Desde el punto de vista de una educadora
El poder de la lectura para decodificar los símbolos y entender el mundo
El festival «Mar de Palabras» fue, para mí, una vivencia que se convirtió en oraciones con sentido, las cuales transmitieron ideas, pensamientos y sentimientos que nos enriquecieron a todos los que tuvimos la oportunidad de participar en él. Para mí, que llevo conmigo —además de la gran pasión por la literatura— la vocación de ser maestra, sentí que recibía un regalo doble en las presentaciones a las cuales asistí.
En lo que me corresponde como educadora (y los que lo somos lo sabemos bien), educar y educarse de forma continua es una responsabilidad que debemos llevar con nosotros, fortaleciéndonos siempre con cada oportunidad que se nos presenta. La educación tiene raíces que crecen continuamente y deben ser nutridas, de forma constante, con la sabiduría y el conocimiento que moralmente nos corresponde.
La intervención más dirigida hacia el área educativa a la cual asistí, me llegó en la mañana del domingo durante un panel participativo. Allí se debatieron temas con relación a la participación del lector joven, algo que hace tanta falta promover en nuestro país.
Basándonos principalmente en el hecho de que leer es un acto mágico donde nuestro cerebro tiene la capacidad de decodificar símbolos, logramos asimilar que, a través de este ejercicio, también decodificamos el mundo y así lo entendemos todo mejor.
Escuchar y saborear palabras a través de una historia, un poema o un contenido con sentimiento, puede aportar inmensamente al hábito de la lectura de un joven lector.
Nosotros, los que educamos, y de manera muy especial, convoco el poder de los padres hacia sus hijos para enriquecer lo que siempre le he llamado, el curriculum de la casa, llevan la antorcha para transformar a sus hijos en apasionados lectores abriéndoles la puerta al mundo de la imaginación y el conocimiento.
Seamos el primer puente entre un niño y el amor por los libros. Cuando les lean, háganlo con emoción genuina e inspiración y transmitan la pasión que puede existir en cada frase y cada página impresa en el libro. Hagan de la lectura algo cotidiano que sea además deleitable y adueñemos al joven lector a que sea parte del vocabulario y el contenido utilizándolo en nuestras vivencias diarias. De esta forma el currículum del hogar crecerá y será cada día mas sólido y sabio reflejándose en la vida escolar de sus hijos, en sus vivencias diarias y en su capacidad de tomar decisiones en base a un pensamiento crítico que sea cada día mas rico.