonar por su precaria salud, muriendo el 16 de agosto de 1848 en su Cumaná natal, víctima de tuberculosis.
El 26 de septiembre de ese año 1848 el Congreso Nacional Dominicano dicta un decreto de amnistía, bajo el gobierno de Manuel Jimenes, para todos los Trinitarios expatriados incluyendo a Duarte. Beneficiados también en el decreto, Francisco del Rosario Sánchez, Ramón Mella, Pedro Pina, Juan Jiménez, Vicente Celestino y su hijo y Juan Isidro Pérez regresan a Santo Domingo. Para esa fecha ya Juan Pablo Duarte ha dejado atrás esos puertos de la ruta del oriente de aquel País.
La Venezuela de aquellos años tiene pocos caminos carreteros y en general en regulares o malas condiciones, quienes se aventuran a atravesar el país de norte a sur, escriben testamento antes de partir. Pero la vía de navegación resulta la más usada y expedita, en goleta o vapores, en aquel inmenso territorio. Así ha llegado el General Duarte y Diez hasta allí y continuando por la ruta comercial del oriente, dejando atrás a Cumaná y Carúpano atraviesa la Boca del Dragon y la Boca de La Serpiente, frente a la costa de Trinidad y penetra al portentoso Orinoco navegando el caño Macareo, Boca Grande o Boca de Navíos en el infinito tránsito a Angostura o la novísima Ciudad Bolívar.