Leonel, con la ventaja de la experiencia

La Fuerza del Pueblo y el liderazgo emergente de Omar Fernández

Fernández enfrenta el reto de conectar con nuevas generaciones. (fuente externa)

El expresidente Leonel Antonio Fernández Reyna, quien asumió la Presidencia de la República por primera vez el 16 de agosto de 1996, con apenas 42 años de edad, se convirtió en ese momento en la persona más joven en dirigir los destinos de la República Dominicana.

Hoy, 30 años después, con 72 años de edad, Leonel Fernández se mantiene activo y en la lucha por llegar nuevamente al Palacio Nacional, ahora con la ventaja de la experiencia como uno de sus principales activos para volver a dirigir el país.

La política parece experimentar importantes cambios a nivel mundial, pero la edad no constituye un escollo para algunos líderes. Tal es el caso de Joe Biden y Donald Trump, el más reciente y el actual gobernante de los Estados Unidos, respectivamente, ambos con más de 75 años. Biden llegó a la Presidencia con una amplia trayectoria tras desempeñarse durante 36 años como senador, ocho años como vicepresidente y cuatro años como presidente, mientras que Trump contaba únicamente con un período presidencial.

En muchos casos, la experiencia, más que representar una desventaja, se convierte en el elemento que brinda mayor confianza y garantía al electorado al momento de votar, pues los ciudadanos buscan dirigentes capaces de asegurar la estabilidad política, económica y, sobre todo, social, condición indispensable para el desarrollo.

El expresidente Leonel Fernández tiene como carta de presentación haber impulsado la modernización de las instituciones públicas, llevando muchos procesos del papel y las máquinas de escribir a la era de la informática. También inició la transformación del transporte masivo y la modernización de la infraestructura vial de la República Dominicana, además de promover la Constitución de 2010, considerada por muchos como una de las más amplias de la historia dominicana.

Tres períodos de gobierno y doce años como presidente constituyen la carta de presentación del exmandatario, quien, según todo parece indicar, busca regresar al poder. Para sus seguidores, ese retorno representaría una reivindicación política; para sus adversarios, respondería a la necesidad de mantenerse en el poder.

La República Dominicana parece encaminarse hacia una nueva etapa de transformación institucional y, sobre todo, hacia un análisis profundo de las finanzas públicas que permita alcanzar un mayor equilibrio entre los ingresos y el gasto del Estado, con el propósito de redefinir el país que se quiere construir.

Si bien es cierto que con la llegada de Luis Abinader al poder se produjo un relevo en el liderazgo político y se convirtió en el primer presidente nacido después de la Guerra de Abril de 1965, abriendo espacios a nuevas generaciones dentro de su partido, no es menos cierto que cada aspirante deberá convencer a la sociedad dominicana de por qué merece dirigir el país y por qué su organización debe continuar al frente del Estado.

En el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), por su parte, parece producirse una especie de renacer. Algunas de las figuras que aspiran a la nominación presidencial utilizan como principales argumentos que "saben gobernar" o que "con el PLD se vivía mejor", apelando a los logros alcanzados durante sus años de gestión pública.

Leonel Fernández, sin embargo, presenta como principal fortaleza su experiencia, la cual hoy combina con el liderazgo emergente que representa su hijo, Omar Fernández, quien cada vez tiene mayor presencia en las actividades públicas junto a su padre y se proyecta como una de las principales figuras de la Fuerza del Pueblo.

Si bien existen aires de relevo generacional, el expresidente Fernández sobresale por su experiencia al frente de la administración pública y, especialmente, por el manejo de crisis como la bancaria de 2003-2004 y la crisis financiera internacional de 2008, episodios que sus seguidores consideran le otorgan la capacidad necesaria para enfrentar situaciones futuras.

Leonel tendrá que demostrar que posee la capacidad de reinventarse y el compromiso de dejar un verdadero legado a la República Dominicana. Como político y gobernante, su trayectoria ya ha sido puesta a prueba; sin embargo, su mayor desafío será conectar con las nuevas generaciones y ofrecer respuestas convincentes a sus inquietudes, aspiraciones y demandas.

Encargado del departamento de Relaciones Públicas y Prensa del Defensor del Pueblo.